Parkinson

En el siglo XIX, fue descrita por el médico inglés James Parkinson. La enfermedad que lleva hoy su nombre es muy frecuente, ya que afecta a alrededor del 1 % de la población mayor de 50 años. El síndrome parkinsoniano se clasifica entre las enfermedades degenerativas y se parece a un envejecimiento acelerado. Puede tratarse con medicamentos, que permiten a algunos pacientes mantener sus actividades, mientras que en otros los trastornos físicos e intelectuales se agravan.

Causas

Aún son desconocidas. La aparición de la enfermedad está asociada, probablemente, a numerosos factores. Existe una predisposición genética, pero el ambiente también desempeña un papel importante (p. ej., en el mundo rural, influye la presencia de ciertos tóxicos, como los pesticidas). Ningún factor es el único responsable.
El mecanismo de la enfermedad se ha conocido mejor en los últimos años: se trata de una degradación que afecta, en particular, a algunas células nerviosas en el interior del cerebro. Esta degradación provoca la disminución de la síntesis de una sustancia que sirve para controlar los movimientos voluntarios o automáticos del cuerpo (dopamina).

Síntomas

La enfermedad empieza hacia la edad de 55 años. En ocasiones, está desencadenada por un estrés importante (después de una intervención quirúrgica o un shock afectivo), pero generalmente aparece sin una razón aparente. La evolución es muy progresiva.
Uno de los primeros signos es la escritura en «pata de mosca», con las letras muy pequeñas. Cuando la enfermedad se establece, el paciente sufre un conjunto de síntomas llamado síndrome parkinsoniano, que asocia movimientos raros y lentos (bradicinesia), rigidez muscular (hipertonía) y temblores en reposo.
Movimientos extraños y lentos. Este signo aparece al principio de la enfermedad. Es muy visible en la cara, que queda como petrificada, inexpresiva, impasible: extraños parpadeos y expresión reducida. El paciente tiene dificultad para hacer movimientos rápidos y economiza los gestos. Los brazos no se balancean durante la marcha, que se realiza con pasos cortos. La pérdida del balanceo automático de los brazos durante la marcha suele ser asimétrica. La palabra es monocorde. Los movimientos voluntarios son lentos, raros y, a veces, sólo esbozados. Estas alteraciones son más importantes, al menos al principio, en un lado del cuerpo.

Rigidez muscular. La rigidez se percibe como una resistencia uniforme al movimiento pasivo alrededor de una articulación. Las interrupciones breves y regulares de la resistencia durante el movimiento pasivo,  puede dar por resultado una sensación de "rueda dentada". La marcha festinante, un signo parkinsoniano típico, resulta de la combinación de una postura encorvada y la pérdida de los reflejos posturales, que hace que el paciente acelere el paso para tratar de "alcanzar" el centro de la gravedad del cuerpo.

Temblores. Aparecen en reposo, son regulares (entre 4 y 8 oscilaciones por segundo), afectan generalmente al extremo de las extremidades superiores y desaparecen cuando el paciente efectúa movimientos voluntarios. El temblor puede localizarse en la mano o el pie, que parece llevar la cadencia, y suele acentuarse por emociones, esfuerzos intelectuales o fatiga.

Estos síntomas provocan en el paciente dificultades cada vez mayores para realizar los movimientos de la vida cotidiana: lavarse, vestirse y comer. Los cambios en el talante, la capacidad intelectual y la conducta son manifestaciones frecuentes que acompañan a la enfermedad de Parkinson en las etapas más avanzadas. La depresión afecta a casi 50% de los pacientes con enfermedad de Parkinson y puede ocurrir en cualquier fase del padecimiento.

Tratamiento

Es esencialmente médico:
Levodopa. El tratamiento se basa en la administración de levodopa, llamada también L-dopa, que, una vez ingerida, se transforma en dopamina. La levodopa es eficaz, sobre todo, cuando predominan algunos signos, como la lentitud de los movimientos y la rigidez muscular. Gracias a este tratamiento, los síntomas desaparecen durante un período de 2 a 5 años, seguido de una reaparición de los temblores, que ahora suelen ser más importantes que al principio. El tratamiento, por otra parte, presenta efectos secundarios (fluctuación del efecto del tratamiento durante el día, movimientos anormales, «parálisis» totales durante un período de tiempo, etc.).
Otros medicamentos antiparkinsonianos. Se prescriben solos o asociados, cuando el tratamiento con levodopa ha fracasado. Son los llamados anticolinérgicos: se utilizan en caso de temblores, pero su prescripción, actualmente está limitada, debido a sus efectos secundarios (trastornos del comportamiento y delirios). También se emplean sustancias que se fijan sobre los receptores de la dopamina y producen los mismos efectos que ésta, y sustancias que impiden la degradación de la dopamina en el cerebro y que, además, tienen la ventaja de retrasar la evolución de la enfermedad.

Eficacia del tratamiento

En general, el tratamiento permite al enfermo proseguir con sus actividades cotidianas y prolonga su existencia. En algunos pacientes, la eficacia de los medicamentos puede disminuir después de varios años.
Los trastornos motores reaparecen entonces, de forma más acentuada, y las capacidades intelectuales del enfermo se reducen progresivamente.

Tratamientos no medicamentosos

El tratamiento de la enfermedad de Parkinson suele contemplar la administración de medicamentos, pero existen otras técnicas que pueden aliviar los síntomas del enfermo:
Fisioterapia. Sirve para luchar contra la debilidad muscular del enfermo y pretende reeducar globalmente la marcha y el equilibrio.
Cirugía. La cirugía se utiliza cuando los temblores se resisten a todos los tratamientos. Consiste en estimular una parte del tálamo con la ayuda de electrodos. Los resultados que se obtienen con esta técnica, aún reciente, parecen satisfactorios.

Neurotrasplante y otros métodos quirúrgicos

Pese a los estudios piloto tan alentadores de indicaciones abiertas sobre el trasplante de células fetales, este método ha sido muy desalentador con la reciente publicación de los resultados de dos estudios clínicos extensos. En virtud de estos resultados desalentadores, los obstáculos para obtener suficiente tejido fetal y la oposición al uso de este tejido con base en razones éticas, este método se considera únicamente de investigación.

Existe  también un tratamiento con células del epitelio retiniano modificadas genéticamente en cápsulas de gelatina, pero que está en desarrollo.

Actualiado por el Dr. José Manuel Marín

Otros contenidos del dosier: Enfermedades neurológicas

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test