Psoriasis

Es bastante frecuente: afecta a alrededor del 2% de la población mundial. Su aparición es igual en ambos sexos y suele empezar entre los 10 y los 30 años, pero también puede aparecer en el lactante o el anciano. En su forma común, la psoriasis no es una enfermedad grave, pero tiene una gran repercusión en la vida social, ya que es muy antiestética.

Manifestaciones

La psoriasis tiene apariencias muy diversas. Las placas rojas suelen estar bastante extendidas y se desarrollan, habitualmente, en los codos, las rodillas y la espalda. En algunos casos, se localizan en los pliegues de las ingles o las axilas, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. La piel está seca, es de color grisáceo y presenta fisuras. Otra localización frecuente es el cuero cabelludo.
En ocasiones, en el niño, y sobre todo después de una amigdalitis, las placas pueden aparecer en forma de pequeñas manchas (psoriasis en gotas) o monedas (psoriasis numular). Las uñas también se ven afectadas: presentan pequeñas depresiones en «dedal», se engruesan, se desprenden y se vuelven de color amarillo verdoso. Las mucosas que cubren la cara interna de las mejillas o el glande a veces están afectadas.

Evolución y complicaciones

La enfermedad evoluciona en brotes, que coinciden, generalmente, con un acontecimiento que marca el principio de cada uno de ellos: amigdalitis o rinofaringitis (sobre todo en el niño), agotamiento, shock emocional o ingestión de medicamentos.
La psoriasis no sólo es antiestética. Puede ocasionar picores intensos e, incluso, en ocasiones es especialmente incapacitante cuando se agrava y afecta a las articulaciones.
Durante la evolución de esta enfermedad, pueden aparecer tres tipos de complicaciones:
Generalización de la psoriasis a todo el cuerpo, que se acompaña de un deterioro del estado general del paciente; éste presenta fiebre, escalofríos y pérdida de peso.
Aparición, sobre las placas, de centenares de pequeñas vesículas (lesiones pustulosas) llenas de un líquido blanco y lechoso. Estas placas pueden invadir todo el cuerpo o estar localizadas en ciertas zonas (generalmente, en las manos); se acompañan de fiebre elevada.
Reumatismo psoriásico crónico, que puede adoptar dos formas.
La inflamación afecta a varias articulaciones de los dedos y da lugar a deformaciones muy molestas, o afecta a las articulaciones de la columna vertebral, más concretamente a las articulaciones situadas entre el hueso sacro y el hueso iliaco.
Asimismo, se han descrito casos de psoriasis en los que se producían lesiones en el riñón, concretamente el proceso inflamatorio denominado glomerulonefritis, que puede tener otras causas
mucho más frecuentes. Se trata de una complicación excepcional, pero muy grave, ya que suele evolucionar rápidamente hacia una enfermedad renal crónica, aunque se administre un tratamiento.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento estándar para eliminar los brotes de psoriasis. Todo depende de la localización, la edad, la extensión y la naturaleza de la piel del paciente.
El tratamiento local se prescribe en las formas poco extendidas.
Consiste en decapar las lesiones (despegando las escamas blanquecinas que las recubren) y reducir el enrojecimiento con productos reductores (alquitrán, corticoides locales, derivados de la vitamina D3, etc.).
El tratamiento general se reserva para los pacientes con más del 30% de la superficie del cuerpo afectada. Consiste en administrar un medicamento fotosensibilizante, seguido de una exposición a los rayos ultravioletas A (uvaterapia). Este tratamiento aumenta de manera artificial los efectos del sol, lo que frena la renovación de la piel y calma la inflamación.
La ingestión de medicamentos con vitamina A también resulta eficaz en algunas formas de psoriasis.
Los medicamentos inmunosupresores se prescriben en las formas muy graves.
Las curas termales que combinan la acción del sol y del agua, al borde del mar o en un balneario, están indicadas en algún caso.
Aunque el tratamiento de la psoriasis tiene como principal objetivo cuidar el aspecto de la piel, es indispensable que el paciente reciba atención psicológica para sobrellevar la afectación de su imagen social. La psoriasis tiene una gran importancia en la calidad de vida del paciente. Puede alterar sus relaciones con el entorno. El tratamiento debe tener en cuenta el sufrimiento moral que produce la enfermedad y debe intentar devolverle la confianza al paciente.

Prevención

No existen recomendaciones específicas para prevenir la aparición de las lesiones de psoriasis en las personas con predisposición, pero pueden evitarse las complicaciones. Éstas son menos graves si se controla convenientemente la intensidad de las lesiones cutáneas.

Causas

Las causas son desconocidas, pero, probablemente, existe un factor hereditario, ya que 1 caso de cada 2 tiene un antecedente familiar. La psoriasis es el resultado de una producción acelerada (10 veces más rápida que la normal) de células de la capa superficial de la piel. Como no pueden eliminarse, se acumulan en la superficie de la piel y forman placas escamosas. La proliferación demasiado rápida de estas células da lugar a una dilatación de los vasos sanguíneos de la dermis, de donde deriva el enrojecimiento de las placas.

Curas termales

Las curas termales en los balnearios (donde se despegan las placas con ayuda de chorros de agua finos y potentes) o a la orilla del mar (en particular, el mar Muerto, a causa de la gran concentración de sal del agua y la fuerte insolación) suelen tener un efecto muy beneficioso para el organismo.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades de la piel

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