Los desgarros musculares: causas y síntomas

Definición y causas de los desgarros

El desgarro se refiere a la rotura de un gran número de fibras musculares, o de haces de uno o más músculos, con sangrado en el lugar de la lesión. Hay dos causas: una contracción demasiado violenta o demasiado rápida o una contusión o golpe en un músculo contraído. El desgarro es una lesión muy común entre los atletas. Los músculos más afectados son los de los miembros: bíceps, pantorrillas, muslos, especialmente los isquiotibiales en la parte posterior del muslo, en los corredores de media distancia y de fondo. Falta de flexibilidad, lesiones mal tratadas, un viejo desgarro, fatiga muscular severa, un esfuerzo muy violento o entrenamiento excesivo o insuficiente son las principales causas de la rotura.

Los síntomas de los desgarros

El dolor, a menudo comparado con una daga, es repentino y violento y ocurre durante la actividad física. A menudo se oye el sonido del desgarro muscular. El dolor está presente incluso en reposo y provoca una pérdida total de la función.
Es necesario ver a un médico tan pronto como sea posible. La palpación revela un dolor muy agudo y preciso. Muy a menudo hay un hematoma, y a continuación, hinchazón o edema. El doctor al revisar notará que el músculo no tiene la misma forma y que presenta un relieve anormal, una especie de pequeña muesca. Se llevará a cabo una ecografía para ver la importancia de la lesión.

El tratamiento de los desgarros

Esta lesión de las fibras musculares requiere atención médica. El reposo es de más de 30 días.

Las sesiones de terapia física y la prescripción de medicamentos relajantes musculares y antiinflamatorios son la base del tratamiento. Un vendaje apretado o una contención no adhesiva pueden prevenir la aparición de un gran hematoma. El frío aplicado a distancia, por medio de aerosoles refrigerantes, si se tolera, puede aliviar. El calor y los masajes están  contraindicados.

Un desgarro que no se trata adecuadamente puede dar lugar a otras lesiones más graves, como una ruptura completa del músculo. Además, el hematoma es susceptible de causar una infección, una mala cicatrización de la herida o una calcificación que debilitará la fibra muscular. De ahí la importancia de tratar los desgarros adecuadamente.

¿Cómo evitar los desgarros?

Calentamiento bien hecho, entrenamiento progresivo, nutrición e hidratación adecuados son la mejor protección contra los desgarros musculares.
A-S. Glover- Bondeau

Otros contenidos del dosier: Dolores musculoesqueléticos

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