Cómo explicar un atentado terrorista a niños

El ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, los brutales atentados en París, la explosión en el concierto de Ariana Grande en Manchester… Ya sea a través de las imágenes que se emiten en bucle por televisión, o de los titulares de los periódicos o incluso de las conversaciones que puedan oír en la escuela, los niños también están expuestos a estos dramas. Sin embargo, ¿cómo encontrar las palabras adecuadas para hablar de estos acontecimientos? ¿Cómo responder a sus preguntas, a veces tan inocentes? El psiquiatra infantil Stéphane Barbas nos despeja todas las dudas.

Cuando se suceden estos dramas, las imágenes no dejan de aparecer por televisión, sorprendiendo así a grandes y a pequeños. En esos momentos, la tristeza y el duelo son dos sentimientos que suelen asaltar a los adultos, pero también a los más pequeños de la casa. En ese momento surge una pregunta: ¿cómo hablar del tema con los niños? Para empezar, es importante analizar lo ocurrido tranquilamente antes de comentarlo. Y es que después de este tipo de acontecimientos, a muchos adultos les invade una sensación de estrés. Por lo tanto, es mejor hablarlo entre adultos antes de dirigirse a los niños. Tal y como indica Stéphane Barbas: “no se trata de esconder lo que sentimos. El miedo existe, y es normal. Lo importante es hablarlo desde la calma. Y por eso cuando las preocupaciones o la angustia del adulto son muy intensas como para hablar con un niño, lo cual puede ser comprensible en un primer momento, algunos padres optan por pedir ayuda a un psicólogo, aunque sea de forma puntual”.

Los padres tienen la costumbre de hablar entre ellos sin tener en cuenta que puede haber niños que los oigan. Así pues, es fundamental prestar atención a la escucha pasiva de los pequeños. Cuando hablamos con niños somos más cuidadosos con las palabras, lo que no suele ocurrir cuando hablamos entre adultos.

Adaptar el discurso en función de la edad del niño

Lo primero que debemos tener en cuenta es la edad del niño. “Cuando hablamos con los más pequeños, es importante decir las cosas lo más simples posible y con la mayor tranquilidad posible”, explica el psiquiatra infantil. “Es evidente que no podemos mostrarnos totalmente ajenos a lo ocurrido, pero es importante hablarlo con seriedad, sin entrar en los detalles más escabrosos y violentos. También debemos poner nombre a las emociones y ayudar a los niños a organizar y distinguir toda esa avalancha de información. Hay que darles referencias”. Pongamos un ejemplo: después de los atentados del 11 de setiembre, o de Francia, o de Manchester, la palabra “guerra” apareció en muchos medios de comunicación para describir la situación en el país, y por eso es muy importante ser explícito con las cosas. Se ha demostrado que un niño no tiene la misma percepción del tiempo, la distancia y el espacio que un adulto. “Para él, su entorno es su casa. Y, por lo tanto, es importante tranquilizarle y decirle que esa amenaza no debe preocuparle, ni inquietarle. Podremos decirle que nuestro país, por ejemplo, está librando una guerra en el exterior, con otros países”. 

Lo más complicado es, sin duda, responder a las preguntas más banales, como “¿por qué lo han hecho?”. “Aunque los más pequeños tienen una percepción mucho más maniquea del bien y el mal, es el momento perfecto para explicarle lo ocurrido y por qué la gente actúa de forma criminal por una causa. Obviamente, es difícil dar una respuesta perfecta con las palabras adecuadas. Así pues, hay que intentar hablar con la mayor simplicidad posible”, aconseja el especialista.

Aunque el doctor Barbas aconseja que los padres alejen a sus hijos de cualquier discurso político, sí les anima a intentar describir el concepto de justicia, muy importante para los más pequeños. “Pero cuidado, la justicia no significa venganza”, subraya el especialista. “Podemos decirles que los culpables serán juzgados, pero que eso no significa vengarse”.

Estar atento a las reacciones de los niños

Los niños que rondan los siete u ocho años suelen tener preguntas que “merecen toda nuestra atención”, recuerda el doctor Barbas. Y es que estas dudas y preguntas pueden dejar entrever ciertas inquietudes y preocupaciones del niño. Además, pueden despertar algunos miedos. “Así pues, es básico tranquilizarles, acompañarles, sobre todo en el momento de irse a la cama, pero sin excederse, ya que entonces corremos el riesgo de crearles inseguridad”, explica Stéphane Barbas.

Después de un acontecimiento así de traumático, las televisiones no dejan de relatar lo ocurrido con un sinfín de imágenes. Y son estas imágenes las que pueden causar pesadillas en los más pequeños. “Las pesadillas representan sus angustias, sus preocupaciones, pero también son un intento de elaborarlas y canalizarlas, como cualquier otro sueño. En sí misma, no son negativas. El niño debe afrontarse a su miedo y encontrar la respuesta, ya sea en su mundo interno, o en su representación del mundo (los buenos contra los malos, la tolerancia…). Y en ese mundo el adulto debe ser, sobre todo, un guía”, explica el especialista.

Además, tal y como explica el doctor Barbas, no podemos olvidarnos de los adolescentes. “A ellos les afecta de lleno. Tanto en los atentados de París como de Manchester, ellos fueron el objetivo principal (fútbol, música, salidas nocturnas…). Y todo esto, junto con la “sobreinformación”, puede tener un impacto sobre ellos”. Por eso es muy importante hablar con ellos y abordar las preguntas políticas más peliagudas.

Explicar las emociones a los niños

En un comunicado publicado pocos días después de los ataques de París, la AFPA (la asociación francesa de pediatría ambulatoria) indicó que el silencio de un niño no significa que no haya vivido o sentido nada. “Muchos adultos, al enterarse de lo ocurrido, se quedan tan conmocionados que apenas pueden hablar. Sin embargo, este silencio no tiene nada que ver con el silencio de un niño. Durante esos momentos de mutismo, el niño puede llegar a imaginar que es el responsable del silencio de su padre, o no comprender por qué su padre está tan conmocionado o incluso inestable”. De ahí la importancia de explicar nuestras emociones a los más pequeños, nuestra tristeza y nuestra cólera, pero siempre con palabras simples y medidas.

Alejar a los niños de las pantallas

El lugar que ocupa la imagen es muy importante. “Después del 11 de setiembre, todos nos dimos cuenta de lo traumáticas que pueden ser las imágenes que se emiten en bucle”, subraya el doctor Barbas. Así pues, debemos proteger a los niños de esta violencia tan directa, ya que las imágenes no les permiten tomar distancia y perspectiva. “Las imágenes describen la realidad y, a partir de ahí, las emociones son más difíciles de gestionar. Además, este tipo de imágenes puede provocar una fascinación mórbida”, añade el especialista. Una fascinación que puede asustar a los niños. Según la AFPA: “Mientras el adulto mira estas imágenes una y otra vez no presta atención al niño. Los padres deben tener la sensatez de apagar la televisión y, después de unos minutos, dedicar el tiempo que sea necesario para explicar lo ocurrido a los niños. Estas explicaciones deben retomarse más tarde, para que los niños puedan descifrar, describir y analizar todo lo que han oído y visto”.

Atentados: dibujar como válvula de escape

Los niños que viven cerca de los lugares donde ocurrieron los atentados pudieron oír las sirenas de las ambulancias o incluso percibir el pánico que se vivió esa noche. La manera de abordar el tema no tiene por qué ser distinta, pero el dibujo puede ser otra forma de expresar sus emociones. Los más mayores pueden incluso llevar sus dibujos al lugar donde sucedió todo como muestra de duelo. “Mostrar a los niños los rituales que, como adultos, nos parecen importantes puede ser algo positivo”, explica Stéphane Barbas. “Yo siempre animo a las familias musulmanas, a quienes, por desgracia, gran parte de la población mete en el mismo saco del terrorismo, a discutir lo ocurrido con sus hijos, a hablar de su religión. Es importante que todas las familias, sea cual sea su creencia o religión, aborden la cuestión de la tolerancia y prohíban la violencia. Los padres deben saber transmitir todos estos valores”, añade el especialista.

Tal y como indica la AFPA, después de estos acontecimientos, es fundamental que la vida del niño continúe sin grandes cambios, aunque “es normal que presente ciertos signos de ansiedad durante algunos días”. La asociación aconseja a los padres que retomen el tema para asegurarse de que el niño ya no tiene más preguntas. Y, por último, si la ansiedad no desaparece después de unos días, se recomienda recurrir a la ayuda de un profesional.

E. Elsy-Moreau

Fuentes:

AFPA (Consejos de pediatras para abordar el tema de actos terroristas con los más pequeños)

Otros contenidos del dosier: Auxilios y cuidados críticos en caso de catástrofes o atentados

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