Los insectos: ¿un nuevo ingrediente en nuestros platos?

Más de dos mil millones de personas en el mundo, ya sea por necesidad o por tradición, ya practican la entomofagia (el consumo de insectos por los seres humanos). Este tipo de alimentación está particularmente extendido en África y Asia. Aunque en el mundo occidental esta práctica parezca una extravagancia de los reality shows, en un futuro próximo comer insectos podría convertirse en algo de lo más normal. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Food and Agriculture Organization o FAO) acaba de lanzar una propuesta cuyo objetivo es promover la producción (¡y el consumo!) de insectos comestibles a gran escala.

Comer insectos es ecológico y nutritivo

En 2030 nuestro planeta tendrá que dar de comer a más de nueve mil millones de personas lo que supondrá una gran presión para el medio ambiente. Para intentar reducir este impacto ambiental y responder a nuestras necesidades de proteínas animales, la FAO ha decidido recurrir a los insectos. ¿Por qué? Pues porque estos bichitos son muy interesantes desde un punto de vista nutricional, económico y ecológico.

Los insectos son buenos para el planeta

Como recuerda la FAO, los insectos están en todas partes y se reproducen rápidamente. "Además, tienen un escaso impacto ambiental a lo largo de su vida. Se pueden cultivar con desechos orgánicos como pueden ser los desechos alimentarios", apunta la Organización. Por otra parte, no necesitan tantos alimentos ni agua y requieren menos suelo que la ganadería convencional.

Los insectos en cifras

  • Se necesitan 2 kg de alimentos para producir 1 kg de insectos, en comparación a los 8 kg que se necesitan para criar bovinos.
  • Los cerdos producen entre 10 y 100 veces más gases de efecto invernadero que los insectos.
  • En el mundo se consumen más de 1.900 especies de insectos.
  • Las 3 familias de insectos más consumidas en el mundo son: los coleópteros (+ de 30 especies comestibles en todo el mundo); las orugas (+ de 15 especies); los himenópteros (+ de 10 especies).

Fuente: FAO 2013, Jongema, 2012

Se trataría, por lo tanto, de una producción ecológica que podría ayudar a reducir la contaminación que la ganadería intensiva provoca en los suelos, el aire y el agua.

Los insectos no serían únicamente una fuente de alimentos para los seres humanos. La FAO estima que, a largo plazo, el "uso de insectos como alimento para la acuicultura y la avicultura puede convertirse en una práctica generalizada".

Los insectos son buenos para la salud

Aunque el valor nutricional de los insectos depende de la etapa de su vida en la que se encuentren (larva, adulto), de su hábitat y de su alimentación, la FAO los considera "nutritivos", con un "alto contenido en proteínas, materia grasa, ácidos grasos y minerales de calidad". Cédric Auriol, presidente de Micronutris, una empresa francesa que produce insectos "made in France", sostiene que "las proteínas de los insectos son de mejor calidad que las proteínas vegetales". Un complemento alimenticio que podría cobrar gran importancia especialmente para los "niños con malnutrición".

Entomofagia: ¿con qué insecto quedarse?

La FAO incluye en su página web una lista con las cerca de 1.900 especies de insectos comestibles existentes en todo el mundo. Asia, África y América Latina son los lugares con más poblaciones entomófagas. Pero no debemos equivocarnos, los insectos no son "comida para pobres", "en Asia, por ejemplo, el grillo es más caro que la carne", comenta el empresario de Micronutris. Y la FAO recuerda que "en la mayoría de los países en los que constituyen un alimento básico, los insectos se consumen por su sabor y no porque no haya otra fuente de alimentación disponible".

Según los datos actuales, los insectos más consumidos son los coleópteros, las orugas, las abejas, las avispas y las hormigas. Seguidos muy de cerca por los saltamontes, las langostas y los grillos, las cigarras, las cochinillas y los hemípteros, las termitas, las libélulas y las moscas. 

Aprender a ser entomófago

La FAO afirma que no se conoce "ningún caso de transmisión de enfermedades o de parásitos debido al consumo de insectos (siempre y cuando estos hayan sido manipulados en las mismas condiciones de higiene que cualquier otro alimento)".

"El riesgo es el mismo que con cualquier otro alimento", apunta Cédric Auriol. "Por ejemplo, si los insectos frescos están mal conservados, pueden desarrollarse bacterias". De ahí la importancia de respetar la fecha límite de consumo recomendada o de optar por "productos secos" (tostados o en polvo), "mucho más estables a largo plazo que los productos frescos", explica el director de Micronutris.

Y del mismo modo que no cogeríamos cualquier champiñón del bosque, tampoco podemos comernos cualquier insecto. Los conocimientos de los europeos en materia de insectos son bastante escasos (por no decir inexistentes) como para lanzarse a la caza de insectos para consumo propio. "Tampoco debemos dejar que los niños los cojan del suelo", insiste Cédric Auriol.

No debemos olvidar que al consumir insectos se pueden dar casos de alergia similares a las provocadas por los crustáceos, que también son invertebrados.

Insectos comestibles: ¿con qué acompañarlos?

Tener la curiosidad de probar los insectos, y más aún de cocinarlos, ya es todo un paso. Pero también es importante saber cómo prepararlos. "Se pueden tomar utilizándolos en lugar de taquitos de beicon con una salsa de tomate. Podemos triturarlos o espolvorear harina de gusanos deshidratados en nuestros platos", propone Cédric Auriol, que en su página web vende grillos tostados, polvo de gusanos de la harina e incluso chocolate con insectos. Por su parte, la FAO también aconseja comerlos enteros, en polvo o en pasta incorporándolos a otros alimentos.

El presidente de Micronutris, recuerda que estos bichitos tienen un gran poder para saciar: "Se calcula que 40 g de grillos frescos aportan la misma sensación de saciedad que 100 g de un filete de ternera."

La legislación española y los insectos

La recomendación de la FAO tiene difícil encaje en nuestro país. Por un lado, la entomofagia, aunque muy extendida en muchos países, no es aplicable culturalmente por el momento en España. Además, como afirma Fernando Cabo, entomólogo del departamento de Biología Animal de la Universidad de Santiago de Compostela, en su entrevista al diario La Nueva España del 25 de mayo de 2013, "no sirve solo con animar al consumo; hay que recordar que tendrían que tener las mismas garantías sanitarias que otros alimentos; ya que hay insectos que pueden tener efectos tóxicos o ser hospedadores de parásitos", explica.

Recordamos que a fecha de hoy no existe ninguna normativa específica de insectos que haga posible la introducción de estos animales en nuestra dieta.

J. Xavier e I. Castro

Fuentes:

1 – Página web de la FAO
2 – Entrevista con Cédric Auriol, presidente de Micronutris, junio de 2013
3 – “Sin licencia para comer insectos”, La Nueva España, 25.05.2013 (consultable en línea)

Otros contenidos del dosier: Nuevos alimentos

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