Sordera

Sordera progresiva

La mala audición no es una fatalidad. Es el resultado de enfermedades que evolucionan en el tiempo o que, por el contrario, ya están presentes al nacer y se ponen de manifiesto durante la infancia.

Causas

Presbiacusia. Es la disminución de la audición relacionada con la edad. Se debe a la degeneración de las células ciliadas del órgano de la audición. Suele provocar sensación de sonidos anómalos (acúfenos) y, en ocasiones, vértigos. Esta disminución afecta primero a las frecuencias agudas, antes de extenderse a los sonidos graves.
Otoespongiosis. Es una enfermedad hereditaria del oído medio.
Bloquea los movimientos del estribo y provoca una mala transmisión de los sonidos hacia el oído interno. Afecta sobre todo a las mujeres.
Neurinoma. Este tumor benigno del nervio auditivo perturba lentamente la audición de un solo oído.
Enfermedad de Ménière. Afecta al oído interno. Esta enfermedad, que tiene por origen una presión demasiado fuerte de los líquidos en el laberinto (vestíbulo y cóclea), provoca una pérdida auditiva, vértigos y zumbidos en el oído. Cursa con crisis que agravan la pérdida de audición.
Medicamentos. Algunos medicamentos tienen propiedades tóxicas para el oído y disminuyen la capacidad auditiva: ciertos antibióticos, el ácido acetilsalicílico administrado a altas dosis, la quinina (tratamiento del paludismo), algunos diuréticos y algunos anticancerosos.
Ruido. Puede ser nocivo a partir de 70 decibelios, aproximadamente. En la vida diaria, deben soportarlo algunos trabajadores, según su actividad profesional.
Otitis serosa. Es la primera causa de mala audición pasajera en el niño. Está provocada por un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio, con inflamación del oído medio. Es reversible con un tratamiento adecuado.
Rubéola en la mujer embarazada. Cuando la madre se ha contagiado de la rubéola al principio del embarazo, el feto puede presentar, entre otras malformaciones, una sordera.

Tratamiento

La sordera antigua es difícil de tratar y puede ser incurable en los ancianos.
La mayor parte de los casos producidos por la presbiacusia requieren una prótesis auditiva.
Miniaturizada al máximo, esta prótesis puede integrarse en las patillas de las gafas o seguir el contorno de la oreja. Como sucede con todas las prótesis, es preciso que la persona se acostumbre a llevarla, ya que produ-ce un fenómeno de amplificación de todos los ruidos exteriores.
En caso de otoespongiosis, el estribo se sustituye por una pieza de material plástico. La intervención quirúrgica (estapedectomía) da buenos resultados en el 90% de los casos.
El neurinoma, que se detecta mediante la resonancia magnética, debe intervenirse. El tumor responsable de la pérdida auditiva se extirpa y, en algunos casos, se conserva la audición.
En el caso de la enfermedad de Ménière, el tratamiento requiere llevar una vida sana, seguir una dieta pobre en sal y no fumar ni beber alcohol. Pueden prescribirse ciertos medicamentos: ansiolíticos, antihistamínicos y antivertiginosos. En los casos más graves, se plantea una intervención quirúrgica para descomprimir el oído interno.
La otitis serosa del niño se trata con antibióticos, cura termal o cirugía (colocación de un diábolo y extirpación de las vegetaciones).

Vida cotidiana

La sordera se convierte en incapacitante a partir de una pérdida auditiva de 30 decibelios. La repercusión de esta sordera en la vida social es importante: la persona escucha a un interlocutor único en una habitación tranquila, pero tiene dificultades cuando varias personas hablan a la vez. La audición por teléfono, por el contrario, está conservada durante mucho tiempo, gracias a los sonidos graves.
La sordera (hipoacusia) puede afectar a un solo oído o a los dos. En la sordera de percepción, la disminución auditiva está provocada por una percepción defectuosa (los sonidos son transmitidos al cerebro, pero no son percibidos). En la sordera de transmisión, el conducto auditivo externo, el oído externo o el oído medio presentan una anomalía (los sonidos no son transmitidos al cerebro).

Sordera repentina

Causas

Tanto en el adulto como en el niño, las causas son numerosas y algunas son muy habituales:
Obstáculo en el conducto auditivo externo (tapón de cera, trozo de algodón o cuerpo extraño). Es habitual en los niños pequeños. Cuando un objeto ha penetrado profundamente en el conducto auditivo, es preferible no intentar retirarlo uno mismo, ya que existe el riesgo de introducirlo aún más.
Enfermedades. En el niño, las otitis agudas mal curadas acaban por transformarse en otitis crónicas y destruyen el tímpano o el oído medio. Una rinofaringitis puede dar lugar a una infección de la trompa de Eustaquio. Un tumor también puede causar una pérdida de la audición, ya que ataca el nervio y las vías auditivas. Una afectación vascular (embolia o hemorragia) del oído interno se acompaña de sensación de sonidos anómalos (acúfenos) y vértigos, y requiere urgentemente un tratamiento.
Traumatismos. También pueden originar pérdidas auditivas: traumatismo directo (p. ej., bofetada en la oreja), que daña o perfora el tímpano; barotraumatismo, que provoca una sensación de oreja tapada y dolor sordo. Los choques acústicos también pueden ser peligrosos, ya que a veces producen daños importantes: petardos, explosiones y bombardeos, paso de la barrera del sonido a baja altitud o concierto de rock que supera los 120 decibelios.

Tratamiento

La sordera repentina no es grave. Es reversible con tratamientos que varían según la naturaleza y la localización del trastorno:
En caso de otitis, los antibióticos son eficaces, pero algunos están contraindicados en las personas que no oyen bien. Las otitis de repetición pueden obligar a practicar una intervención quirúrgica (paracentesis) para restablecer la audición.
En caso de rinofaringitis, la trompa de Eustaquio infectada se destapa mediante aspiración o con un aerosol.
Para limitar los efectos del barotraumatismo, puede procederse a la maniobra de Valsalva, conocida por los aficionados a la inmersión: consiste en hacer una inspiración profunda, cerrar la boca y tapar la nariz, y soplar fuerte.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades sensoriales

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