Hemorragias

Cuando se produce una hemorragia, el cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos destinados a limitar el sangrado. Reduce la sangre que llega a la piel y los músculos para poder seguir irrigando suficientemente los órganos vitales (cerebro, corazón, riñones).

Heridas superficiales

Afectan sólo a la piel o a los tejidos subyacentes (erosiones, cortes).
Son leves, pero pueden producir un sangrado persistente, por lo que hay que limpiarlas y desinfectarlas:
Lavar la herida con agua corriente y y jabón para quitarle las impurezas (grava, arena, polvo).
Frotarla suavemente desde el centro hacia la periferia, con compresas de gasa estériles y un antiséptico.
Presionar firmemente sobre la herida con una compresa y mantener la presión durante 5 a 15 minutos.
Colocar una gasa y sujetarla con una cinta adhesiva.
Aunque se trate de un corte pequeño, es imprescindible comprobar que el herido está correctamente vacunado contra el tétanos.
Finalmente, hay que tener en cuenta que una herida superficial en ciertas ocasiones también puede precisar sutura.

Heridas profundas

Afectan a arterias, vísceras y nervios, y provocan una hemorragia abundante. Si la pérdida de sangre es superior a un litro, puede producirse un estado de shock. Para cortar una hemorragia abundante se emplean las dos siguientes técnicas: la presión local sobre la herida y la compresión a distancia sobre la arteria que irriga la zona afectada.
Presión local. Permite comprimir los vasos sanguíneos en el punto de la hemorragia, lo que reduce el flujo de sangre y permite la formación de un coágulo. Hay que apretar firmemente sobre la herida con la palma de la mano, protegida por un paño limpio.
Procurar que los bordes de la herida estén lo más cercanos posible. Poner varias compresas de gasa estériles (apósitos) sobre la herida y presionar firmemente.
Mantener la presión con un vendaje, suficientemente ajustado para detener la hemorragia, pero no demasiado ajustado para no cortar la circulación sanguínea. Es importante comprobar el pulso.
Si hay un cuerpo extraño de gran tamaño hundido en la herida, no debe retirarse, ya que limita la hemorragia. Improvisar un apósito con ayuda de ropa limpia o compresas de gasa y envolverlo todo con un vendaje, sin presionar. Para evitar un estado de shock consecutivo a la pérdida de sangre: tumbar al herido boca arriba y levantarle los pies.
Cubrirlo con una manta y vigilarlo. No se le puede dar nada de beber.
Pedir ayuda inmediatamente.
Compresión a distancia. Sólo debe realizarse cuando la presión local es ineficaz o imposible (en caso de una herida en el cuello, por ejemplo).
El punto de compresión es el lugar donde puede aplanarse una arteria contra un hueso subyacente, lo que impide el paso de sangre más allá de este punto. Cada localización de una hemorragia corresponde a un punto de compresión preciso.
En las hemorragias del muslo: presionar con el puño sobre la arteria femoral (en el muslo), en el centro del pliegue de la ingle.

Amputaciones

La hemorragia debe detenerse ejerciendo presión con un apósito sobre el muñón. La parte amputada se envuelve rápidamente en una tela limpia y se coloca en una bolsa de plástico; ésta, a su vez, se introduce en un recipiente lleno de hielo. Así podrá ser reimplantada quirúrgicamente.

Hemorragia por la nariz

Cuando se produce una hemorragia por la nariz, hay que sentarse, inclinar la cabeza hacia delante y pinzar la nariz durante 10 minutos. Puede aplicarse una pomada coagulante o bien puede taponarse el interior de la nariz con gasas.
No debe levantarse la cabeza mientras dure la hemorragia. Cuando ésta ceda, no tocarse la nariz ni sonarse. Si dura más de 20 minutos, es preciso consultar con el médico.

Hemorragias internas

Los signos son los propios del estado de shock; en ocasiones, se acompañan de dolor, inflamación de la parte afectada e incluso salida de sangre por los orificios naturales:
Tumbar al paciente, sin doblarle el cuello; si no existe traumatismo en las piernas, levantarlas.
Desabrochar la ropa en la zona del cuello, el tórax y la cintura.
Cubrir al herido con una manta y tranquilizarlo.
Actualizado por el Dr. José Manuel Marín.

Otros contenidos del dosier: Urgencias y primeros auxilios

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