Células y tejidos

En esencia, el cuerpo humano está formado por una ingente cantidad de células, que son las unidades básicas de todo ser vivo. De hecho, se calcula que el cuerpo de una persona adulta cuenta con más de doscientos billones de células, todas ellas dotadas de unos elementos semejantes aunque sean de diversas formas y estén capacitadas para desarrollar distintas funciones específicas.

Estas células diferenciadas no se disponen de forma anárquica sino que, según sus características, están agrupadas, en ocasiones combinadas con materias inertes como sales minerales o fibras producidas por ellas mismas, formando tejidos. En el cuerpo hay básicamente cuatro tipos de tejidos, cada uno encargado de cumplir misiones particulares:

el tejido epitelial, formado por células muy semejantes y estrechamente unidas entre sí, cuyas funciones más importantes son las de revestimiento, puesto que tapiza la superficie externa y las cavidades internas del cuerpo, y la de secreción, dado que constituye estructuras glandulares que secretan sustancias de variada naturaleza y las vierten ya sea al exterior del cuerpo o bien en su interior, por ejemplo a la sangre;

el tejido conjuntivo, compuesto por células de distinto tipo entre las cuales hay interpuestas sustancias de consistencia variable así como fibras de naturaleza proteica, cuya función más importante estriba en proporcionar sostén a las estructuras corporales. En realidad, hay diversos tejidos conjuntivos: un tejido conjuntivo laxo, que está distribuido por todo el organismo y tiene una importancia fundamental en la nutrición de todos los tejidos, porque permite el paso de los vasos sanguíneos; un tejido conjuntivo denso, muy resistente, que constituye tendones y ligamentos; y otros tejidos conjuntivos especializados con propiedades particulares, como el tejido adiposo, el tejido cartilaginoso y el tejido óseo, el tejido sanguíneo y el tejido linfoide;

el tejido muscular, formado por células alargadas que son capaces de contraerse ante un estímulo y luego recuperar sus dimensiones iniciales, encargado de proporcionar movilidad al cuerpo y sus estructuras internas;

el tejido nervioso, constituido por unas células muy especiales, las neuronas, que son capaces tanto de recibir como de generar estímulos y de transmitir en forma de impulsos eléctricos informaciones que rigen la actividad de los músculos y las glándulas o, en especial, de realizar las funciones intelectuales superiores.

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