Palpitaciones, preocupantes pero a menudo sin importancia

En la inmensa mayoría de los casos, sea cual sean la duración y la intensidad de las palpitaciones, estas carecen de importancia y no esconden ningún problema cardiaco. El cardiólogo Jean-Yves Le Heuzey, jefe del Servicio de Ritmología Cardiaca del Hospital Europeo Georges Pompidou (Francia) nos explica los motivos por los que el corazón a veces se acelera.

Palpitaciones, el miedo a sufrir una anomalía

“Desde hace dos meses, siento que el corazón se me acelera”, dice Antonio, de 25 años. “Suele ocurrirme varias veces al día y también por las noches antes de acostarme, sobre todo si he hecho deporte. Sentir esos latidos me produce mucha angustia, tengo miedo de morirme”. También Micaela guarda recuerdos desagradables de las palpitaciones: “Sentía que el corazón se me iba a salir del pecho, sentía un nudo en la garganta y me costaba respirar. Aquello podía durar horas y me sentía siempre cansada”.
“Las palpitaciones corresponden al fenómeno inhabitual de sentir los propios latidos del corazón, en general de manera desagradable, como si hubiera una anomalía –explica Le Heuzey–.  Se trata de un fenómeno muy frecuente en cualquier situación que acelere el ritmo cardiaco (esfuerzo físico, estrés, consumo de sustancias excitantes, embarazo, fiebre, etc.). Un temperamento ansioso, así como algunas enfermedades que no tienen nada que ver con el corazón, también pueden provocarlas”.
Cuando no hay un motivo aparente que las dispare, las palpitaciones pueden estar relacionadas con un problema del ritmo cardiaco. Aunque este suele ser totalmente benigno, el doctor aconseja comentárselo al médico, que muy probablemente nos derivará a un cardiólogo.

Cuando las palpitaciones son síntoma de un problema cardiaco

Las palpitaciones suelen aparecer como resultado de las contracciones prematuras del corazón, las llamadas “extrasístoles”. Estas dan la impresión de que hubiera fallos en el latido y aumentan con la edad. Las palpitaciones pueden obedecer también a una simple aceleración del ritmo cardiaco o “taquicardia”.
El especialista precisa: “Los extrasístoles y las taquicardias asociadas a la aurícula cardiaca suelen ser benignas. Aun así, pueden ser síntoma de una enfermedad del corazón como la fibrilación auricular, que es importante detectar para limitar las complicaciones. Los problemas del ritmo cardiaco vinculados a los ventrículos suelen ser raros, normalmente inocuos pero a veces inquietantes, porque pueden revelar una patología más grave, con mal pronóstico”.
En cualquier caso, es importante poder describir las características de las palpitaciones y los síntomas que las acompañan. Cuando son inhabituales en una persona que presenta una enfermedad cardiaca o factores de riesgo cardiovascular, pueden desembocar en un infarto. En caso de dolor, de dificultad respiratoria o de mucho malestar acompañado de pérdida del conocimiento, hay que llamar al 112.

Limitar las palpitaciones, relajarse y relativizar

A veces, basta con evitar las sustancias estimulantes, como el café, el alcohol o las drogas, y relajarse (tener un estilo de vida regular, hacer una actividad física, dormir lo suficiente, etc.) para que las palpitaciones desaparezcan. Hay medicamentos que también favorecen la aparición de estos síntomas, que pueden disminuir o desaparecer bajo supervisión médica.

Limitar los factores de riesgo cardiovascular

Cuando las palpitaciones indican la existencia de una enfermedad cardiovascular es importante eliminar los factores susceptibles de agravarla, como el tabaco, la vida sedentaria, el sobrepeso, la hipertensión arterial o la diabetes no controlada.

Recurrir a los medicamentos o actuar sobre el corazón

Si el origen de las palpitaciones es una enfermedad que no concierne al corazón (hipertiroidismo, enfermedad suprarrenal, déficit de potasio, hernia de hiato, esofagitis, infección…), es necesario tratar esta última para hacerla desaparecer.
Si las palpitaciones son de origen cardiaco, el tratamiento dependerá de la patología que se padezca (fibrilación auricular, enfermedad de Bouveret…). Le Heuzey resume: “El cardiólogo puede prescribir un medicamento –un antiarrítmico o betabloqueante– o, en ciertos casos, desactivar la zona que genera el problema (procedimiento de ablación)”. Cuando las palpitaciones son molestas pero su origen no consigue identificarse, un medicamento ligeramente sedante o un ansiolítico, eventualmente un betabloqueante, puede ayudar a atenuarlas.

Preparar la consulta

  • Describir las crisis de palpitaciones

Número de crisis, momento del día o de la noche en el que sobrevienen, acontecimientos que parecen desencadenarlas (una comida, un esfuerzo, el café, el tabaco…), si aparecen de repente o de manera progresiva, si se siente un chasquido, el número de latidos por minuto, si el ritmo es regular o desordenado, si da la impresión de que hubiera latidos fallidos o pausas, duración, si terminan de manera más o menos violenta…

  • No ignorar los síntomas asociados

Sensación de opresión en el pecho, miedo a morir, crisis de angustia, vértigo, mareos o desvanecimientos, malestar con o sin pérdida de consciencia, dolor en el pecho, ahogo durante la crisis o cuando se hace un esfuerzo, agotamiento pasajero, fatiga general, fiebre, hambre, sudores, ganas de orinar, bostezos…
A. Plessis

Otros contenidos del dosier: Enfermedades cardiovasculares

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