Diarrea

La diarrea puede presentarse de forma aguda, es decir, bruscamente y con una duración limitada, o crónica, cuando se prolonga durante un período de más de 3 semanas.

Diarrea aguda

El peligro de la diarrea aguda se refiere, esencialmente, al riesgo de deshidratación, muy importante en lactantes, niños pequeños, ancianos y personas debilitadas por una enfermedad.

Causas

La diarrea aguda se debe, generalmente, a una infección por bacterias, parásitos o virus. La enfermedad suele transmitirse por el consumo de agua o alimentos contaminados, o incluso por medio de manos contaminadas que han estado en contacto con excrementos. Existen otras causas de diarreas agudas, como algunos medicamentos (sobre todo antibióticos), una alergia, una intolerancia alimentaria o una emoción intensa.

Tratamiento.

El tratamiento consiste, primero, en compensar las pérdidas de líquido para evitar una deshidratación. El paciente debe tomar agua abundante, sal y azúcar (1 cucharadita de sal y 4 cucharaditas de azúcar por 1 litro de agua). También existen soluciones hidratantes ya preparadas, a la venta en farmacias.
Cuando el paciente está muy deshidratado o presenta vómitos abundantes, la aportación de líquidos se realiza por perfusión intravenosa. Cuando se conoce la causa de la diarrea, en ciertos casos puede administrarse un tratamiento específico (por ejemplo, antibióticos).

Prevención

Para evitar las diarreas infecciosas que se contraen por medio de las manos sucias, se aconseja lavarse las manos a me nudo, en particular antes de cada comida. En otros casos, cuando se conoce la causa, hay que evitarla, si es posible.

Diarrea crónica

Es una emisión de heces líquidas y frecuentes durante un período de más de 3 semanas.
Cuando no se trata correctamente, la diarrea crónica puede llevar al paciente a un estado de desnutrición: los intestinos no absorben adecuadamente los elementos nutritivos contenidos en los
alimentos y, por lo tanto, las necesidades del organismo no se cubren.
La desnutrición se manifiesta por adelgazamiento, piel seca, uñas y pelo frágiles, y retención de agua en los tejidos (edema).

Causas

La diarrea crónica puede ser provocada por: lesión de la pared del intestino, alteración de la absorción por el intestino de algunas sustancias contenidas en los alimentos (p. ej., en la enfermedad celíaca, existe una in tolerancia a una proteína, el gluten, presente en la avena, el trigo, la cebada y el centeno), actividad muy importante del tránsito intestinal o secreción anómala de las células que cubren el intestino (esta diarrea se llama secretora).

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa (p. ej., dieta de exclusión de alimentos que contienen gluten en caso de la enfermedad celíaca). Paralela mente, hay que asegurar una realimentación correcta con una dieta adaptada a la causa de la diarrea, con aportación de una ración calórica extra.

Diarrea del viajero

Durante los desplazamientos a países lejanos, sobre todo cálidos, numerosos viajeros padecen diarrea durante algunos días: es la llamada diarrea del viajero o diarrea del turista. Esta alteración, generalmente benigna, se debe a la modificación brusca de los hábitos alimentarios y, en prácticamente todos los casos, a la infección por una bacteria. Normal mente, desaparece por sí sola en pocos días. En caso contrario, debe llevarse a cabo un tratamiento con antibióticos. El respeto de algunas normas de higiene es suficiente para prevenir la mayor parte de los casos: comer solamente alimentos cocinados o frutas peladas, y tomar únicamente bebidas embotelladas o agua hervida o desinfectada con la ayuda de productos antisépticos específicos.

Un régimen adecuado

Muchas personas piensan que el único medio de acabar con una diarrea es poner se a dieta. Se trata de una idea errónea. Durante una diarrea, el organismo tiene necesidad de recibir en abundancia agua y sales minerales, para reemplazar las pérdidas, y sus necesidades de energía y pro teínas han de ser satisfechas. Si el enfermo no sufre vómitos ni náuseas, la alimentación debe ser casi normal; se evitarán las comidas pesadas y las verduras crudas. Si la alimentación por la boca es imposible, el agua y los alimentos se administran por vía intravenosa (perfusión).
Para las diarreas crónicas, pueden prescribirse dietas especiales (p. ej., dieta sin gluten en caso de enfermedad celíaca).

Otros contenidos del dosier: Enfermedades digestivas y renales

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