Protege tus ojos del frío y sequedad del invierno

Los estragos del invierno

Durante los meses invernales el clima es frío y seco, lo que provoca una disminución de la producción de lágrima y, consecuentemente, una lubricación natural deficiente de los ojos. Si estos no se protegen y cuidan, la sequedad ocular puede acabar traduciéndose en síntomas como visión borrosa, picor, ardor, quemazón e incluso sensación de cuerpo extraño en el ojo.   

Por otro lado, aunque el invierno se caracteriza por tener menos horas de luz y la intensidad de los rayos de sol es más baja, es muy fácil sufrir una sobreexposición a los rayos UV, especialmente en zonas de alta montaña, nieve y fuerte viento..

De hecho, la nieve refleja más del 80% de la luz solar, incluida la radiación ultravioleta, que aumenta un 10% por cada 1.000 metros extra de altura. Esta sobreexposición puede provocar quemaduras en las estructuras externas del ojo, una irritación intensa de la superficie de la córnea y de la conjuntiva, y pueden producirse pequeñas úlceras corneales.

Evidentemente, el peligro no está solo al aire libre, sino en nuestros propios hogares, ya que la calefacción hace que el ambiente sea más seco y los ojos sufran más.

Otros factores de riesgo

Existen también otros factores de riesgo que pueden hacer empeorar los síntomas especialmente en invierno:

  • Personas mayores de 40 años, especialmente mujeres.
  • Algunas enfermedades como la artritis, el lupus, la cirrosis, la tiroiditis y ciertas infecciones y enfermedades de la piel.
  • Algunos medicamentos como antihistamínicos, ansiolíticos, anticonceptivos, antidepresivos, tratamientos para el acné o tratamientos hormonales post-menopausia, entre otros. 

Precauciones y consejos para cuidar tus ojos en invierno

Para evitar o disminuir los síntomas de la sequedad ocular y prevenir así cualquier complicación, es conveniente tomar ciertas precauciones y seguir algunos consejos:  

  • Parpadea a menudo para activar la producción de lágrimas de forma natural.
  • Protege tus ojos del viento con gafas para evitar que la lágrima se evapore demasiado rápido.
  • Evita la exposición de tus ojos al sol, especialmente en situaciones de radiación alta, como en zonas de alta montaña o con nieve.
  • Utiliza lágrimas artificiales para humedecer tus ojos, sobre todo cuando notes ardor, cansancio o sensación de cuerpo extraño en el ojo.  Eso sí, evita los colirios que contengan corticoides o muchos conservantes.
  • Lávate los ojos con suero fisiológico y sin frotarlos cuando notes que te ha entrado algún cuerpo extraño. 
  • Desmaquíllate cada noche sin falta antes de ir a dormir con un producto libre de fragancias, colorantes, alcoholes o algún extracto natural que pueda irritar tu piel. Además de cuidar tus ojos, evitarás el envejecimiento prematuro de la piel del contorno del ojo. Elígela en función de tu tipo de piel y tu edad. Si tienes entre 20 y 25 años, se recomienda que cuente con propiedades hidratantes y vitamina E. A partir de los 25 años, es aconsejable que el producto contenga ácido hialurónico o retinol, ya que ambas sustancias ayudan a aumentar los niveles de humedad en esa zona. Por último, para las pieles maduras se recomienda una crema rica en antioxidantes y vitaminas.  
  • Si tienes calefacción, regula la temperatura para que no esté muy alta y utiliza humidificadores.
  • Incluye frutas y verduras en tu alimentación, y alimentos ricos en ácidos grasos y omega-3. Te ayudará a combatir la sequedad ocular.
  • Por supuesto, si notas alguno de los síntomas expuestos anteriormente, acude al óptico o al oftalmólogo para que evalúen la salud de tus ojos y tu vista.

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