Las claves para afrontar el dolor crónico

De acuerdo con los especialistas, una combinación de ejercicio físico, terapia y analgésicos es el mejor enfoque para mantener a raya el dolor. Moverse y permanecer activo son claves para paliar las molestias y, cuando sea posible, avanzar hacia la recuperación.

Se considera dolor crónico a aquel que persiste más allá de un plazo de seis meses. Este tipo de males puede responder a diversas causas, en ocasiones difíciles de determinar. El dolor puede aparecer por una enfermedad o a una lesión, pero persistir por estrés, problemas emocionales, o un tratamiento inadecuado. Se asocian frecuentemente con este problema enfermedades como la diabetes, los problemas vasculares, problemas osteomusculares y la mayoría de los tipos de cáncer.

Terapia física

Los expertos recomiendan realizar siempre un curso breve de terapia física y acudir a las unidades de dolor siempre que sea posible. Esto ayuda a moverse mejor, a aliviar el dolor y a facilitar las tareas y actividades diarias, como caminar, desplazarse por escaleras o subir y bajar de la cama. La terapia física contra el dolor persistente suele implicar manipulación, ejercicios de estiramiento y ejercicios de alivio del dolor. Bajo supervisión y consejo médico se pueden probar terapias alternativas.

Los fisioterapeutas pueden aconsejar sobre el deporte o actividad que mejor se ajuste a la dolencia. Los terapeutas ocupacionales pueden apoyar también con los cambios ambientales y una adaptación a la nueva realidad, que permita permanecer en el trabajo y funcionar mejor en casa. Los beneficios deberían empezar a notarse después de algunas sesiones.

Trabajar nos mantiene ocupados

El trabajo puede ser una buena forma de permanecer activo, si aún se está en edad laboral. Es posible seguir acudiendo aunque se sufra dolor, salvo que el médico lo desaconseje o las molestias sean muy fuertes. Las investigaciones demuestran que las personas se vuelven menos activas y tienen una mayor tendencia a la depresión cuando dejan de trabajar. Además, en general, la actividad laboral ayuda a distraer la mente de las molestias.

Si es necesario permanecer de baja laboral por un tiempo, puede ser beneficioso fijarse la meta de volver tan pronto como sea posible. Eso sí, cuando se ha estado fuera del trabajo durante periodos superiores a seis semanas, es mejor planificar la vuelta en conversaciones con el médico, terapeuta y la empresa. Se puede plantear una recuperación paulatina. Por ejemplo, comenzar con jornadas reducidas y aumentar gradualmente el tiempo que pasa en el trabajo. También puede acordar cambios en su trabajo o patrón de trabajo, si ayuda - un representante de salud y seguridad o departamento de salud ocupacional puede ser útil.

Deporte con moderación

El dolor limita la capacidad de movimiento. Al mismo tiempo los estudios han demostrado que, a medida que nos movemos menos, el dolor crece, creando un peligroso circulo vicioso. El deporte regular reduce el estrés, aporta sensación general de bienestar y crea un sentido positivo del cuerpo y refuerza la conciencia corporal.

Los especialistas explican que el deporte y los estiramientos deben convertirse en parte del día a día para conseguir un estilo de vida por saludable. No obstante, es importante escoger una actividad que no suponga esfuerzos excesivos. Las opciones más habituales y seguras incluyen caminar, nadar, andar en bicicleta o actividades como baile, yoga o pilates. En esa misma línea, muchas tareas domésticas e incluso hobbies ofrecen también una buena cantidad de movimiento.

Analgésicos contra el dolor prolongado

Es seguro usar analgésicos sin receta para el tratamiento del dolor. Sin embargo, también es importante utilizarlos cuidadosamente, ya que hay que tener en cuenta los efectos secundarios. En este sentido, el paracetamol está reconocido como un analgésico simple y que no ofrece complicaciones. También se puede probar con antiinflamatorias como el ibuprofeno, siempre y cuando no existan problemas que lo desaconsejen (como problemas estomacales, por ejemplo).

Asimismo es importante tomar los medicamentos en la dosis recomendada y administrarlos regularmente cada cuatro a seis horas, preferiblemente para superar un brote de su dolor o para ayudarle a completar una actividad inminente. No conviene esperar hasta que el dolor sea muy severo antes de empezar a tomar analgésicos, ya que en ese caso pueden no funcionar tan bien. Si tras la administración de analgésicos durante dos semanas el dolor no desaparece, será necesario consultar al médico de cabecera o farmacéutico.

 

Fuentes

  • Sociedad Española del Dolor
  • Organización Mundial de la Salud.
  • ‘Management of chronic pain’. Departamento de Anestesiología, Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Utah.
  • ‘Doctors lobby for better chronic pain management’. The Lancet.
  • ‘Combination pharmacotherapy for management of chronic pain: from bench to bedside’. Departamentos de Anestesiología y Medicina Perioperatoria y de Ciencias Biomédicas y Moleculares, Queen's University, Kingston Ontario.
  • ‘Sport and movement in chronic pain disorders’. Danube Psychiatric Association, Linz.

Otros contenidos del dosier: Todo sobre el dolor

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test