Impacto social del Alzheimer

El problema fundamental, es que la enfermedad crea gran dependencia, por lo que dentro de los afectados hay que incluir a los familiares, que en la mayoría de las veces se hacen cargo del enfermo, y son los que más directamente sufren la enfermedad.

Es una enfermedad neuro-degenerativa de las neuronas, de carácter progresivo e irreversible, de la que no se sabe el origen, y que no tiene curación ni se puede prevenir.

El coste del tratamiento en  España es de 14.000 Millones de euros al año.  Siendo el coste medio anual por paciente  de aproximadamente 19.000 euros. Los costes mundiales de la demencia superarán el 1% del PIB mundial en 2010, situándose en 604.000 millones de dólares estadounidense. Si el cuidado de la demencia fuera un país, sería la economía 18 más grande del mundo. Si fuera una empresa, sería la empresa más grande del mundo en términos de ingresos anuales.

Epidemiología

Los principales factores de riesgo  son la senectud y el antecedente familiar positivo. El ser mujer también se considera factor de riesgo y la diabetes triplica el riesgo de padecerla. La frecuencia de la enfermedad aumenta con cada decenio de la vida adulta. Si la prevalencia es 4,2 %  para la población entre 65 y 74 años, esta se dispara hasta 27,7 % para la población de más de 85 años. Afecta al 7,5% de los hombres y al 11% de las mujeres.

Como la edad es el factor de riesgo más importante, y se estima que la esperanza de vida aumenta aproximadamente 2 meses al año, se prevé que en el futuro habrá un gran aumento del número de afectados.

Síntomas de la enfermedad

La mayor parte de las veces comienza con déficits de memoria, y termina provocando deficiencias en el  lenguaje y en la percepción del espacio. Al principio  no siempre se es consciente de la pérdida de la memoria y muchas veces  se atribuye a olvidos o a pequeñas distracciones. Una vez que las amnesias repercuten en las actividades diarias se dice que  se tiene un déficit leve. De estos el 50% desarrollaran la enfermedad en 5 años.

Otros síntomas pueden ser: colocación de cosas en lugares equívocos, dificultad para recordar el nombre de objetos usuales, pérdida del sentido de la orientación con respeto al tiempo y o al lugar, dificultad para realizar gestos simples y familiares, pérdida de interés y de motivación para las actividades que antes se disfrutaba, dificultades para realizar tareas fáciles, cambios bruscos en el humor, dificultad para manejar objetos muy familiares.

Impacto social

La enfermedad tiene una gran trascendencia social principalmente porque el entorno del paciente sufre con él. No sólo padece la enfermedad el paciente sino que también, toda la familia la padece. Además los cuidadores, que suelen ser los cónyuges o hijos, ven muy restringido su tiempo libre. Según el paciente se va haciendo más dependiente, y está menos capacitado para realizar sus funciones habitúales dentro del núcleo familiar, uno de los cuidadores tiene que asumir el rol que el enfermo desempeñaba en la familia: administrar la economía del hogar, ayudar en la limpieza, atender al enfermo.

Eso sin contar que el cuidador principal, poco a poco va perdiendo su independencia, y se abandona gradualmente dejando sus amistades, aficiones, etc. En definitiva, el cuidador se acaba "quemando", y se ve afectada  su salud física y mental, lo que repercute en el bienestar del enfermo de Alzheimer y en el resto de familiares. De ahí la importancia de las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, donde se trata de cuidar al cuidador.

Tratamiento

La enfermedad como tal, no tiene tratamiento curativo, y lo que se busca es, ralentizar el avance de los problemas de conducta  y neurológicos, durante el mayor tiempo posible. La clave del éxito del tratamiento, está en que la familia, participe del tratamiento. Es importante la comunicación constante con el paciente, y además se le debe de intentar tranquilizar, siempre que este se ponga agitado o nervioso.

Para tratar la enfermedad es tan importante  tratamiento farmacológico como el no farmacológico. Dentro del tratamiento farmacológico tenemos los inhibidores de la acetilcolinesterasa, bloqueadores de los conductos de N-metil-D-aspartato. También se encuentran en estudio, numerosas terapias como pueden ser los antioxidantes, los estrógenos y las sustancias antiamiloide.

Dentro de los tratamientos no farmacológicos nos encontraremos  con la estimulación y la rehabilitación cognitivas, la gestión de los trastornos del lenguaje y de la comunicación, la  gestión de la gnosis y de la  praxis, la terapia ocupacional y la kinesiterapia entre otros. Estas terapias lo que buscan es  rehabilitar las funciones alteradas, tratando de minimizar los déficit y de potenciar al máximo su autoestima y capacidades residuales.

José Manuel Marín

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