Linfoma

El tejido linfático es un tejido del organismo en el que se multiplican los linfocitos, células de la familia de los glóbulos blancos (o leucocitos). Este tejido está presente en los ganglios linfáticos (pequeños nódulos constituidos por linfocitos), pero también en otros órganos como el bazo, el timo y las amígdalas. En el primer tipo de linfoma, denominado linfoma hodgkiniano o enfermedad de Hodgkin, los ganglios están afectados de forma predominante; la enfermedad de Hodgkin se caracteriza además por la presencia, en los tejidos afectados, de un tipo particular de células anormales, las células de Sternberg (células de gran tamaño, provistas de un gran núcleo de aspecto hinchado). El término linfoma maligno no hodgkiniano reagrupa a las otras afecciones malignas del tejido linfático, tanto si la enfermedad se desarrolla en el interior de un ganglio linfático como si no.

Diagnóstico

Se basa en el examen al microscopio de un ganglio o, llegado el caso, de un fragmento de tejido de otro órgano afectado, obtenido mediante una pequeña intervención quirúrgica (biopsia). Este estudio permite diferenciar la enfermedad de Hodgkin, que se caracteriza por la presencia de células de Sternberg, de los otros linfomas. Una vez establecido el diagnóstico, hay que evaluar el grado de extensión de la enfermedad, del que depende la elección del tratamiento. El estudio de la afectación de los ganglios superficiales se lleva a cabo mediante un examen clínico, y el de los ganglios
profundos mediante ecografía, tomografía (TAC) o gammagrafía de emisión de positrones.

Enfermedad de Hodgkin

Esta afección cancerosa se declara sobre todo en el bazo y en los ganglios (órganos linfáticos). Poco frecuente en niños, la mayoría de las veces afecta a personas de menos de 30 años y de más de 60 años. Sus causas todavía no se conocen bien; la infección por el virus de Epstein-Barr tal vez intervenga en su aparición, pero se podría tratar de otros factores.
Signos. La primera manifestación de la enfermedad de Hodgkin es un aumento de volumen de los ganglios linfáticos: cuello, axilas, ingles, espacio entre los dos pulmones (mediastino); más tarde, se extiende poco a poco a las cadenas ganglionares y al bazo, que aumenta de tamaño. Posteriormente, se afectan otros órganos, como el hígado, los pulmones y la médula ósea. En un estadio avanzado de la enfermedad, el paciente presenta febrícula, sudoración abundante, adelgazamiento, picores y signos biológicos de inflamación (aumento de la velocidad de sedimentación).
Tratamiento. La enfermedad se trata mediante poliquimioterapia (asociación de varias sustancias) y radioterapia. En algunas formas localizadas, se puede plantear, en ocasiones, la radioterapia sin quimioterapia; en este caso, con frecuencia se efectúa previamente la extirpación del bazo, única manera de verificar si está afectada (el bazo es un órgano friable en el que es imposible practicar una punción) y estimar, así, el grado de extensión de la enfermedad y el tratamiento.
Mortal hasta comienzos de la década de 1960, la enfermedad de Hodgkin es uno de los cánceres que más se han beneficiado de la quimioterapia. Actualmente, la mayoría de los pacientes se puede curar.

Linfomas malignos no hodgkinianos

Se trata de enfermedades muy diversas, tanto en cuanto al mecanismo de aparición de las células malignas y de las características morfológicas de estas células como a la evolución de la enfermedad.
Las causas de estas afecciones todavía no se conocen, pero algunos factores tienen un papel manifiesto en su desarrollo; así, la infección por el virus de Epstein-Barr interviene en la aparición de una variante de esta enfermedad, el linfoma de Burkitt; los trastornos del sistema inmunitario, encargado de defender al organismo contra las agresiones externas, también pueden favorecer una proliferación cancerosa del tejido linfático; por último, las deficiencias inmunitarias congénitas, las enfermedades autoinmunitarias (el organismo es víctima de sus propias defensas inmunitarias), los tratamientos inmunosupresores y el sida pueden facilitar la aparición de un linfoma no hodgkiniano.
Signos. La enfermedad se manifiesta con frecuencia por el aumento de volumen de uno o varios ganglios linfáticos superficiales. También se puede descubrir a través de su localización predominante fuera de los ganglios, en la tiroides, el estómago, el
mesenterio (un repliegue del peritoneo, membrana que reviste el interior de la cavidad abdominal), el intestino delgado, el colon, el recto, los huesos o el sistema nervioso central (sobre todo el cerebro): en estos casos, se forma un tumor en la superficie o en el interior del órgano afectado. La enfermedad también puede manifestarse por fiebre y alteración del estado general, lo que indica la afectación de los ganglios situados en el interior del abdomen. En una forma particular de linfoma no hodgkiniano, el síndrome de Sézary, la sede de la proliferación maligna es la piel, y la afección cursa con enrojecimiento cutáneo difuso, con intervalos de piel sana, y con picor intenso.
Tratamiento. Se basa en la quimioterapia. Las formas localizadas de la enfermedad, incluso graves, tienen muchas probabilidades de curación. En las formas más leves, el tratamiento sólo es indispensable si la enfermedad progresa. En cuanto a las formas extendidas y agresivas, sus posibilidades de curación han progresado mucho con la aparición de nuevos métodos de quimioterapia, que permiten esperar una remisión duradera en muchos casos. Por último, en algunas formas de linfoma, se utilizan desde hace poco tiempo anticuerpos específicos de las células cancerosas.

Progresos terapéuticos

En las formas graves de linfoma, se utilizan dosis cada vez más fuertes de quimioterapia gracias a dos adyuvantes. En primer lugar, ciertos factores de crecimiento (sustancias que participan de forma primordial en el proceso de producción de las células sanguíneas por la médula ósea, o hematopoyesis) aceleran la restauración de un número normal de polinucleares neutrófilos, con lo que disminuye el riesgo de infección. En segundo lugar, la reinyección en el paciente de células madre hematopoyéticas (capaces de dar lugar a todos los tipos de células sanguíneas), obtenidas del mismo paciente antes del tratamiento, permite una curación más rápida.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades neurológicas

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