¡Cocina el tallo y las hojas de las verduras!

Ricos en vitaminas y minerales, los tallos y las hojas de las verduras merecen recibir más atención: quedan deliciosos en sopas y purés.

El primer motivo para cocinar las hojas y los tallos es el ahorro. “¿Para qué tirarlos si podemos comerlos?”, desliza Liégeois. El segundo es que contienen muchas vitaminas y antioxidantes sin ser calóricos. “Las hojas, concretamente, son una fuente importante de carotenos, ácido fólico, esencial antes y durante el embarazo, y vitamina C”. Las hojas del brócoli y de la col contienen, particularmente, calcio. En cuanto a los tallos, “algunos, como los de la cebolla, los del nabo y los del rábano, contienen sustancias azufradas, que se cree pueden ser preventivas del cáncer”, agrega la experta, e indica que “los de la cebolla y los de las chalotas, son otra magnífica fuente de carotenos”.

Cómo cocinarlos

Lo más sencillo es hacer con ellos sopas o purés. “Las hojas del rábano y del nabo, así como los tallos de la cebolla, enriquecen los purés de patatas con carotenos y minerales”, explica la nutricionista. Lo mismo sucede con las sopas que se hacen con las hojas de las patatas, de las zanahorias o de los calabacines. Y si a alguien le preocupa que los carotenos se pierdan con el calor, que no tema, pues “resisten bien la cocción”, precisa Liégeois. Ésta aconseja comer los tallos de la cebolla y de las chalotas, bien como los de la cebolleta, bien sofritos con aceite. En cuanto a las hojas, tras cocerse, “pueden comerse picadas y mezcladas con cualquier preparación”.

Otra opción es consumirlos crudos, en batidos de frutas o como crudités, para que mantengan la vitamina C; el único inconveniente de comerlos así, aparte del sabor, que puede resultar un poco fuerte, es que se digieren con mayor dificultad.

¿Que hojas y qué tallos?

“Para que las hojas tengan propiedades nutricionales deben comerse frescas, y han de elegirse las que tengan mucho color; las que estén algo mustias deben descartarse, porque habrán perdido gran parte de la vitamina C”, señala Liégeois. Además, algunas verduras, cuando tienen las hojas marchitas, están menos sabrosas; de manera que mirar las hojas de las hortalizas puede servir de pista a la hora de elegirlas.

En cuanto a la conservación, “lo mejor es cortarlas enteras y meterlas en una bolsa”, recomienda la experta. “Pero no deben conservarse más de 24 horas, porque pasado ese tiempo pierden muchas propiedades”.

A. S. Glover-Bondeau

Otros contenidos del dosier: Tipos de alimentos

Comentarios

Artículos destacados

Blue Majik: el superalimento que debes probar
Blue Majik: el superalimento que debes probar

¿Un superalimento? ¿Un colorante? ¿Una especia? Si estás en las redes seguro que ya has visto platos de comida de color...

Todo sobre el té matcha
Vegetarianos: ¿viven más?
Nitratos y nitritos en alimentos
Café: alternativas sin cafeína
Vegetariano: ¿Sabes elegir las proteínas?

Ser vegetariano o vegano es una tendencia que gana adeptos día a día, pero ¿sabes cómo elaborar menús vegetarianos...

Hacer otros Test