Las enfermedades que se esconden en la arena de la playa

Microorganismos presentes en la playa

Los microorganismos representan una parte importante de la composición de la arena de las playas, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¡Pero no perdamos la calma! La mayor parte se denominan «no patógenos», es decir que no representan ningún peligro para la salud. Solo una parte ínfima de estos microorganismos puede causar molestias.

Bacterias en la arena

Las bacterias no patógenas que puedes encontrar al pisar la playa, provienen a menudo de un contagio directo de otra persona o bien por medio de excrementos (que suelen ser humanos, caninos o aviarios). Las materias fecales pueden contagiar la arena con diferentes tipos de bacterias, sobre todo la conocida Escherichia coli, responsable de desórdenes gastrointestinales que pueden ser graves. En la arena también puede haber bacterias entéricas, como los enterococos, que también pueden provocar gastroenteritis, pero menos graves.

Evidentemente, el contagio por medio de estas bacterias solo es posible por la vía digestiva. Por lo tanto, los que más expuestos están son los niños que «comen» arena o se llevan las manos a la boca después de haber construido un castillito.

También hay otros contagios que se pueden dar por la arena mucho menos frecuentes, los de los estafilococos dorados. Su origen reside una vez más en la actividad humana, como apunta la OMS. Lógicamente, su presencia aumenta de forma proporcional con el número de veraneantes en la playa. Naturalmente presente en la superficie de la piel, esta bacteria puede llegar a convertirse en patógena si atraviesa la barrera cutánea por medio de una herida o de una alteración mucosa. Por lo que las infecciones causadas (cutáneas, digestivas, sanguíneas...) pueden ser muy peligrosas.

Todas estas bacterias también pueden estar presentes en el agua, pero en menor cantidad que en la arena. El mejor método para protegerse de ella es evitar tragar agua.

Hongos en la arena

Algunos veraneantes con menos suerte volverán de sus vacaciones con una micosis contraída en la playa. Efectivamente, en la arena puede haber hongos, los mismos que se encuentran en lugares cálidos y húmedos como al borde de la piscina.

Los diferentes hongos que se pueden encontrar en la playa pueden provocar micosis variadas. Las más frecuentes se encuentran en los pies (la zona más expuesta) o en las mucosas (zonas más frágiles).

Virus y parásitos

En cuanto a los virus y los parásitos que se pueden encontrar en la arena, se han realizado muy pocos estudios sobre este tema. Si te vas a descansar a una playa europea, correrás menos riesgos de entrar en contacto con un parásito. Sin embargo, la OMS menciona un estudio realizado en Marsella, donde se había detectado la presencia de gusanos como responsables de la toxocarosis. Un contagio que afortunadamente sigue siendo poco frecuente.

Riesgos para la salud de la arena de la playa

Las personas inmunodeprimidas tienen más riesgos que el resto de la población de contraer una enfermedad si entran en contacto con una bacteria o con un hongo en la playa. Lo mismo para los niños, que además de un sistema inmunitario inmaduro, tienen la manía de llevarse a la boca todo lo que encuentran. ¡La mejor vía de contagio que hay!

Quédate tranquilo, los datos actuales no indican que haya un peligro en la arena superior que el que puede haber en cualquier otro sitio. Los microorganismos presentes son tan escasos que tienen una baja probabilidad de ser patógenos, asegura la OMS. Además, estos microorganismos tienen una duración de vida muy corta, cuando se dispersan en materias minerales. Como no tienen nada de lo que alimentarse, las bacterias que se encuentran en la arena mueren rápidamente. Las zonas donde los microorganismos tienen mayores probabilidades de sobrevivir son los lugares húmedos, donde terminan las olas. Es decir, la zona de juego preferida de los niños.

Cómo evitar las enfermedades presentes en la arena

Para evitar cualquier desacuerdo y disfrutar completamente de tus vacaciones, se pueden seguir algunos consejos de higiene:

  • No te sientes directamente encima de la arena, llévate siempre una toalla que debes lavar regularmente.
  • No dejes que los niños vayan desnudos. Es mejor que se pongan un bañador, en vez de dejarles que se sienten directamente encima de la arena, lo que expone sus partes íntimas a los microorganismos.
  • Evita cavar en la arena con las manos. Las bacterias se alojan muy fácilmente debajo de las uñas, un lugar perfecto para que sigan proliferando.
  • No vayas a playas donde haya animales. Esto es válido para los perros, pero también para las gaviotas si la playa está llena de ellas.
  • Lleva una buena higiene personal, especialmente al entrar en la playa. Una ducha rápida in situ con un poco de jabón puede resultar útil antes de subirse al coche. Si no te apetece mojarte de arriba a abajo justo antes de salir, lávate por lo menos las manos y los pies.

Esta medida preventiva no solo es válida para evitar enfermedades, sino también para proteger a los demás. Recoge siempre tu basura en la arena, no dejes que tu perro haga sus necesidades y no dejes tirados los pañales del bebé. ¡Los demás playeros te lo agradecerán!

V. Badie

Fuentes:

Guidelines for safe recreational water environments, Cap. 6 Microbial aspects of beach sand quality, Organización Mundial de la Salud

Otros contenidos del dosier: Enfermedades y males del verano

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