Trombosis, flebitis, embolia, ¿qué riesgos presentas?

Cuando los coágulos, o trombos, se forman en una vena superficial el tratamiento en sencillo. Cuando aparecen en una vena profunda, en cambio, causan una flebitis y necesitan atención urgente. El coágulo puede despegarse de la pared de la vena y obstruirla. A eso se le llama embolia, y suele ser pulmonar. De ahí la importancia de conocer los factores de riesgo de esta enfermedad.

Situaciones de urgencia

Si te duele mucho la pantorrilla, sobre todo cuando levantas un pie, hay motivo para pensar en una flebitis. Una consulta rápida al médico y una ecografía permiten descartar esa hipótesis.
Los signos de una embolia pulmonar son engañosos y pueden retrasar la decisión de acudir al médico. Los más comunes son: dolor en el tórax, ritmo cardiaco acelerado, molestia al respirar y tos. En otros casos los síntomas son mucho más importantes: sensación de ahogo aún en reposo, dolor fuerte en el tórax, cianosis. En cualquier caso, es necesario llamar al médico o a una ambulancia urgentemente.

La inmovilización, el principal factor de riesgo

La inmovilización completa conlleva un estancamiento de la sangre en las venas, lo que comporta que se formen coágulos si la situación se alarga.
En caso de fractura de una pierna o de reposo prolongado, tu médico puede decidir administrarte inyecciones de heparina de bajo peso molecular. Se trata de un anticoagulante que permite fluidificar la sangre y evitar el riesgo de trombosis.
En el hospital, toda estancia por una enfermedad invalidante –una enfermedad cardiovascular, cáncer– puede provocar una trombosis. Las situaciones más peligrosas siguen siendo las cirugías ortopédicas, ginecológicas, cardiacas y neurológicas. Los médicos y el personal sanitario debe estar atentos a un posible riesgo trombolítico.

Otros factores de riesgo adquiridos

La edad, la obesidad, situaciones como el embarazo y el parto, una enfermedad venosa importante (varices numerosas), un tratamiento anticonceptivo con estrógenos o antecedentes de trombosis deben obligarnos a extremar la cautela.
Las personas que presenten uno de estos factores de riesgo han de prestar especial atención y moverse cada dos horas. Si se presenten más de dos factores de riesgo el médico puede recetar un tratamiento con heparina.

Enfermedades hereditarias que modifican la coagulación

Algunas enfermedades genéticas raras modifican la capacidad de la sangre de coagular correctamente. En esos casos existe un déficit de factores coagulantes –antitrombina III, proteína C o proteína S–, que requiere un tratamiento y una supervisión particulares. Ocasionalmente el organismo del paciente puede presentar una resistencia a la proteína C o ciertas mutaciones genéticas capaces también de alterar la coagulación de la sangre.

¿Y delante del ordenador?

También puede haber riesgo de trombosis. Si trabajas con un ordenador todo el día no dejes de levantarte y caminar cada cierto tiempo.
La inmovilización es el enemigo absoluto de las venas, de manera que, si puedes, ¡muévete!
Dr. J.P. Rivière

Otros contenidos del dosier: Enfermedades cardiovasculares

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