Cáncer de pulmón

Llamado habitualmente cáncer de pulmón, el cáncer broncopulmonar aparece raramente antes de los 40 años de edad. Puede ser primitivo, es decir, aparecer espontáneamente, o secundario. En este último caso consiste en metástasis pulmonares procedentes de un cáncer localizado en otra parte del organismo.
Teniendo en cuenta los resultados mediocres de los tratamientos de este cáncer, la prevención es fundamental. Consiste sobre todo en luchar contra el tabaquismo y en ofrecer a las personas expuestas profesionalmente a sustancias cancerígenas medidas de protección eficaces.

Causas

El cáncer pulmonar es el más extendido del mundo. Desde hace unos cincuenta años, ha experimentado un aumento espectacular. El agente responsable de esta enfermedad es el tabaco, cuya combustión libera, a parte de la nicotina (que provoca efectos estimulantes y adicción), un gran número de sustancias cancerígenas. Cuanto más importante y prolongado sea el consumo, mayor es el riesgo de aparición de un cáncer.
Incluso las personas que únicamente respiran el humo de otros (fumadores pasivos) pueden presentar este cáncer (riesgo un 30% más elevado que las personas no fumadoras no expuestas al humo de tabaco). Mucho más raramente, el cáncer broncopulmonar es consecuencia de la exposición a diferentes factores medioambientales, y afecta a personas con hipersensibilidad a estos factores: polución muy elevada del aire, radiaciones ionizantes o productos como los minerales radiactivos, el cromo, el níquel, los hidrocarburos o el amianto.

Cáncer primitivo

Se distinguen dos tipos de cáncer broncopulmonar primitivo, según el tamaño de las células que constituyen el tumor canceroso.
Cáncer primitivo no microcítico. Representa el 80% de todos los casos de cáncer de los bronquios y de los pulmones. Se manifiesta por signos respiratorios: tos persistente, ahogo, dolor en la caja torácica, emisión de esputos sanguinolentos, silbidos respiratorios (sibilancias), absceso de pulmón, inflamación purulenta de la pleura. Tardíamente, aparece deterioro del estado general: pérdida del apetito, adelgazamiento, fiebre, etc.
El diagnóstico se basa en la radiografía de tórax y se confirmará mediante broncoscopia, que permite obtener una muestra de tejido (biopsia), o análisis de esputo para detectar la presencia de células cancerosas.
El tratamiento depende de diversos factores: la extensión de la enfermedad en el tórax, la diseminación o no de metástasis en el organismo y el estado de la función respiratoria. Sólo un 30% de los pacientes son candidatos a la intervención quirúrgica y la eliminación total del cáncer únicamente es posible en la cuarta parte de ellos. La intervención consiste en la ablación de todo un lóbulo (lobectomía) o de todo un pulmón (neumonectomía), y en ocasiones únicamente de una parte del lóbulo afectado.
Los pacientes no operables (70% de los casos) se benefician de un tratamiento con quimioterapia, eventualmente asociado a radioterapia.
Cáncer primitivo microcítico (de células pequeñas). Es más grave que el anterior, porque su evolución es rápida y tiene una gran tendencia a producir metástasis; las más frecuentes afectan a los huesos, al hígado o al cerebro. Este tipo de cáncer se manifiesta de la misma manera que el cáncer no microcítico. Debido al volumen del tumor y a su proliferación, puede provocar además una dilatación de las venas superficiales del tórax, hinchazón en la base del cuello (síndrome de la vena cava) o afectación dolorosa de las fibras nerviosas que inervan el brazo (síndrome de Pancoast-Tobias). El tratamiento del cáncer primitivo microcítico se basa en la asociación de quimioterapia y radioterapia. Esto permite obtener remisiones de buena calidad, incluso curaciones, aunque menos frecuentes.

Cáncer secundario

Es muy frecuente, constituye el foco secundario (metástasis) de un cáncer primitivo.
La mayoría de las veces, se trata de un cáncer de mama en la mujer, de un cáncer digestivo, de la garganta, de riñón o de los bronquios.
Síntomas. Son idénticos a los del cáncer primitivo. El examen radiológico puede revelar en el pulmón afectado una opacidad única u opacidades múltiples.
Tratamiento. Depende de la naturaleza del cáncer primitivo. Se basa en la quimioterapia o en la hormonoterapia y, excepcionalmente, en la cirugía. El pronóstico es reservado.

Un cáncer difícil de descubrir

El cáncer de pulmón se desarrolla en un órgano esencialmente constituido por aire, lo que explica que sólo tardíamente provoque síntomas que permitan sospechar su presencia. Incluso la radiografía de tórax sólo revela la enfermedad bastante tarde.
No obstante, desde hace unos años, se están elaborando métodos de diagnóstico precoz del cáncer bronquial microcítico: estos métodos se basan en la utilización de cierto tipo de láser. Sin embargo, sólo se exploran zonas determinadas del pulmón y, por otro lado, se trata de métodos todavía experimentales.

¿Cómo dejar de fumar?

Dejar de fumar es difícil; por ello, esta decisión se ha de preparar con tiempo. Es indispensable buscar consejo médico o incluso acudir a una consulta especializada.
Es necesario conocer las consecuencias de la deshabituación al tabaco (irritabilidad, dificultad para dormir, tendencia a la bulimia, aumento de peso, etc.) para poder enfrentarse a ellas. Es preferible atravesar este momento durante un período de menos tensión nerviosa (por ej., vacaciones). Diversos métodos pueden ayudar a dejar de fumar (parches de nicotina, medicación, acupuntura, auriculoterapia, etc.) como complemento de una voluntad firme.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades respiratorias

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