Cumpleaños infantiles: ¿se puede evitar la comida basura?

Cuando pediatras y nutricionistas hablan sobre alimentación infantil, coinciden en que la mayoría de los niños come mal: consumen menos frutas y verduras de lo recomendable y más alimentos superfluos, de escaso valor nutritivo, de lo conveniente. Estos últimos forman parte de la dieta diaria de muchos. Basta darse un paseo por cualquier parque para verlos devorar bolsas enteras de gusanitos o patatas fritas. Lo mismo sucede con el azúcar, que está presente en bollos y galletas –la merienda habitual–, pero también en los cereales y en gran parte de los lácteos que los niños consumen mañana, tarde y noche. Son lo que el pediatra Carlos Casabona, autor del libro Tú eliges lo que comes, gusta calificar socarronamente de FANS (falsos amigos de los niños), porque parecen saludables, pero no lo son. A este festín calórico hay que añadirle la piruleta que les ofrece el señor del quiosco, el cruasán que les regala la señora panadera o los caramelos que la abuela guarda en su casa. Y, finalmente, las fiestas infantiles, que ni son especiales, porque los críos comen la misma comida insana que el resto del tiempo, ni son ocasionales, porque, una vez iniciado el curso escolar, los cumpleaños saturan la agenda de cualquier familia.

De manera que sí, los cumpleaños contribuyen al desequilibrio alimentario que presentan muchos niños. Así lo alertaba un estudio que realizó el Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría (AAP) en 2015, según el cual estas celebraciones están relacionadas con la epidemia de obesidad infantil que sufren numerosos países. En España, el estudio Aladino 2015 reveló que la obesidad afecta a un 18,1 % de los niños de entre seis y nueve años y el sobrepeso, a un 23,2 %. "Si sumamos ambos porcentajes, tenemos un 41,3 %, que es una cifra muy preocupante", advierte Casabona, autor del blog Tú eliges lo que comes.

La atracción de la comida no saludable

¿Qué sentido tiene, entonces, celebrar cumpleaños que no hacen más que agravar un problema abiertamente reconocido? "Ninguno, pero vivimos en un ambiente obesogénico que nos incita a comer mal. La comida basura es baratísima y está rica, da placer. A eso se suma la presión que ejerce la industria alimentaria, que gasta fortunas en presentarnos como saludables alimentos que son dañinos, y la falta de regulación. Es la tormenta perfecta", agrega el pediatra.

En medio del vendaval, bajo los globos y las guirnaldas, los niños se atiborran de patatas fritas, gusanitos, galletas de todo tipo, chocolates, caramelos, gaseosas, tarta… Un delirio de azúcares, grasas y sal que nada tiene de especial, porque los chavales comen lo mismo que cualquier tarde, pero que puede aumentar el riesgo de sufrir caries, obesidad, diabetes tipo IIcolesterol o hipertensión arterial, advierten los médicos.

La solución parece evidente: cambiar el chip y ofrecer a los hijos alimentos sanos y nutritivos. Pero la puesta en práctica no es fácil, porque la resistencia de los niños –y de algunos adultos– es enorme. La comida de los cumples les encanta y la mayoría se abalanza sobre ella desesperadamente, en una clara demostración de lo adictivos que resultan el azúcar y los productos hiperprocesados.

Demasiados cumpleaños, demasiadas tentaciones

Muchos padres quitan importancia a la merienda de los cumpleaños argumentando que son ocasionales. Pero no es cierto. Convites hay muchos –más aún si se tienen varios hijos– y los niños sucumben al falso encanto de la comida basura con demasiada frecuencia. Casabona se muestra muy crítico. "Antes se celebraban a partir de los siete años, cuando los niños tenían uso de razón y guardaban recuerdos de la fiesta, pero ahora se hacen para bebés de un año. El crío no se acordará de nada y, para colmo, comerá alimentos que a su edad no debería ni probar", sentencia. El pediatra propone una solución extrema pero sencilla: dejar de ir o, al menos, ser más selectivos con las celebraciones. No es descabellado, dada la dificultad de asistir a fiestas donde los pequeños agasajados no terminen henchidos de sustancias cuya única virtud es lo colorido de su aspecto.

Ideas para cumpleaños saludables

Celebrar cumpleaños saludables es posible. No es necesario preparar meriendas sofisticadas ni dejarse fortunas en el supermercado, "basta con usar el sentido común", afirma Casabona, que comparte algunas sugerencias: bastoncitos de zanahoria o pimiento acompañados de humus o guacamole, tomates tipo cherry, palomitas de maíz (¡ojo!, sin sal ni azúcar ni mantequilla), frutos secos, pizza casera cortada en triángulos o círculos pequeños, albóndigas, dados de queso, fruta en brochetas… Respecto a la tarta, mejor hacerla en casa e, idealmente, sin azúcar, buscando sucedáneos como las pasas, los dátiles o el plátano.

Otros contenidos del dosier: Mitos y errores en la alimentación

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