Heridas superficiales, lo que necesitas saber para curarlas bien

Las heridas se pueden definir como roturas o pérdidas de continuidad de la piel por un agente vulnerante, es decir, por cualquier objeto capaz de provocarla. Las heridas superficiales son uno de los accidentes más frecuentes de la vida cotidiana y la mayoría se concentran en las extremidades superiores o inferiores y en la cabeza, pero obviamente pueden afectar a cualquier parte del cuerpo.

Reconocer una herida superficial

Las heridas superficiales son las que afectan a la epidermis y a la dermis y son de pequeño tamaño (menos de 4 o 5 cm como mucho del tamaño de la mitad de la palma de la víctima). Si están limpias, no tienen ningún cuerpo extraño y no se encuentran cerca de un orificio natural (cara, ano, órganos genitales), suelen ser heridas simples que, por lo general, no suponen ningún problema, siempre y cuando se curen correctamente y cuanto antes.

De todos modos, ¡cuidado!: en algunos casos, la herida, o una parte de la herida, también puede afectar al tejido subcutáneo y, en ese caso, será más profunda y sangrará más. Si es así, puede que sea necesario realizar una compresión.

En función de su localización, la herida puede sangrar más o menos. El sangrado será mayor en zonas ricas en vascularización superficial (pequeños vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel) como los dedos, las palmas de las manos, las plantas de los pies o la cara.

Diferentes tipos de heridas superficiales

El tipo de herida dependerá del agente que la provoca; este determinará su aspecto y las precauciones complementarias a tomar:

- Las heridas superficiales suelen estar provocadas por un objeto cortante, como un cuchillo o un trozo de cristal. En ese caso, los bordes de la herida son regulares.

- Las heridas por abrasión se deben a arañazos o excoriaciones provocados por un objeto o superficie rugosa. La piel se ve dañada superficialmente, los bordes de la herida son irregulares, la superficie es reducida y la herida sangra poco.

- Heridas por arañazo o mordedura de animal (normalmente de gato o de perro), y a veces humana. Su aspecto puede ir del rasguño a una herida con bordes más o menos regulares o irregulares. Cuando es superficial, sangra poco.

- Por un objeto punzante como la punta de un cuchillo, un clavo o una aguja. Estas heridas son engañosas porque suelen sangrar poco pero, en realidad, pueden ser muy profundas.

- Por aplastamiento (contusión). Los bordes son irregulares y no suelen estar definidos. La herida aparece sobre una piel de aspecto normal o pálido, hinchada, pero por lo general sobre un hematoma. Estas heridas también pueden "esconder" una posible lesión más profunda.

Curar correctamente una herida superficial

Para curar bien una herida superficial, basta con que sigamos una serie de gestos. Pero cuidado, es importante que respetemos bien estos gestos con el objetivo de que la herida no se infecte.

Lo que se debe hacer

  1. Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de curar la herida.
  2. Limpiar cuidadosamente la herida con agua y jabón neutro del tipo jabón de Marsella.
  3. Aclarar con abundante agua o suero fisiológico para eliminar cualquier resto de jabón.
  4. Secar la herida dando pequeños toquecitos con una gasa estéril.
  5. Aplicar una solución antiséptica en espray o con una gasa estéril. Existen muchos tipos de antisépticos pero para todos es importante leer bien el prospecto antes de su uso. En caso de duda, consulta con tu médico o farmacéutico. Opta por una solución antiséptica incolora como Menalcol Reforzado®, clorhexidina acuosa o Dakin®. Aplicar el antiséptico empezando por el centro de la herida y siguiendo hacia los bordes. Esperar unos segundos hasta que se seque.
  6. Normalmente, no es necesario cubrir las heridas superficiales. Si quieres, puedes taparla con una tirita o una gasa estéril fijada preferiblemente con un malla quirúrgica. Si utilizas una tirita es necesario que la cambies todos los días para seguir curando la herida y vigilar su evolución.

Las pequeñas cosas que debemos evitar

  • No mezclar nunca dos o más antisépticos locales.
  • Evitar el uso de alcohol sobre la herida.  
  • Evitar los antisépticos que tienen color (por ejemplo Betadine®) para poder vigilar mejor la evolución de la herida.
  • No utilizar algodón porque podría deshilacharse dentro de la herida.
  • Optar por formatos pequeños y comprobar siempre la fecha de caducidad.
  • Si no se utilizan bien, los antisépticos podrían alterarse. Para evitarlo, cerrar el bote herméticamente tras su uso y evitar el contacto directo con la herida. No cambiar nunca el contenido a otro recipiente.

¿La vacuna antitetánica está al día?

No debemos pasar por alto el riesgo de tétanos. Sea cual sea el tipo de herida, siempre se debería comprobar que se tiene al día la vacuna antitetánica. En los niños, basta con comprobarlo en la cartilla de vacunación. Si se trata de un adulto o persona mayor, habría que asegurarse de que la última dosis de recuerdo de la vacuna se le ha puesto hace menos de 10 años. En caso contrario, consulta inmediatamente con un médico.

Heridas: ¿cuándo consultar al médico?

Si se da una de las siguientes situaciones, deberías consultar al médico inmediatamente:

  • Si la vacuna del tétanos no está al día.
  • Si la herida está muy sucia y es grande (> 4 y 5 cm o la mitad de la palma de la mano de la víctima) o si presenta cuerpos extraños que no salen con agua.
  • En caso de mordedura humana o animal, de herida por aplastamiento, de pinchazo con una aguja u otro objeto muy punzante y/o sucio.
  • Si la herida está localizada en algunas zonas como, por ejemplo, cerca de una articulación, en las manos (sobre todo en el dorso de la mano), cerca de un orificio natural, alrededor de los ojos o en el cuello, sería necesario consultar con un médico.
  • Si se trata de un niño acudiremos al médico ante la menor duda y siempre cuando se trate de bebés.
  • Ante la menor duda si se trata de una persona mayor.
  • Si la persona es diabética, está bajo tratamiento de corticoides o anticoagulantes, o en caso de enfermedad que debilite el organismo como un cáncer o una enfermedad autoinmune.
  • Si hay signos de infección (herida caliente, enrojecimiento, supuración, secreción purulenta, dolor, rojez, hinchazón).
  • Si la herida sangre mucho, sobre todo si se trata de un sangrado pulsátil.

Recuerda: siguiendo sistemáticamente estos pequeños consejos, al fin y al cabo tan sencillos y prácticos, prevendrás los riesgos y complicaciones asociados a una herida superficial.

Fuentes:

1- Principios generales para los cuidados de las heridas. Hospital Universitario de Ginebra. Agosto de 2012.

2- Anne Aerts, Dorine Nevelsteen, Françoise Renard. “Soins de plaies”. Editions de Boeck, 1998.

3- Société Francophone de Médecine d’Urgence. Prise en charge des plaies aux urgences. 12ème conférence de consensus. Clermont-Ferrand, 2 de diciembre de 2005.

4- Julie Vézina. “Le soin des plaies : principes de base”. Universidad de Quebec, septiembre de 2006.

Otros contenidos del dosier: Urgencias y primeros auxilios

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test