Antioxidantes para combatir las enfermedades cardiovasculares

La respiración y el oxígeno son los primeros causantes de la oxidación y del «estrés oxidativo». Sin embargo, el estrés, el tabaco o el exceso de azúcar o de grasas en sangre acentúan la desnaturalización de los componentes celulares del sistema cardiovascular. Podemos disminuir al máximo los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, para eliminar los radicales libres, debemos contar igualmente con la ayuda de los antioxidantes y cuidar así nuestro corazón y sus arterias.

Carotenoides para el corazón

Los carotenoides son unos pigmentos de color amarillo, un tanto anaranjados o rojos. Aunque existen más de 600 diferentes, en la sangre humana encontramos tan sólo 4: dos carotenoides, la luteína y el licopeno. En los últimos años, algunos estudios han demostrado una relación directa entre el aumento de los índices de carotenoides en sangre y la disminución del riesgo de padecer cardiopatías coronarias. Al parecer, dichos carotenoides disminuyen la oxidación del LDL (el colesterol malo) impidiendo así el daño de las paredes arteriales. El licopeno (de color rojo y presente en el tomate) es el más eficaz de los carotenoides en la lucha contra los radicales libres. Los pigmentos anaranjados tienen numerosas funciones antioxidantes y ofrecen protección contra el cáncer, la degeneración macular asociada a la edad, el envejecimiento cutáneo... además, pueden consumirse sin moderación.

La vitamina E para la circulación sanguínea

La vitamina E se encuentra en los aceites vegetales, en las nueces, en los cereales completos y en las verduras de hoja verde (lechuga, espinacas, acelgas, etc.). Su principal papel es el de proteger la membrana de las células del organismo. Un estudio solicitado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) demostró una correlación directa entre un índice bajo de vitamina E en sangre y la mortalidad coronaria. Este hecho se debe a que la vitamina E favorece la circulación sanguínea, sobre todo cuando se encuentra asociada a otras moléculas antioxidantes como la vitamina C o el betacaroteno (precursor de la vitamina A).

Muy interesante: estos resultados se obtienen solamente cuando la vitamina E es consumida en estado natural ya que si la tomamos únicamente en cápsulas nuestro organismo no la será capaz de absorberla bien. Mejor así, salimos ganando en dinero y en salud.

La vitamina C contra el estrés oxidativo

La vitamina C se encuentra en las frutas, en los cítricos sobre todo, pero también en las verduras. Es el antioxidante más conocido y el más eficaz ya que permite reducir los niveles de oxígeno necesarios para un mismo esfuerzo, disminuyendo así el estrés oxidativo de todo el organismo. Por otro lado, la vitamina C actúa como un verdadero medicamento contra las enfermedades cardiovasculares: descomprime los vasos sanguíneos y ayuda a reducir los índices de colesterol. Al igual que en el caso anterior, no merece la pena tomarla en pastillas. Un zumo de limón, una naranja y un kiwi al día aportan más de 400 mg de vitamina C, ni más ni menos que lo equivalente a una pastilla de chupar. Incluso las verduras cocidas aportan una cantidad nada despreciable: entre 15 y 50 mg/100 mg

Polifenoles contra las grasas malas

Los polifenoles se encuentran en un gran número de frutas y verduras, en especias como la canela, en plantas aromáticas como el tomillo o el romero, en bebidas como el té, el vino tinto o la cerveza y en el chocolate. Los científicos los han dividido en diferentes categorías: los flavonoides (los más conocidos), los ácidos fenólicos, los lignanos, los estilbenos... Los flavonoides están presentes en las frutas, las verduras, el vino, el té y el cacao. Combaten los radicales libres más oxidantes e impiden eficazmente la oxidación de las grasas. De ahí la importancia de su contribución en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Otros estudios han demostrado su capacidad para mejorar los intercambios de nutrientes entre los vasos sanguíneos (arterias y venas) y las propias células favoreciendo una buena circulación sanguínea. Asimismo, son capaces de interceptar metales como el cobre o el hierro, que en estado libre pueden ocasionar la producción de radicales libres.

Chocolate y té para el corazón

Más de una se llevará una gran alegría al leer esto y es que el chocolate negro ¡es rico en flavonoides! Estas sustancias llevan a cabo un papel similar al de la aspirina en la reducción de la coagulación sanguínea, lo que significa que disminuyen el riesgo de obstrucción arterial responsable de numerosos casos de infarto. Pero, cuidado, la cantidad diaria recomendada es de 2 cucharadas de café diarias. ¡Como máximo!

Los fenoles presentes en el té, llamados también catequinas, son los antioxidantes polifenólicos más eficaces. Su actividad antiradicales libres es tan importante como la de la vitamina E. Los polifenoles del té verde son especialmente apreciados por los investigadores, que estiman que dicha bebida ayuda a las células de la pared de los vasos sanguíneos a segregar una sustancia necesaria para su decompresión permitiendo así una mejor circulación de la sangre. Los flavonoides que encontramos en el té tienen un efecto antioxidante que previene igualmente la inflamación de los tejidos corporales manteniendo así la elasticidad de los vasos sanguíneos. Por último, no olvidemos otras de las muchas aplicaciones de los polifenoles en nuestro organismo como la protección contra el cáncer o las enfermedades oculares. Según estudios recientes, la acción de los polifenoles es hasta diez veces mayor si se encuentran combinados con la vitamina C. Así que ya sabes, combina el té con el chocolate y las frutas frescas.

Antioxidantes para un corazón sano

Lista de la compra antioxidante para tener un corazón en plena forma:

  • Vino tinto, vino blanco,
  • Frutas y verduras a voluntad
  • Verduras rojas, naranjas y amarillas: zanahorias, pimientos, calabaza, tomates, col roja...
  • Té: rojo, negro, pero sobre todo verde y sin azúcar

Una idea de menú antioxidante:

Desayuno: Té verde, una naranja y un bol de cereales completos con leche desnatada.

Comida: Ensalada completa de tomate, col roja, trigo completo y pollo aliñada con aceite vegetal (de semilla de uva, girasol, oliva...), una fruta de temporada y una taza de té.

Merienda: Una taza de té, chocolate negro y una fruta fresca.

Cena: Sopa de color (zanahoria, calabaza, tomate, pimiento y otras verduras), ternera con arroz completo y zanahoria y uno o dos vasos de vino (¡no más!). Y de postre, un té verde y un cuadradito de chocolate negro.

L. Ewerck

Otros contenidos del dosier: Antioxidantes

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