Niños: ¿beben demasiados refrescos con cafeína?

En dosis moderadas la cafeína tiene efectos estimulantes, bien conocidos y beneficiosos. Pero pasada una determinada cantidad, variable en función de las personas, puede provocar problemas como irritabilidad, dolores de cabeza o insomnio.

La cafeína no es inocua

En dosis moderadas la cafeína (1) tiene efectos más bien positivos, ya que favorece la atención y levanta el ánimo. A las personas más sensibles, sin embargo, la cafeína puede producirles irritabilidad, palpitaciones y problemas del sueño, lo cual puede sucederles con sólo tomar una taza de café.

En dosis importantes, la cafeína produce efectos similares a los de la adrenalina: aumento del metabolismo, de la tensión arterial y de los ritmos cardiaco y respiratorio. De manera más extrema provoca temblores, dolores de cabeza, vértigo y problemas digestivos (retortijones, náuseas y vómitos). El consumo crónico de cafeína puede desembocar en una dependencia susceptible de provocar síndrome de abstinencia (dolor de cabeza, irritabilidad, cansancio) en caso de suspenderlo de manera abrupta.

Con todo, resulta difícil establecer una cantidad límite más allá de la cual comiencen a aparecer los efectos desagradables de la cafeína. Aunque el organismo de la mayoría de las personas necesita tres o cuatro horas para eliminar la mitad de la dosis de cafeína absorbida, hay quienes requieren más de 10 horas, como consecuencia de particularidades genéticas o de circunstancias puntuales, como un embarazo, el consumo simultáneo de alcohol o una enfermedad hepática. Por otra parte, consumir cafeína regularmente atenúa el conjunto de los efectos, tanto los positivos como los negativos.

Teniendo en cuenta la velocidad de eliminación de la cafeína o de su acumulación potencial, el médico nutricionista Jean-Michel Cohen aconseja no consumir más de 300 mg de cafeína cada seis u ocho horas. Las autoridades sanitarias consideran que 300 o 400 mg diarios no suponen un problema particular en las personas adultas sanas.

Calcular la cantidad de cafeína que se ingiere es difícil

Presente en hojas, frutas y granos, la cafeína la encontramos en el café, el té, el café, el guaraná, el mate… También en otras bebidas, como las colas, los tes fríos y las bebidas energizantes, y en algunos medicamentos.

En el café, la concentración de la cafeína cambia en función de las variedades y del modo de preparación. De manera general, el café instantáneo contiene 400 mg/l (unos 60 mg por taza); el té y el chocolate contienen cantidades más reducidas.

Las empresas que fabrican bebidas gaseosas no están obligadas a indicar la concentración de cafeína de sus productos en tanto en cuanto sea inferior a 150mg/l. Y lo cierto es que ésta varía enormemente de unas bebidas a otras. Hay colas de marca blanca que contienen 30mg/l y otras, como la Pepsi® y la Coca Cola®, 100mg/l. Pero el récord se lo lleva la Coca Cola® light, con 118 mg/l. En los tés fríos, la concentración de cafeína oscila entre los 30mg/l y los 70mg/l.

Sólo en las etiquetas de las bebidas energizantes es posible conocer la concentración precisa de cafeína, generalmente comprendida entre los 300mg/l y los 400 mg/l.

¿Qué cantidad límite han de consumir los niños?

El Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), precisa: “Los niños tienen, por lo general, la misma capacidad para metabolizar la cafeína que los adultos. Estudios han demostrado que los alimentos y las bebidas con cafeína, consumidos con moderación, no afectan a la hiperactividad o a la capacidad de atención de los niños. Sin embargo, en los más sensibles, las dosis altas de cafeína pueden provocar síntomas temporales como excitación, irritabilidad o ansiedad”.

Aunque la EUFIC no establece ninguna cantidad específica de cafeína para los niños, es indispensable no olvidar que éstos pesan menos que un adulto. De manera que, si tomamos la dosis máxima diaria recomendada (300mg/l o 400mg/l), por debajo de la cual la cafeína resulta inocua en los adultos, la cantidad de cafeína máxima que debe ingerir un niño de 20 kilos –el peso medio de un niño de 7 años– es de 100mg.

En Estados Unidos y Canadá, donde se estima que los niños podrían ser más sensibles a la cafeína que los adultos, se ha establecido un límite de 2,5 mg por kilo. Así pues, la dosis máxima diaria admisible queda reducida a sólo 50 mg en los niños de 7 años.

En principio, los niños no consumen café ni té. La cafeína que consumen proviene más bien del cacao y, cada vez más, de las gaseosas. La UEFIC estima que estas bebidas aportan hasta 160 mg de cafeína diaria a los niños de 10 años. En los que son mayores, las cantidades pueden ser muy superiores, en particular sin son amantes de las bebidas energizantes. La pediatra Marie-Laure Frelut comenta que muchos padres acuden a su consulta preocupados porque sus hijos están “sobreexcitados o les cuesta conciliar el sueño”.

¿Qué hacer en la práctica?

Lo más simple es ser razonables en cuanto a las cantidades. De manera estimativa se considera que la dosis de cafeína que aporta una taza de café instantáneo (150ml), dos latas de cola de marca (660ml), una botella de té helado (1500ml), una lata de bebida energizante (250ml) o 100g de chocolate negro es equivalente. Esta cantidad corresponde a la dosis máxima que se recomienda diariamente a un niño de entre 10 y 12 años, la cual debe recudirse en un tercio en las edades comprendidas entre los 7 y los 9 y a la mitad entre los 4 y los 6.

Algunas referencias en relación a las cantidades y concentraciones de cafeína en productos de uso diario

Alimento o bebida con cafeína

Cantidad media de cafeína por unidad

Concentración media de cafeína en mg/l

Bebida energizante

70 a 100 mg por cada lata de 250 ml

280-400

Gaseosa con cafeína

7 a 42 mg por cada lata de 330 ml

30-130

Té helado

40 a 70 mg por litro

40-70

Café expresso

75 mg para cada taza de 28 ml

2 700

Café instantáneo

50 a70 mg por cada taza de 150 ml

330-470

30 a 50 mg por cada taza de 230 ml

130-200

Leche chocolatada

8 mg por cada taza de 230 ml

35

Chocolate en tableta

4 a 20 mg por un cuarto de tableta

16 a 80 mg por cada 100 g

El doctor Cohen aconseja evitar las bebidas azucaradas, incluidas las que llevan cafeína, en los niños de menos de 4 años: “Los niños mayores pueden consumir una o dos latas de bebidas con cafeína en función de su edad. Pero no más, porque además de cafeína las gaseosas contienen mucha azúcar”.

¿Y las versiones light? “Es mejor evitar el aspartamo, cuyos efectos en los niños aún se desconocen”, agrega Cohen. “Las gaseosas contienen sustancias que todavía no han podido identificarse o que son polémicas y ácidas para los dientes”, apostilla Frelut. Teniendo en cuenta que los niños ya consumen cafeína cuando comen chocolates, es mejor que los padres no les den gaseosas, que no aportan nada bueno”.

Las bebidas energizantes, que a menudo consumen los niños más mayores y los adolescentes, inquietan especialmente a la pediatra: “Una lata contiene el equivalente a dos tazas de café. Ahora bien, estas bebidas casi siempre se mezclan con alcohol, que retrasa la absorción de la cafeína”. Al doctor Cohen también le preocupa que esas bebidas se banalicen, ya que propician la adicción a la cafeína –y, por tanto, los síntomas del síndrome de abstinencia– y el consumo de alcohol, al enmascarar su gusto.

A. Plessis

1. El nombre científico de la cafeína es 1,3,7-trimetilxantina.

Otros contenidos del dosier: Café

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