Análisis de orina y heces

Algunos análisis, como el de orina, son muy sencillos y resultan poco molestos para el paciente; otros pueden ser desagradables e incluso dolorosos.

Análisis de orina

Al igual que la sangre, de la que deriva, la orina puede utilizarse fácilmente para realizar análisis biológicos. Refleja, a la vez, el compartimiento sanguíneo y la función renal, y proporciona información sobre eventuales enfermedades de las vías urinarias.
Algunos análisis sólo requieren una muestra de orina, mientras que otros exigen recogerla durante 24 horas o, en ocasiones, durante varios días seguidos.
Examen citobacteriológico de la orina (sedimento y urocultivo).
Su objetivo es analizar el número de células (glóbulos rojos y blancos) presentes en la orina. En caso de hemorragia de las vías urinarias (hematuria), el número de glóbulos rojos en la orina aumenta rápidamente. En caso de infección urinaria (cistitis), el número de glóbulos blancos en la orina puede ser importante. La orina se deja en cultivo algunos días, para aislar los microorganismos y para conocer la sensibilidad a los antibióticos (antibiograma).
Proteinuria. La orina normal, recogida durante 24 horas, no contiene proteínas. La proteinuria (presencia de proteínas en la orina) puede tener varias causas, entre las cuales destaca la lesión de las unidades de filtración de los riñones (glomérulos). La proteinuria se detecta mediante tiras reactivas que se sumergen en la orina y puede cuantificarse en el laboratorio. La técnica de electroforesis permite separar las proteínas urinarias y conocer su naturaleza.
Glucosuria. En condiciones normales, la orina sólo contiene cantidades ínfimas de glucosa. La presencia de azúcar en la orina suele ser un signo de diabetes mellitus.
Ionograma urinario. La recogida de orina durante 24 horas permite apreciar la eliminación urinaria de iones (átomos o moléculas que llevan una carga eléctrica) por los riñones: sodio, potasio, cloruro, etc.
El ionograma urinario ayuda a precisar el estado de la función renal del organismo.
Otras determinaciones. La orina permite realizar muchos análisis aislados, como los del ácido úrico, calcio, fósforo, pH urinario, etc.
También pueden efectuarse otros análisis mucho más sofisticados, como los relacionados con las hormonas sexuales, para detectar medicamentos y sustancias tóxicas y para llevar a cabo diversos análisis de orden inmunológico.

Análisis de heces

Se trata de una serie de pruebas que permiten diagnosticar las enfermedades del aparato gastrointestinal. El análisis microscópico permite constatar la presencia anómala de grasas no digeridas, sangre, fragmentos de mucosa y cristales, etc. El análisis bacteriológico de las heces (coprocultivo) también puede servir para determinar la flora microbiana intestinal o para detectar parásitos en las heces.

Punciones

Una punción consiste en introducir una aguja o en practicar una abertura estrecha en un tejido, órgano o cavidad natural o patológica, para extraer un gas o líquido, o para obtener una muestra. El líquido cefalorraquídeo se obtiene mediante punción lumbar (en la parte inferior de la columna vertebral) y se utiliza para detectar meningitis y algunos trastornos del sistema nervioso.
La punción del líquido amniótico en el que se encuentra sumergido el feto (amniocentesis) se practica en algunos embarazos cuando existe un riesgo genético (especialmente, ante la posibilidad de que el feto presente una trisomía 21).
También puede practicarse una punción en caso de derrames líquidos patológicos: punción de la pleura (membrana que recubre casi enteramente el pulmón) en caso de pleuresía, punción abdominal en caso de ascitis (exceso de líquido entre las dos membranas del peritoneo), punción articular en caso de derrame sinovial, etc.
La biopsia y la punción-biopsia permiten estudiar la estructura global de una muestra de tejido del organismo.

Otras muestras

Una torunda con algodón permite obtener muestras de lesiones de la piel o de las mucosas ocular, auditiva, nasal, bucal, genital o anal.
El sondaje gástrico consiste en introducir una sonda en el tubo digestivo (estómago, duodeno) para obtener una muestra de las secreciones.

Interpretación de los resultados

Los resultados del análisis serán interpretados por un profesional, ya que deben relacionarse con los datos del examen clínico. Por lo tanto, es esencial acudir al médico lo antes posible, para que pueda tomar las decisiones médicas adecuadas.

Desarrollo práctico del análisis citobacteriológico de orina

Este análisis debe realizarse al margen de cualquier tratamiento antibiótico o antiséptico. Este tipo de tratamiento destruye los microorganismos y dificulta la exploración.
Hay que tomar una serie de precauciones:
Es mejor recoger la primera orina de la mañana.
Hay que lavarse las manos y, a continuación, desinfectar la zona genital con ayuda de una compresa embebida en una solución antiséptica (solicitar consejo al laboratorio o a una farmacia).
Durante la emisión de orina y hasta el final, el prepucio del hombre debe mantenerse hacia atrás; la mujer debe separar los labios mayores con una mano. Estas precauciones evitan la contaminación de la muestra por microorganismos exteriores.
No hay que recoger el primer chorro de orina, ya que lava la uretra y el orificio urinario (por lo general, contiene microorganismos que alterarían los resultados).
La orina se guarda en un frasco estéril y se procede a realizar un estudio inmediato, en fresco y en cultivo.

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