Flebitis, una afección potencialmente grave

La flebitis o trombosis venosa corresponde a la presencia de un coágulo sanguíneo en una vena. Cuando el coágulo o el trombo se desarrolla en una vena superficial, a partir o no de una variz, no hay motivo para inquietarse. La inflamación y el dolor que pueden aparecer se alivian por lo general con un tratamiento antiinflamatorio y el coágulo, que a veces se ve y se palpa, desaparece poco a poco.
En cambio, cuando el coágulo se forma en un vena profunda de las piernas, el problema es más serio. El coágulo puede fragmentarse, despegarse de la pared venosa, moverse en el torrente sanguíneo hasta alcanzar el ventrículo derecho del corazón y llegar a las arterias pulmonares. Si se queda bloqueado en estas venas (embolia pulmonar) pueden presentarse complicaciones respiratorias y generales.

Una enfermedad difícil de reconocer y con capacidad de recidiva

Los signos de la flebitis profunda son muy pocos, de hecho, a veces ni siquiera provoca síntomas. Aun así, puede manifestarse a través de dolor espontáneo, sensibilidad en la pantorrilla, enrojecimiento, sensación local de calor, algo de inflamación de la pierna o fiebre.
Lo que mejor permite establecer un diagnóstico es la ecografía doppler, o, de manera más ocasional, la flebografía (estudio radiológico que utiliza un medio de contraste para visualizar el trayecto de una región del sistema venoso. Pueden detectarse obstrucciones, comunicaciones anormales, etc.).
Más allá del riesgo de embolia pulmonar, la flebitis, cuando no se trata o se detecta tarde, puede dar lugar a otras complicaciones. En primer lugar, puede haber riesgo de recidiva. Cuando la flebitis se repite, la vena en cuestión queda parcialmente obstruida, lo que produce un edema más o menos crónico de la pierna que conlleva problemas cutáneos o úlceras (enfermedad posflebítica).

La importancia de prevenir

La discreción de la flebitis, su gravedad potencial y la frecuencia con que aparece explican que los profesionales de la salud pongan todo su empeño en prevenirla.
Si has experimentado una intervención quirúrgica y si te has roto una pierna, puedes recibir un tratamiento anticoagulante de manera preventiva. Largos periodos de reposo en la cama o un parto pueden igualmente incrementar las probabilidades de padecer flebitis.

Flebitis, una urgencia médica

En caso de detección de una flebitis profunda, tu médico puede prescribirte medicamentos anticoagulantes (heparina y sus derivados y después antivitamina k) y, por supuesto, internarte de urgencia. Cuando te hayas curado deberás llevar durante algún tiempo una banda elástica de contención.
Otra posibilidad, menos frecuente, es que te receten trombolíticos para disolver el coágulo; también puedes someterte a una cirugía, ya sea para extirpar el trombo o para prevenir la aparición de una segunda embolia pulmonar. En este caso la intervención consiste en ligar las venas o poner un filtro que impida al coágulo llegar a los pulmones.
Dr. C. Tutin

Otros contenidos del dosier: Enfermedades cardiovasculares

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