¿Cómo curar un hematoma?

Para tratar los hematomas subcutáneos e intramusculares se suele aplicar pomada o hielo envuelto en un paño sobre la zona afectada. Sin embargo, si el hematoma es de gran tamaño puede ser necesario pincharlo para drenar la sangre.

Diferentes tipos de hematomas

Un hematoma es una acumulación de sangre en los tejidos superficiales o profundos (piel, órgano, músculo) causada por la rotura de uno o varios vasos capilares. Los hematomas subcutáneos son los más frecuentes y se caracterizan por una hinchazón dolorosa y un color azulado. Cuando el hematoma afecta a una uña, hablamos de hematoma subungueal. El hematoma puede producirse en un músculo: "Pueden ser dos las causas de un hematoma intramuscular: una distensión -que puede provocar un sangrado y será síntoma de una lesión muscular grave- o de un golpe directo en el músculo, a menudo llamado "bocadillo" por los deportistas, y que puede entrañar el mismo tipo de lesión", apunta el Dr. Jean-Marie Coudreuse, responsable de la unidad de medicina deportiva, departamento de medicina física y rehabilitación, en el hospital Salvator (Marsella). Los signos de un hematoma intramuscular son dolor muscular fuerte en el lugar de la contusión, hinchazón importante de la zona si el hematoma es superficial, y una equimosis (coloración de la piel) asociada a la infiltración de sangre.

Existen otros hematomas, más graves, que pueden afectar a los tejidos profundos: los hematomas intracraneales (hematoma agudo, hematoma extradural, hematoma intracerebral, hematoma subdural crónico), o los hematomas retroplacentarios (hemorragias que tienen lugar durante el embarazo entre la placenta y el útero).

Hematomas subcutáneos e intramusculares: ¿cómo tratarlos?

  • Los hematomas subcutáneos no suelen ser graves. Para tratarlos basta con mojar la zona afectada con agua fría después de la contusión o aplicar sobre esta un paño con hielo o una pomada de árnica o de heparina. También se pueden tomar por vía oral gránulos homeopáticos de árnica 5 CH. El hematoma cambiará varias veces de color antes de desaparecer.
  • Si tienes un hematoma bajo la uña y te molesta mucho, después de desinfectado, el médico podrá realizar un pequeño cortecito en la zona afectada para drenar la sangre y que se cure más fácilmente.
  • Si se trata de un hematoma muscular habrá que tratar el hematoma pero también el dolor. El primer cuidado: hielo. "Envuelve un poco de hielo picado en un paño húmedo y aplícalo en la zona afectada durante unos 15 o 20 minutos 3 veces al día", aconseja el Dr. Coudreuse. El frío hará que los vasos sanguíneos se contraigan reduciendo así el flujo sanguíneo. Este tratamiento va asociado a una contención (una venda que apriete) que comprima la lesión muscular. Para reducir el dolor, puedes tomar paracetamol. También se suelen prescribir sesiones de kinesioterapia. Estas consisten en estiramientos y en el fortalecimiento muscular favoreciendo una curación más rápida y una mejor cicatrización. Si el hematoma es grande, puede ser necesario realizar una punción, preferentemente bajo control ecográfico.

Hematomas: ¿cuándo se debe consultar rápidamente con un médico?

La mayoría de los hematomas subcutáneos son benignos y desaparecen de manera espontánea. Sin embargo, si un hematoma es grande, será mejor consultar con un médico. "Si un hematoma superficial es muy grande y está situado en un lugar donde la molestia es importante -mano o pie, por ejemplo-, es posible hacerle una punción para que mejore más rápido", explica el Dr. Gilles Lazimi, médico generalista en el Centro de Salud de Romainville, Francia. Si presentas varios hematomas, será mejor que consultes con tu médico. "Es esencial tener la opinión de un médico cuando el hematoma esté situado en el tórax, cerca del corazón, o en el abdomen", recomienda el Dr. Gilles Lazimi. El médico comprobará que no haya un sangrado profundo en ningún órgano además del hematoma superficial. Lo mismo sucederá si el hematoma se ha producido en la zona del ojo: habrá que comprobar que no haya afectado a la retina. Acude a urgencias si tienes un hematoma intramuscular y sientes un hormigueo al final de las extremidades o una pérdida de sensibilidad: esto quiere decir que el hematoma está comprimiendo otras estructuras, especialmente nerviosas. Si el hematoma se pone rojo y caliente habrá que enseñárselo a un médico ya que se puede tratar de un hematoma infectado.

Por último, los hematomas espontáneos (que aparecen sin golpe) también deberían ser motivo de consulta con el médico. "Es conveniente comprobar que estos hematomas espontáneos no se deban a una anomalía sanguínea asociada al consumo de algún medicamento o a una enfermedad", explica el Dr. Lazimi.

A. S. Glover-Bondeau

Fuentes:

- Entrevista con el Dr. Coudreuse, el 23 de mayo de 2013
- Entrevista con el Dr. Lazimi, el 29 de mayo de 2013

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