Cómo actuar ante una urgencia

La atención de un herido se basa en cuatro principios fundamentales: protección, alerta, examen de la víctima y socorro.

Protección

Consiste en evitar el peligro para la víctima y el socorrista.
En los accidentes de carretera, pedir a un testigo que regule la circulación, colocar una señal de peligro (triángulo) a 150 m del accidente y cerrar el contacto del vehículo accidentado para evitar el riesgo de explosión.
En las intoxicaciones por gas o humo, detener su emisión, abrir las ventanas, sacar a la víctima fuera de la habitación y cerrar la puerta.
En las electrocuciones, cortar la corriente eléctrica desde el diferencial o desenchufar la toma de corriente, antes de tocar al herido.

Alerta

Si hay dos personas en el lugar del accidente, una se encargará de socorrer a la víctima y otra de telefonear al servicio de urgencias. Si hay una sola persona, primero protegerá al accidentado y luego pedirá ayuda. Se llamará al 112 que es el teléfono único de emergencia para la Unión Europea, se indicará la naturaleza del accidente, las circunstancias, la localización precisa, el teléfono de contacto (domicilio, etc.), el número de heridos y también la gravedad aparente de su estado.

Examen

Para socorrer a un herido, es fundamental establecer primero una valoración de su estado de salud:
Comprobar el estado de conciencia del herido: ¿responde a las preguntas (nombre, dirección), a órdenes sencillas (abrir los ojos, cerrar la mano) y a estímulos físicos (pellizcar la cara interna del brazo)?
Evaluar las hemorragias: ¿presenta una hemorragia abundante?
Comprobar la respiración: colocar la oreja ante los labios del herido y observar los movimientos del pecho y del abdomen.
Tomar el pulso en la muñeca o en el cuello. El ritmo normal del corazón es de 60-100 latidos/min; en los niños menores de 1 año, es de 120. Hay que tomar el pulso cada 3 minutos.
Finalizar con un examen rápido: buscar deformaciones óseas aparentes y observar si existe cianosis (coloración violácea o azulada de los labios y las uñas), palidez o sudores.

Socorro

Primero ver si responde o no responde tocándole en el hombro y  preguntándole si está bien.

1-  Si no responde  pedir ayuda y comenzar con maniobras de RCP (reanimación  cardiopulmonar) En el caso de los niños es mejor hacer primero 2 minutos de RCP antes de llamar.

Para preparar  al la víctima para RCP colocarla  boca arriba sobre una superficie rígida (si estuviera boca abajo y la víctima no responde hay que darla la vuelta.) El reanimador  primero retirará cuerpos extraños de la boca del paciente y posteriormente abrirá la vía aérea usando la maniobra de frente mentón vigilando que se eleve le pecho de la víctima.

Boca – Boca: Si en 5 segundos no observa movimiento realizará 2 insuflaciones de 1 segundo para ello rodeará la boca de la víctima con sus labios y cerrará la nariz con los dedos y mientras insufla comprobará que se eleva el pecho de la víctima. Si tras esto el paciente  sigue sin respirar el reanimador comenzará con las compresiones torácicas.

Compresiones torácicas: localizar el centro del  pecho y en el tercio inferior del esternón colocar el talón de una mano y sobre este el talón de la otra entrelazando los dedos de ambas manos. Con los brazos rectos en la vertical del pecho, dejar caer el peso de nuestro cuerpo hundiendo el pecho de la víctima unos 4-5 cm. El ritmo debe ser de 100 compresiones por minuto. No presionar ni las costillas ni el abdomen y para evitar la fatiga es conveniente si es posible sustituir al reanimador La secuencia de reanimación es de 30 compresiones por cada 2 respiraciones. Esta frecuencia es igual en adultos y en niños.

En los niños: cuando se realiza el boca a boca se intentará abarcar la boca y la nariz del niño con nuestra boca. Y  las compresiones torácicas  se realizarán con dos dedos en caso de lactantes o con una mano según el tamaño del niño

2- Si responde se colocará al paciente en posición de seguridad: se quitaran las gafas y objetos de los bolsillos así como se soltará el cinturón. Se separa el brazo de la víctima más próximo a nosotros  de su cuerpo y se dobla 90º por el codo. Después se dobla la pierna opuesta por la rodilla apoyando el pie de esta en el suelo. Cogemos por debajo de esa rodilla y por el hombro de ese mismo lado y tiramos hacia nosotros. Abrir la boca y apoyar la mejilla sobre el dorso de la mano que queda arriba.

Ahogamiento (inmersión)

Suele ser el resultado de una penetración brusca y abundante de agua en las vías respiratorias, lo que da lugar a asfixia. La víctima debe estar tumbada sobre una superficie dura; hay que eliminar de su boca cualquier cuerpo extraño y debe comprobarse el pulso y la respiración. En caso de paro respiratorio, practicar el boca a boca y en caso de paro cardíaco, efectuar el masaje cardíaco asociado con el boca a boca. Cuando el ahogado recupera la respiración normal, se le coloca en la posición lateral de seguridad, se le quita la ropa mojada y se cubre con ropa de abrigo. La víctima debe ser hospitalizada durante 24 horas.

Electrocución

Salvo en los casos poco importantes, cualquier descarga eléctrica da lugar a una pérdida de conciencia. La extensión de las lesiones depende de la fuerza y del tipo de corriente recibido.
Si la corriente atraviesa el sistema nervioso, puede provocar un paro respiratorio o cardíaco. No hay que tocar nunca a un electrocutado sin haber desconectado la toma de corriente implicada o sin haber hecho saltar el diferencial.

Actualizado por el Dr. José Manuel Marín

Otros contenidos del dosier: Urgencias y primeros auxilios

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