Cuando la migraña se autoinvita a la fiesta

Si examinamos los resultados de las encuestas realizadas a propósito de los factores que desencadenan una crisis de migraña, encontraremos siempre en los primeros puestos el alcohol, el chocolate, la falta de sueño, el estrés o el ruido. Por eso, los periodos de fiestas son un peligro para las personas con tendencia a sufrir migrañas, que, entre el abuso del alcohol y las largas noches en vela, deben enfrentarse a una concentración inusual de factores conocidos por precipitar la aparición de crisis.

Abusos peligrosos

De todos es sabido que en época de fiestas, todos solemos comer y beber un poquito más de la cuenta, a pesar de que muchas personas con tendencia a la migraña son conscientes del efecto que puede tener para ellos el alcohol. Determinados individuos son más sensibles al vino blanco o al champán mientras que otros lo son al vino tinto o a los vinos de aperitivo. La cerveza o el chocolate son otros de los culpables de esos horribles dolores de cabeza, al igual que los quesos, los cítricos, el aspartamo o los aditivos alimentarios como el glutamato, utilizado especialmente en la cocina china. Aunque el café tiene tendencia a prevenir la migraña, hasta el punto en que la privación en grandes consumidores puede provocar crisis, bebido en grandes cantidades puede constituir igualmente un desencadenante. Ten cuidado y no abuses por tanto del café ni siquiera con la excusa de tener que resistir hasta el final de la noche.

Por el contrario, los dolores pasajeros a la altura de la frente o de las sienes por la ingesta de helado o bebidas heladas no tienen nada que ver con la migraña. Estos males banales que afectan a una persona de cada tres duran tan sólo unos segundos o unos minutos como máximo, lo que los hace bastante soportables. En los periodos de abuso, hay que recordar que el ayuno puede ser igualmente un elemento desencadenante, lo que explica que las comidas a deshora puedan causar una crisis incluso antes de sentarse a la mesa. Si temes una cena más bien tardía, no dudes en tomarte un pequeño tentempié aunque comas menos luego.

El sueño, punto crucial

El cansancio y la falta de sueño desempeñan un papel importante para muchas personas con tendencia a sufrir migrañas.  A menudo, más que la noche en vela, es la fatiga acumulada la responsable. Por eso, recuperar las horas perdidas levantándose tarde o durmiendo más las noches siguientes suele ser tentador. Pero, ¡cuidado!, el exceso de sueño o el cambio de horas de sueño puede desencadenar crisis.

Si eres tú el que organiza la fiesta, hay que tener un elemento más que entra en juego: el estrés. La migraña puede producirse en un momento en el que la tensión aumenta o, al contrario, con la llegada de la calma tras la batalla.

Ambientes insanos

Algunas personas sufren crisis al ser estas desencadenadas por estimulaciones sensoriales: olores, especialmente perfumes o ambientes cargados de humo, luces violentas o parpadeantes o ruidos. Los ambientes nocturnos  no son evidentemente los más propicios para evitar crisis. Y para terminar con los factores desencadenantes hay que añadir que el frío forma parte igualmente de ellos y contribuye a la aparición de migrañas.

Actuar rápido

Si eres migrañoso, nadie mejor que tú puede identificar aquellos elementos que tenden a provocar tus crisis. A menudo, se trata de una combinación de varios factores. Evita, por lo tanto, acumularlos si quieres pasar las fiestas lo mejor posible. Come y bebe de manera razonable e intenta respetar tus horarios de sueño en la medida de lo posible.  Aun así, hay que admitir que la migraña es bastante caprichosa y puede aparecer de sorpresa cuando menos te lo esperas. Por eso, no te prives tampoco de cierto placer y piensa que existen recetas para evitarla. Eso sí, sé previsor y ten a mano los medicamentos que sabes que te funcionan para tratar las posibles crisis o consúltalo con tu especialista. Pues según el tipo de patología, las migrañas pueden tratarse con medicamentos específicos como los triptanos o con otros no específicos como analgésicos o antiinflamatorios. Es recomendable tomar la medicación en cuanto aparecen las primeras cefaleas, pues cuanto antes se tome, más eficaz resulta.

Dr. C. Guéniot

Otros contenidos del dosier: Migrañas

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