Un gran avance en el tratamiento de hemangiomas en recién nacidos

Hasta ahora, los hemangiomas se han tratado a base de corticoides. Pero ha aparecido un tratamiento betabloqueante mucho más eficaz y que acaba de conseguir la autorización para venderse en el mercado.

¿Qué es un hemangioma?

Un hemangioma es una mancha de color rojo que suele aparecer en la cabeza o en el cuello. Los padres suelen percatarse de su existencia cuando bañan al bebé. Como regla general, estas manchas desaparecen de forma espontánea al cabo de unos años y son benignas.
Pero es cierto que existen formas más graves que necesitan un tratamiento médico porque pueden provocar secuelas antiestéticas. En el peor de los casos, el bebé está expuesto a un riesgo vital. La gravedad de un hemangioma depende de su ubicación y tamaño. Por ejemplo, si está cerca de los ojos, los padres deben acudir de inmediato al médico de cabecera.

Causas del hemangioma

Estas manchas aparecen por una falta de oxígeno en ciertas zonas de la piel antes o después del parto. Esta falta de oxígeno provoca la formación anárquica de vasos sanguíneos.
Investigaciones médicas han identificado varios factores que pueden favorecer la aparición de hemangiomas: lesiones en la placenta durante el embarazo, un embarazo múltiple o tardío o incluso una ascendencia caucásica. Esta enfermedad suele afectar sobre todo a las niñas, tanto a las prematuras como a las que nacen con muy poco peso. 

Síntomas del hemangioma

Estas manchas rojas evolucionan y se desarrollan en tres fases:

  • La primera es su aparición, que suele ser entre el 3.er y 12.º mes de vida. En esta fase, la lesión crece.
  • La segunda fase corresponde a una fase de estabilidad que dura varios meses.
  • Y en la tercera muestra una regresión espontánea, que no puede ocurrir hasta los cuatro años.

Aunque no se pueden descartar posibles secuelas (como un espesamiento de la piel o una dilatación de los vasos sanguíneos), lo cierto es que son poco habituales. En ese caso, el médico debe intervenir para frenar la evolución. 

En caso de angiomas situados cerca de los ojos o del aparato respiratorio, es imprescindible establecer un tratamiento para evitar cualquier riesgo. Y es que estos angiomas pueden provocar que un ojo se cierre o impedir la respiración, lo que expone al bebé a un riesgo vital. Si el hemangioma es de tamaño considerable, también existe un riesgo de insuficiencia cardíaca.

En general, no son dolorosos, a menos que aparezca una llaga o herida sobre la superficie.

¿Cuándo preocuparse?

Los padres deben preocuparse cuando el hemangioma supere los 2 cm de tamaño. O cuando esté en un lugar peligroso, como el rostro. No se debe olvidar que el 80% de los hemangiomas son benignos y desaparecen de forma espontánea.

El tratamiento de un hemangioma

Hasta hace bien poco, la cortisona era el tratamiento de referencia para frenar la evolución de un hemangioma. Pero tras descubrir las virtudes del propranlol, un betabloqueante, las cosas han cambiado. Y es que se ha demostrado que este betabloqueante hace desaparecer hasta los hemangiomas más complicados.
Incluso los que presentan un riesgo vital o funcional: los situados alrededor de los ojos que pueden conllevar problemas de visión, los hemangiomas denominados “ulcerosos” (con herida muy dolorosa) y aquellos que presentan una eventual deformación estética. 

Los efectos de este nuevo tratamiento se descubrieron por casualidad. En 2006, el equipo del Dr. Labrèze en el Hospital Universitario de Bordeaux trató a un niño que presentaba problemas cardíacos con dicho betabloqueante. Y, por sorpresa, constataron una regresión espectacular del hemangioma que sufría el pequeño. Esa hipótesis se confirmó varias semanas más tarde gracias a otro caso similar.
Poco tiempo después, muchos fueron los estudios que publicaron artículos sobre el tema en la prensa médica internacional. Luego se realizaron multitud de pruebas médicas para garantizar su eficacia e innocuidad antes de autorizar su venta en el mercado, lo cual se confirmó a principios de mayo de 2014. Así pues, muchos recién nacidos podrán beneficiarse de este tratamiento para frenar la evolución de este tipo de manchas. Podrá recetarse a pacientes que sufran hemangiomas de tamaño medio de hasta 9 meses de edad. Y hasta los 12 meses si el tamaño es más grande.

Pero cuidado porque hay contraindicaciones: el tratamiento no puede recetarse a niños asmáticos. Y en cuanto a los efectos secundarios, se ha demostrado que los niños sufren un sueño más agitado o incluso pesadillas. El propranolol también puede causar hipoglucemia. En ese caso, la alimentación del bebé deberá controlarse: comidas a horas fijas y dejar el tratamiento si el niño come mal o vomita después de cada comida.

Sea cual sea el caso, el descubrimiento de este tratamiento representa un gran avance para tratar este tipo de enfermedad.

V. Chaouat

Fuente: Entrevista a la Dra. Christine Labrèze, dermatóloga especializada en hemangiomas en el Hospital Universitario de Bordeaux.

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