El grupo sanguíneo influye en la frecuencia de ciertas enfermedades

Tener predisposición no significa que la enfermedad aparezca irremediablemente. Cuanto mejor sea nuestro estilo de vida y más nos cuidemos (alimentándonos bien, durmiendo lo necesario o haciendo ejercicio entre otras cosas) más conseguiremos alejarnos de ese riesgo.

Precisamente el hecho de conocer de antemano la situación nos ayuda a ponerle remedio. Por eso, Doctissimo ha recopilado para ti información sobre los diferentes grupos sanguíneos y su relación con la salud. Comprueba cuáles son “tus puntos débiles” y pon mayor empeño en cuidarlos.

Las proteínas marcan la diferencia

Desde principios del siglo XX (1900-1902) –y gracias al patólogo y biólogo australiano Karl Landsteiner– se conoce que existen 4 tipos sanguíneos diferentes: 0; A, B; AB. Se denominan con esas letras porque cada una de ellas responde a una proteína presente en los glóbulos rojos. La sangre de tipo 0 no tienen ninguna proteína; la A contiene la proteína A; lo mismo ocurre con la B; y la AB contiene las dos proteínas en la cubierta del glóbulo rojo.

La clasificación no termina en esos 4 grupos porque, en cada uno de ellos hay dos variantes del factor Rh o Rhesus. Ese factor es, en realidad, otra proteína y se dice que el Rh es negativo cuando no está presente; en cambio es factor positivo cuando sí se detecta. Tener Rh positivo es lo más común en todas las razas.
Por otro lado, las sangres de los tipos 0 y A son las más habituales: en España casi está igualado el número de personas que tienen una y otra; en Latinoamérica lo más común es la tipología 0; y el grupo AB es la menos habitual en todo el Planeta.

El hecho de tener uno u otro tipo de sangre no solo es importante a la hora de dar o recibir una transfusión sino que ­–como veremos a continuación– también contribuye a que suframos ciertas dolencias.

¿Qué sangre tienes tú?

  • De tipo 0. Si estás en este grupo, tu corazón tiene una protección que le viene “de serie”. Eso quiere decir que, si te cuidas, tienes menos riesgo de sufrir un infarto que las personas con otros tipos de sangre. ¿Y por qué esa circunstancia? Pues porque no está tan presente una proteína –bautizada como VIII-von Willebrandt– que provoca que la sangre se haga más densa y aparezcan los problemas cardiacos.

Al parecer, también habría menos riesgo de tener cáncer de páncreas y cáncer de pulmón (más común entre las personas con sangre A, B o AB), aunque todavía no se ha descubierto por qué.

Pero no todo es positivo porque el tipo de sangre 0 predispone a sufrir úlceras duodenales y gástricas. Además, según indican algunos estudios, también hay mayor grado de infertilidad y de artritis (pudiera ser que también de otras enfermedades autoinmunes y de alergias) en estas mujeres.

Hay que recordar que ellos pueden donar a cualquier otro (son donantes universales), pero solo pueden recibir su mismo tipo de sangre.

  • De tipo A. Las características de esta sangre, y en concreto el gen que da lugar a ella, determinan que se padezca más tumores gástricos que el resto de la población. Es un dato a tener en cuenta, sin duda. Pero no pierdas de vista este otro: también estas personas suelen tener cifras más altas de colesterol malo (LDL).

En este caso, pueden recibir sangre de su mismo grupo y del grupo 0 pero ninguno más. Pueden donar a los de su mismo tipo y también a los de AB.

  • Sangre de tipo B. Al igual que los anteriores, las proteínas de su sangre pueden favorecer que sea más espesa, que se formen coágulos y que se acumule más fácilmente en las arterias. Eso les hace más vulnerables a los eventos cardiacos y deben seguir un estilo de vida que proteja su sistema cardiovascular en general y su corazón en particular.

Aunque no está científicamente comprobado, algunos autores señalan que este grupo es más sensible a infecciones intestinales y diarreas.

Pueden recibir su mismo tipo de sangre y del grupo 0, pero ninguno más. Pueden donar a los de su mismo grupo y a los de AB.

  • Sangre de tipo AB. Si los dos “perfiles sanguíneos” anteriores deben cuidar su estilo de vida para que no se dispare ni su colesterol ni su presión arterial, los que se incluyen en este grupo deben poner todavía más empeño en ello, ya que el riesgo –tanto de infarto como de ictus– es mayor.

Al parecer, las bronquitis también pueden ser más frecuentes en estas personas.

Pueden recibir cualquier sangre (son receptores universales) pero solo pueden dar la suya a otros AB.

Fuentes:

- “ABO Blood Group and Risk of Coronary Heart Disease in two Prospective Cohort Studies”, Melan He, Brian Wolpin et al. Arterioesclerosis, Thrombosis and Vascular Biology. 2012

- “Implications of Blood Type for Ovarian Reserve”. Edward J. Nejat, Lubna Pal et al. Yale University

- “ABO Blood Group and the Risk of Pancreatic Cancer”. Brian M. Wolpin et al. Journal of the National Cancer Institute

Otros contenidos del dosier: Enfermedades cardiovasculares

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