Absentismo laboral, presentismo: entender el mal estar de los empleados

Desde hace meses, parece que el rendimiento y la motivación de los empleados se ha reducido globalmente: físicamente se encuentran “allí”, pero con la moral por los pies. Y las “tiritas”, creadas por determinados organismos especializados en los riesgos psicosociales para optimizar los resultados parecen ilusorias.

El presentismo, la nueva actitud corporativa

En tiempo de crisis, no ir a trabajar puede estar mal visto... así que los empleados han encontrado la solución: incluso aunque estén mal, ellos van al trabajo, ¡pero sin trabajar realmente! Este fenómeno se ha definido como presentismo. “Muchas personas están en su puesto de trabajo, pero con el espíritu en otra parte, por lo que su rendimiento se reduce. Sin embargo, podría pasar que algunos empleados necesitaran no ir al trabajo por motivos de salud (depresión, estrés, ansiedad, malestar, agotamiento), pero no lo hacen por miedo a perder su trabajo. El malestar no tratado crea situaciones inquietantes como suicidios en el puesto de trabajo, accidentes laborales, dolores crónicos, agotamiento profesional o incluso adicciones”, explica Aude Sebban Mennechet, psicóloga laboral.

Empresa: las causas del malestar

El sufrimiento en el trabajo se explica en función de diferentes factores, como las condiciones del trabajo (lugar del puesto de trabajo, horarios, espacio abierto), el sufrimiento ético (cuando lo que se pide que se haga está en contradicción con los propios valores de uno: por ejemplo, una enfermera a la que le piden que rentabilice su trabajo dedicando menos tiempo a cada paciente) o incluso la falta de reconocimiento y la ausencia de solidaridades colectivas.

El empleado necesita verse reconocido en el proyecto de empresa y en su identidad con el objetivo de sentirse útil y encontrarle un sentido. “Las nuevas exigencias de las empresas (limitación de tiempo y obtener resultados con la idea de hacer siempre más y siempre más rápido) y el desgaste profesional asociado a la dificultad de los trabajos también comportan limitaciones para los empleados, por lo que observamos un aumento de las patologías mentales, como el agotamiento”, añade Aude Sebban Mennechet. 

El sufrimiento en el trabajo se explica en función de diferentes factores, como las condiciones del trabajo (lugar del puesto de trabajo, horarios, espacio abierto), el sufrimiento ético (cuando lo que se pide que se haga está en contradicción con los propios valores de uno: por ejemplo, una enfermera a la que le piden que rentabilice su trabajo dedicando menos tiempo a cada paciente) o incluso la falta de reconocimiento y la ausencia de solidaridades colectivas.

El empleado necesita verse reconocido en el proyecto de empresa y en su identidad con el objetivo de sentirse útil y encontrarle un sentido. “Las nuevas exigencias de las empresas (limitación de tiempo y obtener resultados con la idea de hacer siempre más y siempre más rápido) y el desgaste profesional asociado a la dificultad de los trabajos también comportan limitaciones para los empleados, por lo que observamos un aumento de las patologías mentales, como el agotamiento”, añade Aude Sebban Mennechet. 

Atreverse a decir que no: las mentalidades cambian

Hoy en día, las tendencias están cambiando y dos culturas se oponen en las empresas: hay empleados para los que verse desbordados les resulta un hecho a valorar o que no se atreven a decir que no a una sobrecarga de trabajo, mientras que algunos jóvenes licenciados ya en la entrevista de trabajo negocian el número de días de vacaciones. “La generación llamada “Y” aspira a un mejor equilibrio entre la vida profesional y la personal. Así, una parte de los recién llegados al mercado laboral no desean dárselo todo a la empresa. Pero todavía queda mucho por hacer, en concreto con las mujeres, que generalmente son las que más se culpabilizan de que no consiguen gestionarlo todo y aceptan obligaciones laborales importantes por miedo a perder el empleo o a que las califiquen de incapaces”, continúa el especialista.

Existen soluciones

Es necesario tener actividades y pasiones fuera del trabajo que permitan a los empleados desarrollar otros recursos y ser así más competentes cuando están en la empresa. Asimismo, el aumento del teletrabajo permite tranquilizar a algunos sectores. “Una persona que no pasa dos horas en el coche para llegar al trabajo seguro que va a empezar a trabajar con más eficacia”, continúa Aude Sebban Mennechet.

Sin embargo, aunque las soluciones para reducir los riesgos psicosociales (riesgos de poder generar un sufrimiento en el trabajo) no se aplican de forma global, las ventajas no son duraderas. “Poner un parche en un problema que sólo ejerza su efecto durante dos días no sirve de gran cosa. Siempre es mejor que nada… Pero la empresa tiene que poder replantearse la organización del trabajo de forma comprometida con una implicación en todos los niveles, desde la dirección hasta los empleados, y seguir reflexionando con acciones muy concretas y duraderas”, concluye la especialista.

Tras numerosas obras, de aquí el reciente “Cómo convertirse en un optimista contagioso”, la clave para devolver la sonrisa a los empleados sería la búsqueda del sentido. Prever verdaderas trayectorias profesionales constituye un desafío para las empresas, pero dado que la motivación y el entusiasmo comportan un resultado económico durable, ¡parece claro que iniciar un círculo virtuoso es más que necesario!

Delphine Bourdet

Fuente:

Entrevista con Aude Sebban, psicóloga laboral

Es necesario tener actividades y pasiones fuera del trabajo que permitan a los empleados desarrollar otros recursos y ser así más competentes cuando están en la empresa. Asimismo, el aumento del teletrabajo permite tranquilizar a algunos sectores. “Una persona que no pasa dos horas en el coche para llegar al trabajo seguro que va a empezar a trabajar con más eficacia”, continúa Aude Sebban Mennechet.

Sin embargo, aunque las soluciones para reducir los riesgos psicosociales (riesgos de poder generar un sufrimiento en el trabajo) no se aplican de forma global, las ventajas no son duraderas. “Poner un parche en un problema que sólo ejerza su efecto durante dos días no sirve de gran cosa. Siempre es mejor que nada… Pero la empresa tiene que poder replantearse la organización del trabajo de forma comprometida con una implicación en todos los niveles, desde la dirección hasta los empleados, y seguir reflexionando con acciones muy concretas y duraderas”, concluye la especialista.

Tras numerosas obras, de aquí el reciente “Cómo convertirse en un optimista contagioso”, la clave para devolver la sonrisa a los empleados sería la búsqueda del sentido. Prever verdaderas trayectorias profesionales constituye un desafío para las empresas, pero dado que la motivación y el entusiasmo comportan un resultado económico durable, ¡parece claro que iniciar un círculo virtuoso es más que necesario!

D. Bourdet

Fuente:Entrevista con Aude Sebban, psicóloga laboral

Otros contenidos del dosier: Salud y trabajo

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