Una dieta equilibrada te hará más feliz que perder peso

Diversos estudios aparecidos a lo largo de la última década han demostrado que una alimentación saludable y equilibrada no sólo reduce el riesgo de sufrir depresión, sino que también es una estrategia eficaz para tratar la ya existente. Eso no significa que tener un peso adecuado y un índice de grasa corporal en los baremos recomendados no sea importante. No se puede olvidar que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo en sí mismos para padecer enfermedades cardiovasculares. De la misma forma, estos dos problemas se asocian a mayores probabilidades de que aparezca la depresión. Dicho esto, las investigaciones han demostrado que mejorar el equilibrio en la dieta tiene un impacto positivo en todo tipo de personas, independientemente de que vaya o no acompañado de una pérdida de peso. De manera que la pérdida de peso, si llega, debería ser la consecuencia de una mejora de la alimentación y no el único objetivo.

Microbiota e inflamación crónica

En un reciente ensayo clínico, publicado en la revista BMC Medicine, algunos participantes siguieron un programa de 12 semanas para mejorar su dieta mientras se sometían a un tratamiento contra la depresión. La mayoría de los elegidos presentaba sobrepeso u obesidad. Al final de la experiencia todos los que mejoraron su dieta experimentaron una significativa mejoría en los síntomas y un tercio de los participantes presentó signos de remisión en su trastorno depresivo. Incluso aquellos cuyo peso no varió pasadas esas 12 semanas.

Aunque los especialistas aún no pueden precisar qué procesos biológicos son los responsables de estas mejoras, varios factores parecen entrar en juego. Por ejemplo, una dieta rica en frutas y verduras, con mucha fibra, contribuye a mejorar la salud de la microbiota a través de procesos de fermentación bacteriana y de la mejora en la producción de ácidos grasos antiinflamatorios de cadena corta. Hay que tener en cuenta que la inflamación crónica se ha establecido como factor importante en el desarrollo de la depresión, como también ocurre con otras dolencias crónicas. Tanto la microbiota como el sistema inmunológico responden en situaciones de estrés, alterando biomarcadores que influyen en nuestro estado de ánimo.

Alejarse de la comida basura

De acuerdo con estas investigaciones, un paso adelante en la construcción de una mejor salud mental sería reducir la cantidad de alimentos ricos en calorías pero de escaso valor nutritivo. Dicho de otra forma, la comida basura como la bollería industrial o las patatas fritas, que en ocasiones se llama también confort food por ofrecer una gratificación instantánea, puede acabar causando el efecto contrario si se consume con regularidad. Para sustituirlas, se puede apostar por calorías de alimentos más completos, como pescados grasos o frutos secos, que son alternativas mucho más nutritivas y que se relacionan con un mayor bienestar.

En general, los componentes de la dieta mediterránea son una elección segura en este sentido. Estos alimentos, al igual que las verduras y las semillas integrales, se descomponen en moléculas que alimentan a las bacterias intestinales que, a su vez, ayudan a crear neurotransmisores, además de combatir la citada inflamación y proteger las células cerebrales sanas. Hacer cambios en el estilo de vida es un reto, especialmente una vez se entra en una dinámica de malestar.

Esto no quiere decir que perder peso no sea una buena estrategia o que no tenga efectos positivos en muchos casos, pero esa pérdida debe ser gradual, resultado de una alimentación equilibrada, sin necesidad de poner en peligro los niveles de energía. Las calorías son siempre necesarias, son el combustible necesario para funcionar a lo largo del día, la cuestión es su calidad y su origen. Dar pasos sencillos, como cambiar productos ricos en azúcar añadido por frutas y nueces, tiene beneficios directos en el cuerpo y la mente. Además, a diferencia de otros factores que contribuyen a nuestra salud mental, la alimentación es un ámbito sobre el que las personas tienen mucho control.

Fuentes:

  • ‘Mediterranean diet, stroke, cognitive impairment, and depression: A meta-analysis, Psaltopoulou’, Sergentanis et al. Annals of Neurology.
  • ‘A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression’, Felice N. Jacka, Adrienne O’Neil, Rachelle Opie et al. BMC Magazine.
  • ‘The impact of whole-of-diet interventions on depression and anxiety: a systematic review of randomised controlled trials’, Rachelle, Adrienne O’Neil, Catherine Itsiopoulos et al. Public Health Nutrition.
  • ‘The microbiota modulates gut physiology and behavioral abnormalities associated with autism’, Elaine Y. Hsiao, Sara W. McBride et al. Cell Magazine.
  • ‘Western diet is associated with a smaller hippocampus: a longitudinal investigation’, Felice N. Jacka, Nicolas Cherbuin et al. BMC Magazine.

Otros contenidos del dosier: Aceptar tu peso

Comentarios

Artículos destacados

Blue Majik: el superalimento que debes probar
Blue Majik: el superalimento que debes probar

¿Un superalimento? ¿Un colorante? ¿Una especia? Si estás en las redes seguro que ya has visto platos de comida de color...

Todo sobre el té matcha
Vegetarianos: ¿viven más?
Nitratos y nitritos en alimentos
Café: alternativas sin cafeína
Vegetariano: ¿Sabes elegir las proteínas?

Ser vegetariano o vegano es una tendencia que gana adeptos día a día, pero ¿sabes cómo elaborar menús vegetarianos...

Hacer otros Test