Tiroiditis

Tiroiditis de hashimoto

Esta forma, también llamada tiroiditis linfocítica crónica, es la más frecuente. La afección se manifiesta por una aumento del volumen de la tiroides (bocio) muy consistente. Los análisis de sangre revelan la presencia de anticuerpos antitiroideos.
La tiroiditis de Hashimoto puede evolucionar hacia una disminución de la secreción de las hormonas tiroideas (hipotiroidismo), que se traduce por enlentecimiento del ritmo cardíaco, engrosamiento de la piel de la cara y del cuello y palidez cutánea. Es de origen autoinmunitario: el sistema de defensa del organismo ataca a la glándula tiroides. El tratamiento consiste en la toma diaria de tiroxina, que compensa la hipofunción de la tiroides y permite la desaparición de los síntomas. En algunos casos, muy poco frecuentes, esta tiroiditis se complica con un cáncer de los ganglios linfáticos (linfoma).

Tiroiditis subaguda De Quervain

Esta afección se manifiesta por dolores intensos en la parte anterior del cuello, que con frecuencia se asocian a un síndrome gripal (fiebre, fatiga). La tiroides es voluminosa, de consistencia dura y dolorosa a la palpación. La importancia del bocio varía de una persona a otra y de una exploración a otra. Se detecta aumento de las hormonas tiroideas (hipertiroidismo) transitorio y, en la gammagrafía, no hay captación de una sustancia específica (trazador) por la glándula. Esta forma de tiroiditis es probablemente de origen vírico. El tratamiento consiste en la toma de antiinflamatorios.
La enfermedad evoluciona espontáneamente hacia la curación en unas seis semanas.

Tiroiditis posparto

Esta enfermedad, poco frecuente, se caracteriza por la aparición, después del parto, de hipertiroidismo moderado con bocio y, en la gammagrafía, por la ausencia de captación del trazador por la glándula tiroides. La curación se produce espontáneamente en 2 a 4 meses, en ocasiones, con una fase de hipotiroidismo transitorio.

Tiroiditis aguda de origen infeccioso

Aparece después de una infección por un estafilococo, un estreptococo o el bacilo de Koch (agente de la tuberculosis). Es una afección muy poco frecuente. Se manifiesta por un absceso tiroideo doloroso, que es necesario drenar quirúrgicamente y tratar con antibióticos.
(Figura) Palpación de la glándula tiroides. Es la primera maniobra que realiza el médico cuando sospecha un trastorno de la tiroides. Se pide a la paciente que beba un vaso de agua, ya que la deglución facilita la palpación.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades metabólicas y de la sangre

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