Mieloma

La función principal de la médula ósea es elaborar las células de la sangre (glóbulos rojos o eritrocitos, glóbulos blancos o leucocitos, y plaquetas). En algunas enfermedades (mieloma, enfermedad de Waldenström, enfermedad de las cadenas pesadas), un tipo de glóbulos blancos, los plasmocitos, proliferan en la médula. Ahora bien, la función de estas células es fabricar y verter a la sangre inmunoglobulinas o anticuerpos, proteínas normalmente destinadas a participar en la defensa inmunitaria al reaccionar contra la introducción en el organismo de sustancias extrañas: los plasmocitos, al ser demasiado numerosos, secretan una cantidad excesiva de inmunoglobulinas.

Mieloma múltiple

Es una proliferación maligna, de origen desconocido, de los plasmocitos de la médula ósea; secretan un exceso de inmunoglobulinas A o G. El mieloma múltiple afecta sobre todo a personas de más de 60 años y provoca una destrucción progresiva del tejido óseo.
Síntomas. La enfermedad se puede descubrir debido a la presencia de dolores óseos persistentes o por la observación, en un análisis de sangre, de un aumento importante de la velocidad de sedimentación globular (velocidad a la cual los glóbulos rojos se separan de la porción líquida de la sangre y se depositan en el fondo de un recipiente).
Si no se hace tratamiento, la destrucción ósea provoca riesgo de fracturas espontáneas y aumento de la concentración de calcio en la sangre. También se puede producir un depósito de anticuerpos en los riñones, responsable de insuficiencia renal.
Por último, la proliferación de plasmocitos en la médula puede perturbar la producción de las otras células, como los glóbulos rojos, lo que provoca anemia.
Tratamiento. Se basa en la quimioterapia, generalmente más fuerte para las personas de menos de 50 años que para los pacientes de más edad, y en ocasiones en el trasplante de médula ósea.

Enfermedad de Waldenström

Esta afección de causa desconocida afecta, en la mayoría de los casos, a personas de más de 60 años, con ligero predominio masculino. Consiste en una proliferación de células de origen linfocitario (células que dan lugar a los linfocitos) que secretan inmunoglobulina M. La presencia en exceso de esta sustancia provoca una mayor viscosidad de la sangre y aumento del volumen del plasma (porción líquida de la sangre).
Síntomas. Estas alteraciones repercuten sobre el sistema nervioso y se traducen por zumbidos de oídos, disminución de la agudeza visual, dolor de cabeza, trastornos de consciencia que pueden llegar, en los casos más graves, al coma. El aumento de volumen del plasma puede ocasionar insuficiencia cardíaca. El exceso de anticuerpos provoca hemorragias asociadas a trastornos de la coagulación. Por último, los depósitos de inmunoglobulina M en los riñones o en los nervios pueden ser responsables de insuficiencia renal y de parálisis, especialmente de las extremidades inferiores.
Tratamiento. Consiste generalmente en quimioterapia por vía oral. En las formas más graves, se extrae la sangre para depurarla del exceso de anticuerpos antes de volver a inyectarla con un sustituto del plasma (plasmaféresis). En algunos pacientes, el aumento de la concentración de inmunoglobulina M no se asocia a ningún trastorno: en estos pacientes se hace simplemente un control médico periódico, para detectar lo más pronto posible la evolución hacia la enfermedad declarada.

Enfermedad de las cadenas pesadas

Esta enfermedad poco frecuente se caracteriza porque los linfocitos secretan inmunoglobulinas anormales, denominadas cadenas pesadas. Se detecta por la presencia en la sangre y en la orina de fragmentos de estas inmunoglobulinas.
Síntomas. Existen diversas variedades de esta enfermedad, según las sustancias secretadas; la más frecuente es la enfermedad de las cadenas pesadas α (alfa). Esta enfermedad, que se encuentra sobre todo en el norte de África y en Oriente Medio, afecta esencialmente al intestino delgado y a los ganglios situados en el mesenterio (repliegue del peritoneo, membrana que tapiza el interior del abdomen). Se manifiesta principalmente por diarrea crónica y por un trastorno del proceso de absorción de los alimentos.
Tratamiento. La enfermedad puede ser benigna y se trata con antibióticos, o experimentar una degeneración cancerosa y trasformarse en linfoma maligno (proliferación de linfocitos); en este caso se requiere quimioterapia.

Trasplante de médula ósea

Hay dos tipos de trasplante de médula ósea. En el aloinjerto, el trasplante se efectúa con células de la médula ósea de un donante compatible. En el autoinjerto, se extraen del paciente células madre hematopoyéticas (células que originan las células sanguíneas, cuya producción garantizan) que se congelan y luego se vuelven a inyectar al paciente después del tratamiento (quimioterapia). El autoinjerto no acarrea riesgo de reacción del injerto contra el huésped.

Algunas palabras que conviene conocer

Inmunoglobulina (o anticuerpo): proteína presente en la porción líquida de la sangre, secretada por los plasmocitos como reacción a la introducción en el organismo de una sustancia extraña.
Linfocito: tipo de glóbulo blanco responsable de las reacciones de defensa del organismo contra las sustancias extrañas (antígenos).
Plasmocito: variedad de glóbulo blanco cuya función consiste en secretar inmunoglobulinas en el plasma.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades metabólicas y de la sangre

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