Sarcoidosis

Del 28 al 31 de enero de 2011, el 15º Congreso de Neumología dio cita a una gran parte de los neumólogos francófonos en Lille (Francia). ¿El hilo conductor de este acontecimiento? Las patologías intersticiales pulmonares, entre las que la sarcoidosis es la más frecuente.

La sarcoidosis, una inflamación de origen desconocido

La sarcoidosis, también llamada enfermedad de Besnier, Boeck y Schaumann o linfogranulomatosis, es una enfermedad inflamatoria que puede afectar a diferentes órganos, pero especialmente a los pulmones.

Parece que la provoca una reacción inapropiada del organismo a un agente agresor, pero, por ahora, este último no ha sido identificado. El hecho de que afecte principalmente a los pulmones puede indicar que se trata de un agresor inhalado por el paciente, aunque esto no ha sido demostrado.

Esta agresión se traduce en una inflamación de los alveolos pulmonares (aflujo de linfocitos y macrófagos activados) que da lugar a una alveolitis, y que, a su vez, puede desembocar en un granuloma inflamatorio o, en su caso, en una fibrosis. 

Además del tórax, también pueden resultar afectados otros órganos: la piel, los ojos, los músculos e incluso el sistema nervioso.

20 de cada 100 000 personas en el mundo padecen sarcoidosis. Afecta principalmente a jóvenes adultos, mujeres y a la población negra, por causas desconocidas.

Pocos o ningún síntoma de sarcoidosis

La inflamación pulmonar puede causar una tos por irritación y dificultad respiratoria tras realizar un esfuerzo. Pero con mayor frecuencia, la sarcoidosis no presenta ningún síntoma, así que se detecta por casualidad; por ejemplo, al realizar una radiografía sistemática del tórax que revela la presencia de ganglios diseminados en los pulmones.

Por desgracia, en ciertos casos, la afección puede ser más severa, particularmente cuando afecta a otros órganos (uveítis del ojo, artritis, signos neurológicos, renales, etc.).

Sarcoidosis: en la mayoría de los casos la evolución es favorable, las complicaciones se presentan en raras ocasiones

Normalmente, a pesar de las impresionantes imágenes radiológicas, la sarcoidosis no presenta síntomas, no supone ninguna consecuencia grave y desaparece en unos años.

Sin embargo, a veces afecta de forma irreversible a ciertos órganos, especialmente a los pulmones (fibrosis pulmonar secundaria entre un 5 y 8% de los casos) e indirectamente al corazón ("cor pulmonale").

Tratamiento de la sarcoidosis: disminuir la inflamación

No siempre es necesario seguir un tratamiento médico, puesto que la mayor parte de los afectados se curan sin necesidad de recurrir a un tratamiento.

Sin embargo, si la enfermedad progresa rápidamente, si hay síntomas respiratorios que se agravan constantemente (dificultad respiratoria, dolor torácico), cansancio importante o manifestaciones  extrapulmonares severas, el médico prescribirá corticoides en comprimidos para comenzar, son eficaces contra la inflamación y actúan rápidamente.

En los casos más severos o persistentes, se suelen prescribir otro tipo de medicamentos, como los inmunosupresores.

En conclusión, la sarcoidosis es una enfermedad que se descubre a menudo de forma fortuita, al realizar un examen radiológico. Generalmente, basta con un simple control, pero ciertos casos raros y complicados requieren un tratamiento antiinflamatorio más o menos intenso.

Dr. J-P Rivière

Otros contenidos del dosier: Enfermedades respiratorias

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