Descubre los beneficios de la leche vegetal

Cada leche vegetal tiene propiedades y cualidades diferentes que conviene conocer a fin de saber qué estamos consumiendo. La oferta es muy vasta, ¡sobre todo si la leche se hace en casa!

Beneficios nutricionales diferentes

Para comenzar, hay que recordar que la expresión leche vegetal es errónea. En efecto, este tipo de leches no son bebidas lácteas sino mezclas de agua y cereales, por lo que sería más exacto hablar de bebidas vegetales. Éstas pueden elaborarse a partir de cereales (avena, trigo, arroz), oleaginosas (almendras, avellanas y nueces) o leguminosas (soja, cacahuetes). ¿Sus ventajas? No tienen colesterol, ni lactosa, ni caseína, un tipo de proteína que se encuentra en la leche. Pero sí contienen vitaminas (A, B, C y E), sales minerales (calcio, potasio, magnesio y fósforo) y muchos ácidos grasos (lípidos insaturados). De manera que son interesantes para las personas alérgicas y las que padecen intolerancia a la leche de vaca o colesterol. Además, tienen propiedades nutricionales propias:

  • La leche de soja, la más conocida entre las leches vegetales, es la más rica en calcio y en proteínas.
  • La leche de almendras es nutritiva y antiséptica para los intestinos. Contiene vitaminas A, B y E, fibra, calcio, hierro y magnesio en grandes cantidades.
  • La leche de avellana se caracteriza por su riqueza en hierro, calcio, magnesio y ácidos grasos monoinsaturados, que ayudan a proteger contra las enfermedades cardio vasculares.
  • La leche de arroz es la leche de cereal más dulce y digestiva. Además, aporta silicio, componente esencial de los huesos y cartílagos que permite la buena fijación del calcio y el magnesio.
  • La leche de castaña ayuda a remineralizar, y es naturalmente rica en azúcar y muy digestiva. Es un buen producto para los que sufren acidez gástrica, pues  tiene la propiedad de alcalinizar el organismo.

La clave de este tipo de leches es alternarlas para diversificar los aportes nutricionales.

¿Cómo utilizarlas?

Hay que elegir la leche en función del uso que se le vaya a dar. “Cada una tiene un sabor diferente, por eso, quizá sea necesario probar varias para encontrar la que más nos guste”, indica Brunner, autora de varios libros de cocina y bloguera culinaria. “Para mí, la mejor es la de arroz tailandés, más perfumada que la leche de arroz normal”, aconseja. La experta también recomienda la de almendras y la de avena, más discretas pero igualmente sabrosas.

Para el desayuno se puede recurrir a la leche vegetal azucarada o con vainilla. Y para cocinar, a la de soja, que “al cocinarse se comporta casi como la leche de vaca”, explica Brunner. “Lo mismo que las leches más grasas, como la de almendras”.

De hecho, la leche de soja puede utilizarse en lugar de la de vaca en cualquier plato. Además, es la única que puede utilizarse para hacer yogur. “La leche de almendras, por su parte, es útil para hacer tartas dulces o saladas, pasteles y purés”, indica la experta culinaria. Nada impide utilizar leche de arroz para hacer crêpes, pero se romperán más, por lo que es mejor emplearla en cremas y flanes.

“En cuanto a la leche de avena, es ideal para los entremeses y los smoothies, así como para las sopas, la de calabaza, en particular”. La de avellana “tiene un gusto más fuerte que la de almendras, pero le da a los platos más sabor y untuosidad”, detalla Brunner.

Hacer leche vegetal en casa

La leche vegetal tiene dos grandes ventajas: se puede hacer en casa, si tienes tiempo, y, si se hace en grandes cantidades, permite ahorrar dinero. Para prepararla deben seguirse tres pasos: moler el cereal, la oleaginosa o la leguminosa –aunque también se puede recurrir a harinas–, agregar agua y filtrar. Algunos tipos de leche requieren un etapa de cocción.

Para 250 mililitros de leche de almendras se necesitan 50 gramos de almendras. Ponlas en remojo algunas horas, quítales la piel y, después, bátelas en la licuadora con dos vasos de agua. Finalmente, filtra la mezcla con un colador de malla muy fina.

Para hacer dos litros de leche de soja se necesitan 250 gramos de granos de soja amarilla y sin piel. Pon los granos en remojo un día entero y acláralos varias veces. Mézclalos con medio litro de agua; después, cocina la mezcla con un litro y medio de agua más durante 30 minutos y a 70° C. Filtra la mezcla. Un consejo: guarda los residuos de la filtración y úsalos para tartas y pasteles.

La leche vegetal debe conservarse en la nevera y en un recipiente hermético. El tiempo de conservación es el mismo que el de un tetrabrik de leche abierto. Para hacer leche de almendras de manera rápida y en pequeñas cantidades, Brunner aconseja comprar un frasco de puré de almendras blancas (de venta en tiendas orgánicas) e ir diluyendo la preparación en agua muy progresivamente.

Una vez que hayas adquirido la técnica, podrás hacer leches vegetales más originales, de quinoa, mijo, guisantes, cebada…

A.-S. Glover-Bondeau

Otros contenidos del dosier: Tipos de alimentos

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