¿La leche es beneficiosa o perjudicial para nuestra salud?

En el mercado existe una gran variedad de tipos de leche, pensados para las diferentes exigencias de los consumidores: desde la clásica leche entera fresca; hasta la semidesnatada o desnatada; pasando por la de larga duración; sin lactosa, y con vitaminas, minerales y antioxidantes añadidos.
Su sabor y sus características nutricionales la convierten en un alimento de fácil consumo a diferentes horas del día, haciendo que a veces lleguemos a abusar de ella. Es ahí donde se abre el debate entre sus partidarios y sus detractores.

¿Es mala la leche?

La leche y sus derivados son alimentos básicos de la dieta mediterránea, y su consumo diario está recomendado para todas las edades. La pirámide alimentaria de la dieta mediterránea moderna, elaborada en 2009 por el CIIECAM (Centro Interuniversitario Internacional de Estudios sobre las Culturas Alimenticias Mediterráneas), aconseja a la población adulta consumir entre 2 y 3 raciones diarias de leche y yogur para cubrir casi la mitad de nuestras necesidades de calcio. Una porción de lácteos equivaldría a 125 ml, o lo que es lo mismo, una taza de leche.

Por lo tanto, la leche no es perjudicial, al contrario, contiene calcio, vitaminas, zinc, fósforo y proteínas que son aliados de nuestra salud. Estos nutrientes desempeñan acciones biológicas importantes para el bienestar del ser humano.
Una taza de leche aporta el 16% del valor diario de proteínas, contribuyendo a mantener unos músculos fuertes. Según un estudio publicado en el “American Journal of Clinical Nutrition”, la leche es rica en triptófano, una proteína que mejoraría la calidad del sueño de manera natural. Además, el calcio es esencial para el crecimiento y ayuda a fortalecer los huesos previniendo la osteoporosis.

¿Un exceso de leche favorecería la aparición de un cáncer?

Desde hace algunos años, numerosos estudios se han centrado en una posible conexión entre la aparición de tumores y el consumo de productos lácteos. Se llegó a suponer que la lactosa, una vez digerida, libera galactosa, un monosacárido asociado con el cáncer de ovario, y a ver en la leche un factor de riesgo para la aparición del cáncer de próstata.
Algunos estudios hablan de dicha conexión después de haber constatado que en los países donde el consumo de leche es mayor, el número de casos de cáncer de próstata habría aumentado en los últimos años. Aunque más bien se trataría de un consumo excesivo de calcio superior a los 1.500 mg, aproximadamente dos quesos al día, algo que no suele ser habitual.

En realidad no existe una relación directa entre los productos lácteos y el cáncer, y los datos recogidos a veces no son cien por cien exhaustivos ya que no se tienen en cuenta otros factores como la obesidad, la edad, el tabaco y el nivel de actividad física que pueden influir en el desarrollo de patologías tumorales. A la espera de resultados científicos fiables, parece que sigue siendo más beneficioso consumir leche que privarse de ella, sobre todo porque su consumo además disminuiría el riesgo de cáncer de colon y el síndrome metabólico.

¿Cuándo es mala la leche?

Pese a las propiedades funcionales que tiene la leche, tolerar este alimento tan popular a veces puede convertirse en un problema para muchos debido a alteraciones en el metabolismo de la lactosa. La lactasa es una encima presente al nacer que ayuda a la digestión de la leche y que debería reducirse de manera espontánea con el paso de los años. La intolerancia a la lactosa se produce debido a una ausencia de lactasa y hoy en día es un problema bastante común, especialmente en los adultos.
El problema es que muchas personas se declaran intolerantes a la leche solo porque presentan una sintomatología inespecífica como hinchazón, dolor de estómago o diarrea, que no tiene por qué estar asociada a la digestión de la leche sino que puede depender de otros factores o del síndrome del colon irritable. Aunque es verdad que en algunos casos la leche puede causar simplemente algunas molestias, en otros, puede ser perjudicial debido al poder alergénico de algunas de las proteínas que contiene ya que pueden provocar respuestas inmunitarias que determinan una gran sensibilidad en el organismo. En cualquier caso, la alergia a la leche es poco frecuente. 

¿La leche engorda?

Claro que no. Es muy frecuente creer que la leche engorda, pero todo depende de la cantidad y del tipo de producto. Para defender esta teoría podemos citar un par de estudios llevados a cabo durante los últimos años, como el europeo EPIC(European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition), según el cual, combinar fruta con lácteos nos ayudaría a recuperar la forma física y el bienestar, reduciendo la acumulación de grasas en el abdomen, uno de los factores de riesgo de varias patologías, como pueden ser el síndrome metabólico y las enfermedades cardiovasculares (2).

Además, en 2010, en el “American Journal of Clinical Nutrition”, se publicaron los siguientes resultados de una investigación: aquellas personas que bebieron casi dos vasos de leche al día durante dos años perdieron unos de 5 kilos y medio, con respecto a los 3 kilos que perdieron los que no consumían leche o lácteos (3). Dejando a un lado los estudios, los nutricionistas también aconsejan incluir la leche en nuestra dieta porque, además de sus nutrientes, controla la sensación de hambre, el consumo calórico y, por consiguiente, el peso.

¿La leche es mala para los niños?

La salud de los niños empieza por una buena taza de leche y por sus derivados, debido a la importancia de sus micronutrientes, fundamentales para su correcta alimentación.
La leche tiene un alto aporte proteico y es fuente de seis nutrientes esenciales de los que la Comisión Europea ha reconocido sus efectos beneficiosos: el calcio, el fósforo, el potasio, la vitamina B2, el yodo y la vitamina B12. Además, el calcio presente en los productos lácteos constituye más del 50% del aporte total del calcio que consumen los niños de los países europeos.
Las proteínas de excelente calidad de la leche, también presentes en sus derivados, contienen muchos aminoácidos esenciales y péptidos bioactivos que pueden tener efectos específicos sobre el crecimiento de los niños y adolescentes y contribuyen al desarrollo óseo y muscular.

¿La leche es mala para la piel?

La leche, los quesos, la mantequilla y el yogur refuerzan la epidermis desde el interior. Las sustancias nutritivas de la leche, que también es rica en antioxidantes, nutren la piel y la dejan más tersa y luminosa protegiéndola también del frío. La vitamina B8, por ejemplo, estimula las células y mejora las rojeces; la vitamina B6 combate las impurezas cutáneas; las enzimas la mantienen lisa; mientras que los aminoácidos, la hidratan.
Sin embargo, si se nos ha diagnosticado sensibilidad a la leche o a los lácteos, esta podría provocar reacciones cutáneas, como enrojecimiento o hinchazón, y tener efectos negativos en la salud de nuestra piel.

La leche, a menudo unida a la acción calmante de la miel, también se utiliza mucho en cosmética como ingrediente eficaz para tratamientos de belleza reconstituyentes de la piel.

Un consumo regular y moderado de leche y lácteos es beneficioso para la salud

La leche y los quesos son la base de una alimentación sana y equilibrada.
Excepto en aquellos casos de intolerancia o alergia demostradas en los que el consumidor debe optar por alimentos que no sean perjudiciales para su salud, los expertos confluyen siempre en una misma recomendación: un consumo regular y moderado de lácteos es beneficioso para la salud; y si lo que queremos es reducir la materia grasa, siempre podemos optar por leches semidesnatadas y quesos frescos.

Fuentes:
1. Instituto Italiano para la Investigación de los Alimentos y Nutrición
2. Asociación Italiana de Productos Lácteos
3. Dairy calcium intake, serum vitamin D, and successful weight loss. Danit R Shahar, Dan Schwarzfuchs, Drora Fraser, Hillel Vardi, Joachim Thiery, Georg Martin Fiedler, Matthias Blüher, Michael Stumvoll, Meir J Stampfer and Iris Shai. Am J Clin Nutr (September 1, 2010).

A. Brafa

Otros contenidos del dosier: Tipos de alimentos

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