Migraña oftálmica: trastornos visuales que aparecen justo antes de la crisis

Alteraciones visuales como destellos de luz, puntos luminosos, visión deformada... Manifestaciones que experimenta el 20 % de las personas migrañosas antes de la fase de cefalea. Se habla entonces de migrañas con aura o migrañas oftálmicas. A ello se suman, en ciertos casos, alteraciones sensitivas (entumecimiento de una mano o de un brazo) o motoras, como los trastornos del habla (dificultad en la elocución), parálisis, etc.

Migraña oftálmica o migraña con aura: síntomas

De pronto, lo ves todo como en un caleidoscopio. Imágenes distorsionadas, fuertes náuseas, fatiga intensa, pérdida de equilibrio, y luego el dolor. Carolina, 48 años, cuenta su primera crisis como si hubiera sido ayer. Fue hace 23 años, en la fiesta del colegio de su hijo. Necesitó 5 años de visitas a médicos para que por fin le dieran un diagnóstico. Fue un médico de cabecera quien le habló del término «migraña con aura». Desde entonces, esta apasionada de la pintura y cinturón negro de kárate vive un insufrible infierno cotidiano, a pesar de los múltiples tratamientos de fondo (a base de betabloqueantes) y de crisis (triptanes desde 1999) que recibe. Planes que hay que anular, una sola baja laboral a pesar de la frecuencia de las crisis (a veces hasta tres por mes)... «Por la noche, por la mañana, en vacaciones o en la oficina, la migraña se presenta, y yo ya no puedo más, he llegado a mi límite. Los dolores son tan fuertes que tengo que volver a casa y acostarme a oscuras. Los tratamientos no son realmente eficaces».

Como Carolina, el 20 % de los migrañosos saben lo que son las alteraciones visuales, que pueden durar hasta 60 minutos. En el 90 % de los casos, irán seguidos de la crisis de cefalea. Son características de la migraña oftálmica, que es una migraña con aura, y que no tiene ninguna relación con una anomalía ocular a pesar de su denominación. Lo más común es ver manchas monocromas, puntos blancos y negros o líneas alargadas que se desplazan del centro a la periferia del ojo. En estos casos, se habla de fosfenos. Algunas personas ven una mancha negra que oculta una parte del campo de visión: el escotoma. Según el Dr. Valade, el fenómeno se explica por «una onda de despolarización que se materializa en la corteza visual del cerebro». En algunos casos, la visión se vuelve borrosa o deformada, y da la impresión de que los objetos se encogen o se agrandan constantemente. «Manifestaciones que se presentan en su mayoría en los más pequeños, grupo especialmente afectado por las migrañas con aura», indica el especialista.

Asimismo, ciertas alteraciones sensitivas (entumecimiento de los miembros superiores o inferiores) o del habla (dificultad en la elocución), que se presentan antes o después de las alteraciones visuales, pueden preceder a la crisis de cefalea. Es el caso de Carolina que, durante algunas crisis, pierde la capacidad de hablar y de escribir una frase coherente o siente parálisis en varios miembros: «Estaba en la oficina al teléfono con un compañero de trabajo y, de repente, no podía hablar, empecé a sentirme mal y no podía mantenerme en pie para ir al lavabo. Me llevaron al hospital. El escáner salió bien y la resonancia también, así que pensaron en la posibilidad de un infarto cerebral».

Las migrañas oftálmicas o migrañas con aura afectan al 20 % de las personas migrañosas y las crisis pueden comenzar en cualquier momento, generalmente antes de los 40 años. Se trata de una enfermedad genética, «en la que desempeñan un papel importante la hipoglucemia; los cambios de ritmo; la disminución en la producción de estrógenos en la mujeres; y la ansiedad de anticipación», un trastorno que afecta sobre todo a mujeres (2/3 de los enfermos) y niños, precisa el Dr. Valade.

Migraña oftálmica: un tratamiento adecuado que combina antiinflamatorios y triptanes

«Un antiinflamatorio en cuanto empiezan las manifestaciones visuales y un triptán con la llegada de la cefalea», recomienda el Dr. Valade. Los triptanes actúan directamente en el fenómeno de dilatación de los vasos. Se pueden adquirir con receta. Este tratamiento de urgencia para aliviar el dolor va acompañado de un tratamiento de fondo para tratar la enfermedad. Los más comunes son los betabloqueantes, la familia de los antiepilépticos (pizotifeno, flunarizina, valproato sódico, indoramina, gabapentina, topiramato) y los antidepresivos (amitriptilina). A veces se hace necesario probar varios de ellos antes de encontrar el más eficaz. La asociación de estos dos tratamientos suele aliviar y estabilizar a la mayoría de pacientes. Pero otros casos, como el de Carolina, que presentan síntomas evolutivos, no cuentan, por ahora, con una respuesta concreta para tratar las crisis.

Hace poco, Carolina inició un nuevo tratamiento: un antiepiléptico indicado para trastornos bipolares, y sesiones de fisioterapia y auriculoterapia. Menos crisis, pero nuevos efectos secundarios como vértigos. «El médico me ha dicho que la auriculoterapia reducirá la frecuencia y la intensidad, pero que las migrañas no van a desaparecer. En función de los meridianos (hígado y vesícula) que desea tratar, me coloca 3 agujitas en cada oreja. Se caen por sí mismas cuando el cuerpo reacciona y se restablece el equilibrio deseado; esto puede durar unos días o varias semanas. La operación se vuelve a practicar dos veces más».

Se espera que dentro de 2 años (en 2015) aparezcan nuevos tratamientos –el diptán–, que se encuentran actualmente en fase 3 de los ensayos clínicos. Actuarán sobre las neuronas, concretamente en el receptor de la serotonina 5-HT1F y no sobre los vasos (y la vasoconstricción), lo que en principio debería reducir los efectos no deseados.

Los especialistas lamentan que haya pocos migrañosos que consulten al neurólogo, porque entre ellos, una gran cantidad no es consciente de su enfermedad. ¿Qué riesgos existen? Acostumbrarse a los medicamentos como consecuencia de la automedicación, lo que puede acarrear graves efectos secundarios (infarto, aneurisma). Algunos pacientes deben someterse a un tratamiento de desintoxicación en el hospital. Por lo demás, es sabido que, paradójicamente, la toma de demasiados analgésicos puede incrementar la frecuencia de las crisis.

Migrañas oftálmicas: ¿por qué no probar terapias alternativas?

Yoga, meditación, ejercicios de respiración, sofrología, terapia cognitivo-conductual... Diversas terapias complementarias que pueden resultar muy útiles para manejar la ansiedad en el momento en el que se presenta la crisis migrañosa, pero también para hacer frente al dolor. La hipnosis está particularmente indicada en niños. Ayuda al paciente a encontrar recursos propios para saber responder a las crisis y al dolor recurriendo a la imaginación y a imágenes relajantes. Como si fueras una olla a presión y evacuaras la presión por la cabeza. No olvides las tensiones musculares y las anomalías en las cervicales o en la masticación (bruxismo), que pueden ser las causantes de las crisis. La osteopatía puede aliviar estas disfunciones mecánicas y, en ciertas casos, espaciar la frecuencia de las crisis.

I. Frenay

Fuentes:

Entrevista al Dr. Dominique Valade, director del Centro de urgencias de cefaleas del servicio de neurología del Hospital Lariboisière de París, diciembre de 2012.
Entrevista a Carolina, paciente migrañosa, diciembre de 2012.

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