Tabaco y embarazo: una arriesgada combinación

Antes del embarazo, el tabaco implica una reducción de la fertilidad. La tasa de fecundidad en una mujer que fuma un paquete de tabaco al día es de un 8% frente al 22% en las no fumadoras.

Tabaco y píldora: un cóctel peligroso

Las mujeres que fuman y toman la píldora son mucho más propensas a sufrir problemas cardiovasculares: infarto de miocardio y trombosis. La nicotina favorece la formación de coágulos, causando daños y estrechando las paredes de las naves. La disminución de la producción de estrógenos (hormonas femeninas) que implica el tabaco aumenta los riesgos cardiovasculares y puede provocar una aparición precoz de la menopausia.

Fumar pone en peligro tu embarazo

Fumar durante el embarazo implica numerosos riesgos, definidos por los médicos:

  • Un mayor riesgo de abortos naturales
    Durante el embarazo, el riesgo de embarazo extrauterino se multiplica por 1,5 en una mujer que fuma hasta 10 cigarrillos diarios, por 3 en una que fuma 20 cigarrillos diarios y por 5 en una que fuma 30 cigarrillos diarios.
    La tasa de aborto espontáneo se multiplica por tres en caso que la madre sea fumadora. Si es fumadora pasiva el riesgo de un aborto espontáneo también aumenta1.
  • Un aumento del número de bebés prematuros
    Si la madre es fumadora, el riesgo de parto prematuro se multiplica por dos incluso cuando las membranas están intactas. Por último, el riesgo de ruptura prematura de membranas se multiplica por dos antes del término, y por tres antes del semana 34 de amenorrea2,3,4.
  • Un peso insuficiente al nacer y un desarrollo retardado
    El peso medio de un recién nacido de madre fumadora es de alrededor 300 gramos inferior al de un recién nacido de madre no fumadora. Además, el crecimiento intrauterino retardado (CIR) es de dos a tres veces más frecuente en la mujer fumadora5,6,7.
  • Un mayor riesgo de complicaciones en el parto
  • Una disminución de las defensas inmunitarias (en particular, en caso de infección)
    Un estudio estadounidense8 demostró que el tabaco provoca cambios genéticos en el útero. Las madres expuestas al humo del tabaco de su pareja durante el embarazo dan a luz niños que presentan con mayor frecuencia “fallos” genéticos en sus células inmunitarias.
  • Un mayor riesgo de sufrir el síndrome de la muerte súbita del lactante

La nicotina, el monóxido de carbono y otras sustancias nocivas contenidas en un cigarrillo atraviesan la barrera placentaria. Esta transmisión implica también una reducción del aporte de oxígeno y de nutrición al niño9.
Por último, el humo implica una aceleración de los latidos del corazón y la subida de la presión arterial. Además, algunas sustancias procedentes de la combustión del tabaco son nocivas para el niño.
Fumar durante el embarazo implica riesgos aún más importantes si la mujer espera gemelos. Es lo que se pone de manifiesto en un estudio10 llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan.
Para el niño, los riesgos de muerte súbita se multiplican:

  • por 4 si la madre fuma durante el embarazo;
  • por 3,4 si la madre fuma 20 cigarrillos al día después del parto y si el padre no fuma;
  • por 7,4 si los dos fuman más de 20 cigarrillos al día.

Los niños presentan también riesgos de infecciones respiratorias y ORL y de asma más elevados.
Después del embarazo aparecen otras consecuencias de la intoxicación del tabaco. La cantidad media diaria de leche materna producida por una fumadora es de 690 ml frente a 960 ml para una no fumadora. Además, se ha descubierto una correlación entre el número de cigarrillos y la cantidad de nicotina en la leche.

Una motivación suplementaria

“Es cierto que las mujeres embarazadas tienen una motivación más fuerte para dejar de fumar. Sin embargo, un 25% sigue fumando durante el embarazo” nos confía el profesor Gilbert Lagrue, responsable del Centro de Tabaquismo del Hospital Chenevier (Créteil). “Para estas mujeres, utilizamos los mismos métodos que para el resto de fumadores: aunque la nicotina esté contraindicada para el bebé, un método de sustitución, como el parche, es preferible al humo de cigarrillo que contiene muchas otras sustancias tóxicas”.
Sin embargo, la mitad de las mujeres que llegan a dejar de fumar durante el embarazo vuelven a fumar después del parto. Así que tendrás que luchar para librarte de la dependencia al tabaco por el bien de tu hijo y por el tuyo propio.
D. Bême

Otros contenidos del dosier: Dejar de fumar

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