Hormigueos: qué son y por qué aparecen

¿Parestesia?

La parestesia es el nombre que se le da al hormigueo. Se produce en la superficie de la piel y la sensación es de miembros entumecidos, quemazón o incluso de un hormigueo que se extiende a otras partes del cuerpo. Se trata de un trastorno que afecta tanto al sistema nervioso central (cerebro) como al periférico (en los nervios situados en otras partes del cuerpo)El hormigueo se produce generalmente en las extremidades (puntas de los dedos de la mano y de los pies) y en la región peribucal y perianal o genital, zonas particularmente enervadas. Pero también se pueden sentir en los brazos, los muslos y las pantorrillas. 

¿Cuáles son las causas del hormigueo?

Las causas son variadas. La mayoría de estas no son graves, como el hormigueo que indica la reaparición de la sensibilidad en un nervio que ha estado comprimido. Por ejemplo cuando uno se duerme sobre un brazo y en el momento de cambiar de posición la sangre comienza a circular. Sin embargo algunas causas del hormigueo pueden ser preocupantes.

Síndrome del canal carpiano

El síndrome del canal carpiano consiste en la compresión del nervio que pasa por el puño y que puede estar causado por movimientos repetitivos, inflamación de los ligamentos o deformación ósea del puño. Las víctimas suelen ser las mujeres de más de 50 años. La sensación de quemazón se hace sentir en los dedos y a veces sube hasta el antebrazo. Puede ocurrir en una mano o en las dos. 

La crisis de espasmofilia

La espasmofilia puede ser una de las causas del hormigueo, sobre todo el que ocurre en las manos y alrededor de la boca.

En crisis de angustia este hormigueo se puede acompañar de espasmos musculares e hiperventilación (respiración acelerada). En las manifestaciones crónicas de espasmofilia estos signos sensoriales se asocian a la sensación de tener una bola en la garganta o el temblor de párpados, indicativo de falta de magnesio y de vitamina D, particularmente al final del invierno.

Hipoglucemia

El hormigueo puede ser también una manifestación de la hipoglucemia. En ese caso se acompañan de palidez, sudores, palpitaciones, temblores y una sensación de malestar general que indican que el cerebro necesita azúcar.

Hipertiroidismo

En caso de hipertiroidismo (secreción de una gran cantidad de hormonas tiroideas) también pueden aparecer los hormigueos.  Todo el metabolismo puede verse afectado por diarreas, náuseas, debilidad muscular o transpiración excesiva.

Accidente cerebro-vascular

Si se trata de un accidente cerebro-vascular (falta repentina de irrigación en una parte del cerebro), los hormigueos serían unos de los signos que anuncian la ruptura de un aneurisma debido a una insuficiencia circulatoria.

Estas manifestaciones sensoriales se acompañan de episodios regresivos como dificultad para hablar, fallo de una mano, trastornos de visión o dolores de cabeza muy fuertes, y en general son los miembros superiores los que se ven afectados. Es posible tener episodios de alerta semanas o meses antes del accidente pero este también puede presentarse sin aviso previo.

Es crucial reaccionar rápidamente si se presentan estos signos, ya sea llamando al servicio de ambulancias o acudiendo a la sala de emergencias más cercana. La atención temprana permitirá a los médicos confirmar si se trata de un accidente cerebro-vascular e iniciar inmediatamente el tratamiento que permitirá reducir las lesiones cerebrales y sus posibles secuelas e incluso prevenir la muerte en los casos más graves.

Neuropatía diabética

En las personas diabéticas los hormigueos se pueden sentir en todo el cuerpo. La causa no es hipoglucemia sino los nervios periféricos afectados debido a un exceso de azúcar (neuropatías). El deseo de orinar y beber frecuentemente o la aparición de calambres deben llevar a consultar con el médico.

Esclerosis en placa

La esclerosis en placas (enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central) puede acompañarse de manifestaciones diversas como trastornos de la visión (disminución o ceguera temporal en un ojo), trastornos motores (una mano que no consigue aferrar los objetos, una pierna que flaquea) y signos como el hormigueo, todo lo cual puede indicar una inflamación de la médula espinal.

Hormigueos: la aportación de las medicinas naturales

De manera refleja, movemos los miembros entumecidos con el fin de eliminar los hormigueos. El movimiento permite reactivar la circulación sanguínea y hacer desaparecer o reducir los hormigueos. Se puede friccionar la zona adormecida con una mezcla de aceite vegetal y una o dos gotas de aceite esencial de geranio. El geranio ayuda a calmar las neuralgias y actúa sobre el picor.

También podemos reforzar las defensas del organismo tomando oligoelementos como manganeso (dos veces por semana en asociación con fósforo y magnesio) o recurriendo a la fitoterapia y en concreto a plantas sedantes como espino blanco, pasiflora y valeriana. Si se prefiere la homeopatía, puede probarse con los gránulos de las personas hiperactivas y de nervios sensibles (NuxVomica 5 ch, tres gránulos tres veces por día de cinco a 10 días).

Hormigueos: ¿cuándo es necesario consultar con el médico?

Los síntomas que nos deben llevar a consultar: si los hormigueos se hacen recurrentes y duran más de 48 horas, reaparecen a los días o semanas; persisten, empeoran o si la zona cutánea se agranda; si se acompañan de otros síntomas como hiperventilación o fallo de una pierna.

Es aconsejable acudir primero al médico clínico quien, después de descartar las causas menos graves, derivará a un neurólogo. Este realizará un examen clínico completo como control de reflejos, examen de sensibilidad y test de fuerza motora de las manos, e indicará, si lo considera necesario, tests complementarios tales como exámenes radiológicos, análisis de sangre o punción lumbar. El médico clínico o un especialista decidirán el tratamiento más adecuado para la patología encontrada.

S. Catalan-Massé

Fuentes:

Jean-Loup Dervaux, exjefe de clínica en la universidad y asistente de Hospitales de París, autor de "Se acabaron las migrañas y los dolores de cabeza" y "Espasmofilia e hiperventilación", de ediciones Dangles.

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