Esas bacterias que nos sientan bien

Una microbiota tan única como las huellas dactilares

Muchas de estas bacterias sirven para crear una barrera protectora contra la invasión de agentes patógenos, de microbios y de virus. Otras, cumplen funciones biológicas (metabolismo, síntesis de vitaminas, degradación de los alimentos…). Cada microbiota (cutánea, intestinal, vaginal, orofaríngea) reagrupa microorganismos muy específicos en función de las características del medio en el que evolucionan (presencia o no de oxígeno, acidez…).

Aunque la mayor parte de las grandes familias de bacterias están presentes en todas las personas, cada uno de nosotros alberga una microbiota singular, casi tan única como las huellas dactilares. Este ecosistema se va formando progresivamente. Al nacer, el bebé está en contacto con la flora bacteriana de su madre. En el parto, si nace por vía vaginal, se beneficiará de las bacterias digestivas y vaginales de su madre (principalmente de los lactobacilos situados en la vagina). Si nace por cesárea, se impregnará principalmente de su flora cutánea. "A medida que vaya creciendo, cuando empiece a entrar en contacto con otros niños en la guardería, por ejemplo, su organismo descubrirá otros tipos de bacterias y su microbiota se enriquecerá con la variedad de esas especies", destaca Jacques Croizé, bacteriólogo.

Observemos en detalle la composición de cada microbiota.

La microbiota intestinal (flora digestiva)

Composición de la microbiota intestinal

Varía en función de las partes del aparato digestivo. Por ejemplo, encontramos muy pocas bacterias en el estómago, debido a la acidez que caracteriza esta zona. En cambio, en el intestino delgado y el colon o intestino grueso, la flora es mucho más abundante.

La macrobiota intestinal está compuesta por 100.000 millones de bacterias de diferentes tipos. Se calcula que existen entre 800 y 1.000 especies diferentes. Entre las grandes familias más conocidas, podemos citar las Firmicutes y las Bacteroidetes.

Nuestro estilo de vida y nuestra alimentación juegan un papel importante en el equilibrio y la presencia de ciertas bacterias sobre otras. "Las personas vegetarianas, por ejemplo, tienen una microbiota más rica en Prevotella, que pertenecen a las Bacteroidetes", explica la Dra. Anne-Marie Cassard. Cuanto más numerosas y variadas son las especies de bacterias, mejor para nuestra macrobiota y nuestra salud.

Las bacterias desempeñan diferentes funciones:

  • Algunas sintetizan vitaminas (como la vitamina K) u oligoelementos;
  • Algunas participan en la producción de anticuerpos;
  • Otras producen hormonas implicadas en la conexión intestino-cerebro;
  • Otras tienen un papel importante en la degradación de alimentos;
  • etc.

Cuando la flora intestinal está equilibrada, todo va bien y nuestro sistema inmunitario funciona correctamente. No olvidemos que el 85 % de nuestras células inmunitarias se alojan en el intestino.

Desequilibrio de la microbiota intestinal

En caso de desequilibrio, pueden aparecer, entre otros, problemas intestinales, que pueden ir de simples gases al síndrome del colon irritable. Sin embargo, los equipos de investigación que estudian el funcionamiento de la microbiota intestinal van más allá y consideran que un desequilibrio de la flora intestinal puede provocar enfermedades más graves, como diabetes, asma, alergias o enfermedades autoinmunes (enfermedad de Crohn, lupus, esclerosis múltiple), incluso jugar un papel importante en la obesidad y en ciertos trastornos psicológicos (autismo, depresión, TOCs…)

Un cambio de alimentación, el estrés o el uso de antibióticos pueden bastar para crear un desequilibrio de este sensible ecosistema. Para cuidar tu microbiota, adopta una alimentación variada y rica en fibra (frutas y verduras). Un tratamiento de probióticos (complemento alimenticio) también puede ser beneficioso. "Sin embargo, el poder beneficioso de los probióticos aún no ha sido probado por ningún estudio reglamentado", añade la Profesora Karine Clément, médica y profesora de nutrición.

La microbiota vaginal (o flora vaginal)

Composición de la microbiota vaginal

Está vinculada a las hormonas y aparece en la pubertad. La flora presente en este medio puede sufrir desequilibrios en función de la etapa de la vida. Esto ocurre durante cambios hormonales importantes (pubertad, embarazo, menopausia). ¿Sabías que nuestro olor íntimo depende, principalmente, de las especies de microbios presentes en nuestro interior?

La microbiota vaginal contiene aproximadamente un 90 % de lactobacilos de diferentes tipos (Lactobacillus crispatus, Lactobacillus gasseri…). Conocidas como bacilos de Döderlein, estas bacterias necesitan estrógenos para sobrevivir y desarrollarse; es la razón por la que a este ecosistema le afectan las alteraciones hormonales (durante el ciclo menstrual, durante el embarazo y en la menopausia). Al secretar ácido láctico, estos lactobacilos permiten garantizar un pH bajo (ácido), limitando así la proliferación de bacterias malas y el riesgo de infecciones. "Además de estas bacterias, la flora vaginal es rica en Candida Albicans, un hongo presente, sobre todo, en la mucosa vaginal", añade la Dra. Anne-Marie Cassard.

Desequilibrio de la microbiota vaginal

Cuando está en equilibrio, la flora vaginal posee una acción antimicótica y antibiótica. Cuando está desequilibrada (en caso de disminución de las bacterias buenas y/o proliferación de las bacterias malas), pueden aparecer molestias: infección urinaria o vaginal, micosis…

Hay varios factores que pueden alterar el equilibrio de la flora vaginal:

  • El uso de prendas demasiado ajustadas;
  • Un exceso de higiene o de productos inadecuados;
  • El uso de medicamentos;
  • El estrés;
  • Una enfermedad (diabetes, tiroides…);
  • El tabaquismo;
  • Algunos métodos anticonceptivos (con una dosis baja de estrógenos).

Para mantener el equilibrio de la flora vaginal, utiliza productos de higiene íntima adecuados. Tu médico podrá también prescribirte probióticos en forma de óvulos vaginales para prevenir infecciones si sueles padecerlas con regularidad.

La microbiota cutánea (o flora cutánea)

Nuestra microbiota cutánea, presente en la superficie de la piel, también está compuesta de múltiples especies de microorganismos. Se alimenta de sebo y de queratinocitos muertos (células presentes en la epidermis). La flora cutánea también tiene un papel protector contra los gérmenes y otros agentes infecciosos.

Por ejemplo, en función de la cantidad que alberguen, algunas personas atraerán más a los mosquitos que otras. La flora cutánea está compuesta principalmente por Firmicutes, Proteobacterias, y Actinobacterias. Algunas partes del cuerpo, especialmente las zonas húmedas (axilas, pies…) concentran una mayor cantidad de bacterias.

La Propionibacterium acnes, responsable del acné, está especialmente presente en los adolescentes, mientras que el cuero cabelludo, por su parte, contiene esencialmente levaduras. Este ecosistema se modifica en función de la edad y el clima. Así, al envejecer, la flora cutánea disminuye.

Para proteger mejor la flora cutánea, se recomienda mantener una higiene rigurosa pero no excesiva. Lo ideal es que optes por productos de higiene personal que tengan un pH neutro y, en la medida de lo posible, que no contengan agentes químicos (colorantes, conservantes, parabenos…).

La microbiota orofaríngea (o flora respiratoria)

Las bacterias presentes en la nariz, la garganta y los pulmones también son muy numerosas y variadas. Podemos encontrar estafilococos dorados, estreptococos, bacterias del tipo Neisseria, Lactobacilos… Estas bacterias están ahí para "ocupar terreno" y evitar así que otros microbios o virus ocupen su lugar y alteren el sistema inmunitario, provocando una infección. Gracias a la secuenciación del ADN, los investigadores han podido identificar con precisión la composición de la macrobiota pulmonar en 2010. Los estudios todavía no nos han desvelado todos los misterios de nuestras diferentes microbiotas.

Fuentes:

  • Entrevista a Jacques Croizé, bacteriólogo, antiguo farmacéutico y profesor en la Universidad de Grenoble (Francia).
  • Entrevista a la Profesora Karine Clément, médica y Catedrática en nutrición, Directora de equipo INSERM/Sorbona Universidad ICAN (Institute of Cardiometabolism And Nutrition) en el Hospital la Pitié-Salpêtrière, París.
  • Entrevista a la Dra. Anne-Marie Cassard, responsable de investigación en el INSERM, Unidad de Inflamación, Quimiocinas e Inmunopatología, Universidad Paris-Sud, Universidad Paris-Saclay.
  • La flora microbiana normal del organismo - Documento de la Facultad de Medicina “Pierre et Marie Curie”.
  • Encyclopédie de l’environnement – Universidad de Genoble

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