El herpes zóster: una enfermedad cuya frecuencia aumenta con la edad

El herpes zóster surge tras una reactivación del virus de la varicela. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de españoles (nueve de cada 10) ha pasado la varicela, se podría decir que casi toda la población corre el riesgo de desarrollar un herpes zóster a lo largo de su vida.

Herpes zóster: afecta a los adultos, en particular a personas de avanzada edad

Si tenemos en cuenta la cantidad de españoles que han pasado la varicela, se puede estimar que uno de cada cuatro desarrollará un herpes zóster a lo largo de su vida. En cifras absolutas, esto representa miles de casos de herpes zóster cada año en nuestro país. Entre los que padecen esta enfermedad, el 60% tienen más de 45 años mientras que una de cada dos personas de más de 85 años desarrolla un herpes zóster.
Suele afectar más a las mujeres que a los hombres, y la incidencia podría aumentar a causa del envejecimiento de la población, razón por la cual profesionales sanitarios y autoridades se han interesado en esta enfermedad.

Los primeros resultados de estudios epidemiológicos aparecieron en el 2001. En esta encuesta de la red Sentinelles, la incidencia del herpes se estimó en 3,2 casos por cada 1.000 habitantes, de los cuales un 18% sufrió posteriormente dolores post-herpéticos.
Estos dolores neuropáticos no solo afectan gravemente a la calidad de vida, sino que además pueden aparecer de distinta forma (ardores, hormigueos continuos o, al contrario, pinchazos puntuales, descargas eléctricas). Estas consecuencias suelen ser insoportables, hasta el punto de que el simple roce de la ropa sobre la zona sea insufrible.

Un estudio más reciente ha mostrado resultados similares, con una persistencia de dolores post-herpéticos del 32% durante los 3 primeros meses y el 17,6% durante 6 meses. Estos dolores pueden ser perjudiciales y tienen un impacto negativo importante en la salud y calidad de vida de los pacientes que lo sufren.

Herpes zóster y fragilidad: un círculo vicioso

Envejecer bien es un tema recurrente cuando se habla del envejecimiento de nuestra población. Vivir más años debería leerse como “envejecer con buena salud”. Para ello, existen una serie de recomendaciones, sobre todo en lo referente al estilo de vida, como realizar actividades físicas y dejar de fumar. Pero desafortunadamente, los cambios fisiológicos propios del envejecimiento y en especial la disminución de las defensas inmunitarias a lo largo de esta etapa, sobre todo después de los 60, debilitan a las personas.
Además, sufrir otras patologías tales como la diabetes, la hipertensión arterial, el declive cognitivo u otros factores psicosociales, como la precarizad o el aislamiento, contribuyen a la fragilidad de nuestros abuelos. A pesar de ser un término algo impreciso, cuando hablamos de “frágil” nos referimos a personas de avanzada edad con cierta predisposición a sufrir enfermedades que pueden provocar, o no, la muerte, a perder autonomía, a caerse o a padecer fracturas de cadera.

Aunque no disponemos de datos precisos sobre el tema, se estima que entre un 10 y un 25% de la población mayor de 65 años es frágil. Este porcentaje aumenta con la edad, siendo de un 50% para los mayores de 80 años y de más de un 60% para los que ya han cumplido los 90 años.

Dentro de este concepto de fragilidad también se incluyen las enfermedades infecciosas, como la gripe o el herpes zóster. Estas infecciones son a la vez causa y consecuencia de la fragilidad relacionada con la edad: las personas frágiles son más susceptibles a desarrollar un herpes, por ejemplo, y, al mismo tiempo, un herpes contribuye a debilitar a una persona frágil por el dolor y la incapacidad que provoca esta enfermedad. En este caso se instala una especie de círculo vicioso en el que el paciente no es capaz de recuperar el estado físico en el que estaba antes de la enfermedad.

Es evidente que existen muchas razones para prevenir y tratar el herpes zóster desde la primera manifestación. Aunque más importante es aún proteger a la población con una vacuna capaz de no solo prevenir la enfermedad sino de también limitar la duración e intensidad de los dolores post-herpéticos.

Dr. Jesus Cardenas

Fuentes :

- Haut conseil de la santé publique (HCSP). Vacuna para adultas contra el herpes zóster. La vacuna Zostavax®. 25 de octubre de 2013.

- De Wazières B. El herpes zóster. Diagnóstico, evolución, modalidades de tratamiento y vacuna. Referencias en pediatría 2013 ; 15(124) : 33-6.

- Johnson RW, McElhaney J. Neuralgia post-herpética en personas de avanzada edad. Int J Clin Pract 2009; 63(9) : 1386-91.

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