#Realfood: qué es la comida real y por qué evitar los procesados

¿Qué es #1mesconcomidareal y cómo podemos unirnos?

El reto #1mesconcomidareal consiste en estar un mes sin comer productos ultraprocesados, consumiendo sólo comida real. El objetivo es crear un buen hábito, detectar los errores que tenemos a la hora de comer y los obstáculos que nos pone el entorno que promueve el consumo de procesados. En definitiva se trata de demostrar que con una serie de cambios diarios podemos generar un buen aprendizaje duradero en alimentación saludable. Todo el mundo puede unirse y, como ayuda, pueden seguir mi blog Realfooding y mi Instagram, donde comparto herramientas y consejos para lograr el reto.

¿Cómo se distingue un alimento ‘real’ de uno ‘no real’?

Yo defino la comida real como todos aquellos alimentos mínimamente procesados o cuyo procesamiento industrial o artesanal no haya empeorado la calidad de su composición ni interferido negativamente en sus propiedades saludables. Es decir, si procesamos un alimento añadiéndole azúcar, sal, harinas no integrales, aditivos, aceites vegetales refinados, etc. lo estamos empeorando, lo estamos convirtiendo en un producto ultraprocesado. Para distinguirlos basta con leer la etiqueta de ingredientes. La comida real suele llevar menos de cinco ingredientes y generalmente sólo lleva uno, que es el propio alimento (plátano, lechuga, sardina, patata, garbanzo, etc.).

¿Cuáles son los falsos mitos más extendidos entre el público, según su experiencia?

Hay dos grandes mitos en los que centro mi divulgación. El primero es el mito de que los alimentos reales pueden ser insanos por llevar más grasas saturadas, colesterol, azúcar, etc. Esto no es cierto. Es decir, aunque el huevo tenga mucho colesterol y el plátano mucho azúcar, son alimentos perfectamente saludables porque contienen muchos más nutrientes que forman un alimento completo con todas sus propiedades beneficiosas. El segundo mito se trata de la creencia de que los productos ultraprocesados son buenos “con moderación” o porque son “ricos en vitaminas” “bajos en sal y grasas” “light”, etc. Esto no es así, puesto que estos productos, aun llevando un puñado de vitaminas, también tienen ingredientes que, en su conjunto, no promueven la salud.

Por ejemplo, podemos tener unas galletas ricas en fibra, pero que también son ricas en harina refinada, aceite de palma, azúcar, etc. Y es cierto que cuanta menos cantidad comamos, menos perjudicial será (mejor consumo moderado que un consumo abusivo), sin embargo esto no hace más sano al propio ultraprocesado, ya que sigue teniendo ingredientes insanos. Mi recomendación es: cuanto menos [ultraprocesados] comas, mejor.

¿Cómo pueden los consumidores protegerse de manipulaciones y falsas afirmaciones?

Interesándose un poco por la calidad de lo que comemos. Ser críticos, curiosos, con ganas de leer, investigar y aprender. Dedicamos mucho tiempo a pensar en la compra de artículos que no tienen ningún impacto en nuestra salud (ropa, móviles, ordenador, etc.) pero ni un minuto en cuestionar qué nos estamos llevando a la boca, algo que por supuesto tiene una relevancia directa y relevante en nuestro cuerpo.

¿La publicidad y el marketing son parte del problema?

Sí, lo son. Las empresas de ultraprocesados no invertirían tanto dinero si esto no funcionara. Y claro que funciona. Ante esto necesitamos medidas políticas de prevención para la salud pública. No basta con dar una información que muchas veces está tergiversada por la propia industria.

Grasa, colesterol, aditivos, azúcar... ¿Por qué han variado tanto los enemigos en el ámbito de la alimentación?

Porque la nutrición se ha enfocado hacia los nutrientes y no hacia los alimentos y patrones de alimentación. Además, lo ha hecho a través de estudios observacionales y no de ensayos clínicos. El efecto de los nutrientes lo determina el alimento y el patrón. No es lo mismo la grasa saturada de una rosquilla de chocolate que la de un queso curado, porque la primera es perjudicial y la segunda no. Los estudios observacionales pueden generar hipótesis, pero no determinar una causa. Es decir, puedo observar que las personas que consumen más colesterol pueden tener más infartos, pero esto no confirma que sea por el propio colesterol, ya que existen otros factores que también afectan.

¿Comer sano es más difícil y más caro?

Sí, es más difícil si no te enseñan a hacerlo, ya que el entorno te va a predisponer a que comas peor dada la extensión y distribución de los productos ultraprocesados insanos. No tiene por qué ser más caro, pero sí es cierto que al ser los ultraprocesados tan baratos, la comparación muchas veces se ve desequilibrada. Por eso estoy a favor de que suban el precio a los procesados y bajen el precio a la comida real, porque está demostrado científicamente que esto afecta al consumo final.

¿Es realmente malo el gluten para la salud y para adelgazar?

Hay personas que genéticamente van a desarrollar la enfermedad celiaca por la exposición al gluten, aunque también parece que el gluten está relacionado con otras enfermedades autoinmunes. Además, también hay otro porcentaje de población que van a ser muy sensibles al gluten y a mostrar una serie de síntomas adversos. El caso es que este segundo porcentaje parece que va en aumento, aunque no creo que el gluten sea el único responsable de este hecho (y sí el conjunto de hábitos y entorno). No obstante, una razón más para priorizar la comida real es que te eliminas el 80% de los productos con gluten que son los ultraprocesados ricos en harinas refinadas. ¡Ojo!, también hay galletas, pasteles, cereales azucarados sin gluten y no por ello son más sanos.

Mi recomendación es que no hay que obsesionarse. Sólo aquellos que tengan síntomas o antecedentes de enfermedades autoinmunes deberán tener una dieta más prudente con respecto al gluten, dentro de un patrón basado en comida real. También decir que no apoyo el constante bombardeo de promocionar el consumo de pan por parte de algunos expertos, más aún cuando sabemos las dificultades de encontrar un pan de calidad en los supermercados.

Fuente:

Entrevista a Carlos Ríos, experto en nutrición y autor del blog "Realfooding"

Otros contenidos del dosier: Mitos y errores en la alimentación

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