La neumonía, una infección potencialmente grave

Todo el mundo puede contraer una neumonía, pero el riesgo es más elevado en las edades extremas de la vida (niños pequeños y personas mayores) y en personas ya debilitadas por otra enfermedad.

La neumonía, una infección potencialmente mortal

La neumonía es una infección del parénquima pulmonar (bronquiolos y alvéolos), que también puede afectar a los bronquios: entonces se habla de bronconeumonía. Se distingue de la bronquitis, en que afecta exclusivamente a los bronquios.
Distinguimos las neumonías comunitarias, de las neumonías nosocomiales (contraídas en el entorno hospitalario). Existen neumonías todavía menos frecuentes: la de "aspiración", debido a la inhalación de alimentos o líquido gástrico, como vómitos o falsas rutas alimentarias, o las denominadas oportunistas, que afectan especialmente a personas inmunodeprimidas.

Causas de la neumonía

Las neumonías pueden deberse a bacterias, virus o setas. “Los principales gérmenes causantes son el neumococo, seguido de los virus (influenza, rinovirus...), sobre todo en el grupo de las neumonías comunitarias”, informa el Dr. Jean-François Bervar. También existen coinfecciones de bacterias y virus.

Neumonías bacterianas

  • La bacteria Streptococcus pneumoniae (neumococo) es, de lejos, la causa bacteriana de neumonía más frecuente y más grave. “Son neumopatías que pueden matar”, subraya el neumólogo.
  • La segunda bacteria causante de neumonías bacterianas graves es la Legionella pneumophila (legionelosis).
  • Otros gérmenes llamados atípicos, de los cuales no evaluamos bien con frecuencia, también pueden ser los causantes de una neumonía, como la bacteria Mycoplasma pneumoniae (neumonía por micoplasmas). Pero “globalmente, estas neumonías denominadas atípicas son menos graves”, indica el Dr. Bervar.
  • Los gérmenes que suelen causar neumonías nosocomiales con mayor frecuencia en Europa son las enterobacterias o pseudomonas. En algunas neumonías también pueden producirse coinfecciones pordiversos patógenos.

Neumonías víricas

En general suelen ser poco sintomáticas y, por ello, están infradiagnosticadas (las personas afectadas no consultan con su médico); sin embargo, existen formas graves de neumonía vírica. La gripe incluso puede desarrollar neumonías graves además de una sobreinfección bacteriana”, confirma el Dr. Brevar.

Una complicación de gripe o bronquitis

Una neumonía también puede ser secundaria a otra infección. De este modo, la neumonía es la complicación más frecuente de la gripe, especialmente en personas frágiles (niños muy pequeños o personas mayores), ya que esta última favorece las sobreinfecciones bacterianas. Del mismo modo, la bronquitis puede complicarse en una neumonía.

Los síntomas de la neumonía

Los síntomas más corrientes de una neumonía bacteriana son fiebre elevada, escalofríos, tos, expectoraciones, disneas (jadeos), dolores torácicos, taquicardia…
Una neumonía vírica se manifiesta por los síntomas equivalentes a los de una gripe: fiebre, entumecimiento, fatiga, tos y una molestia respiratoria más o menos pronunciada según la gravedad.

En los niños, una neumonía provoca tos, dificultad para respirar y, con bastante frecuencia, dolor abdominal agudo. En caso de personas mayores, los signos de neumonía pueden limitarse a una disnea o una confusión.

La neumonía, más frecuente a partir de los 65 años

La neumonía es una enfermedad frecuente. En general, el riesgo de infección pulmonar aumenta regularmente a partir de los 40 años y es especialmente elevado en el caso de personas mayores de más de 65 años. De este modo, la incidencia de neumonías por neumococo en las personas mayores es tres veces más elevada que la observada en los adultos jóvenes.
En estos últimos, los principales factores de riesgo de neumonía son insuficiencia renal crónica, esplenectomía (ablación del bazo), inmunodepresiones (infecciones por VIH, transplante, quimioterapias anticancerosas). El tabaquismo y el alcoholismo también son factores que la favorecen. Los niños de menos de 3 años también presentan un mayor riesgo de contraer una neumonía ya que sus defensas pulmonares son más frágiles.

La neumonía bacteriana es una enfermedad grave que puede comportar hasta un 15% de mortalidad. “Es la primera causa de mortalidad infecciosa en los países desarrollados”, precisa el Dr. Bervar. Los fallecimientos se observan sobre todo en las personas de más de 65 años, en caso de enfermedad grave (concretamente cardiaca, renal o hepática) o de inmunodepresión.
Las principales complicaciones de las neumonías son la insuficiencia respiratoria (complicación o consecuencia, según la gravedad), las supuraciones (especialmente la pleuresía purulenta) y el estado de choque séptico. “Un tercio de las neumonías por neumococo son septicémicas”, informa el Dr. Bervar.

Neumonía: diagnóstico, tratamiento y prevención

El diagnóstico de la neumonía es clínico (el médico oye estertores durante la auscultación pulmonar), radiológico (radiografía de tórax que pone de manifiesto opacidades -zonas blancas sobre la radiografía- más o menos difusas en los pulmones) y biológico. También puede realizarse un examen citobacteriológico de saliva, pero la mayoría de las veces no es indispensable.

  • El tratamiento de la neumonía bacteriana consiste en un tratamiento antibiótico que debe ser iniciado lo antes posible. Resulta indispensable la hospitalización en presencia de signos de gravedad (alteración de la consciencia, afectación de las funciones vitales…) o factores de riesgo de mortalidad (edad > 65 años y enfermedad crónica, por ejemplo). Entre el 15 y el 20% de las personas con una neumonía por neumococo son hospitalizadas.
  • Una neumopatía vírica, la mayoría de las veces sin gravedad, no requiere un tratamiento particular, excepto medicamentos para bajar la fiebre. Se realiza un control radiológico cada 3 semanas o 1 mes tras finalizar el tratamiento, sobre todo en caso de neumopatía grave.

Para prevenir las neumonías por neumococos, se recomienda la vacuna antineumocócica a los adultos de más de 65 años y a personas con una patología crónica, las que están inmunodeprimidas o son alcohólicas. Debe realizarse cada 5 años.
La vacuna contra la gripe también tiene un efecto protector ya que numerosas neumonías derivan de una gripe. En el caso de niños de menos de 2 años, la protección está asegurada con la vacuna combinada antineumocócica y la vacuna Haemophilus influenzae de tipo b.

A-S. Glover-Bondeau

Fuentes:

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