Heridas graves: ¿cómo actuar?

En la mayoría de los casos, habrá que tumbar a la persona y esperar la llegada de los servicios de emergencia.

¿Cuándo es grave una herida?

Una herida se considerará grave cuando presente, al menos, una de las siguientes características:

  • Es extensa (más grande que la mitad de la palma de la mano de la víctima);
  • Es profunda;
  • Contiene cuerpos extraños (cristal, tierra, esquirlas, etc.);
  • Es contusa (los trozos de piel de la herida están aplastados);
  • Está infectada;
  • Está situada cerca de un orificio natural (orificios de la cara, órganos genitales, ano…);
  • La víctima es especialmente frágil (enfermo, recién nacido, anciano...).

En todos estos casos es necesario cubrir la herida con gasas estériles o, en su defecto, con un paño limpio.

Habrá que consultar inmediatamente al médico o, en su ausencia, llamar a los servicios de emergencia.

¿Cómo actuar?

Pueden darse dos casos particulares: herida en el abdomen y herida en el tórax.

Herida en el abdomen

La gravedad de una herida en el abdomen, debida en general a un traumatismo (accidente de coche, pelea, herida por arma blanca…) hace que contactar con los servicios de emergencia sea indispensable. 

Mientras se espera la llegada de los servicios de urgencias:

  • Tumba a la víctima (para evitar así el empeoramiento de una posible insuficiencia circulatoria debida a una hemorragia interna);
  • Aplica gasas estériles o, en su defecto, un paño muy limpio sobre la herida;
  • Flexiona las rodillas de la víctima y colócalas sobre una manta. Esta posición relaja los músculos del abdomen y reduce la presión sobre la herida;
  • Vigila a la víctima y tranquilízala.

Herida en el tórax

Una herida penetrante en el tórax puede causar lesiones internas graves y provocar una insuficiencia ventilatoria (gran dificultad para respirar).

Suele ocurrir tras un traumatismo (accidente de tráfico, pelea, herida por arma blanca…) y requiere, ante todo, acudir a los servicios de urgencias.

Mientras se espera la llegada de los servicios de urgencias:

  • Coloca a la víctima en la posición en la que se encuentre mejor, normalmente en posición semisentada o acostada sobre el costado herido con la cabeza y los hombros elevados;
  • Cubre la herida con gasas estériles o, en su defecto, con un paño muy limpio;
  • Vigila la ventilación (respiración) de la víctima.

Para evitar las complicaciones de una herida grave…

  • Ante cualquier herida grave, nunca habrá que intentar quitar un cuerpo extraño presente en la herida;
  • Estas heridas pueden estar acompañadas de una hemorragia, normalmente interna, de la que únicamente se podrán ocupar los servicios de emergencia;
  • Por este motivo, cualquier herida grave debe considerarse como una urgencia vital.

Advertencia: la única manera de hacer bien este tipo de acciones es haber seguido antes un curso de primeros auxilios.

Dr. P. Cassan

Otros contenidos del dosier: Urgencias y primeros auxilios

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