Migraña: los riesgos de la automedicación

Una de cada dos personas que padecen jaqueca no lo ha consultado nunca con el médico. Al mismo tiempo, muchos son los que se pasean de consulta en consulta con la sensación de que no les comprenden… porque las crisis de migraña no acaban nunca.
Esto explica, en parte, el excesivo uso de la automedicación en esta patología. Según varios estudios, entre cinco y ocho personas de cada diez procuran tratarse ellas mismas las migrañas.

Peor el remedio que la enfermedad

Los medicamentos, si se toman en un momento inoportuno o de forma abusiva, pueden transformar las migrañas “episódicas” en migrañas crónicas: un millón de españoles sufre este tipo de migrañas. Y, como ocurre con otras enfermedades, es peor el remedio que la propia enfermedad:

  • El abuso de aspirina puede provocar incidentes digestivos graves, y lo mismo sucede con los antiinflamatorios no esteroideos;
  • Una toma exagerada de paracetamol puede causar problemas hepáticos;
  • Un uso excesivo de tartrato de ergotamina (derivado del centeno) puede ser la causa de un ergotismo que se caracteriza, básicamente, por una vasoconstricción periférica grave. Además, el riesgo de ergotismo aumenta gracias a la toma de concomitante de macrólidos (antibióticos de uso común): la asociación de tartrato y macrólido está totalmente prohibida.
  • Tratamiento específico y eficaz para una crisis de migraña, la receta de triptanos debe tomarse con precaución. ¡No se la pidas a un amigo ni fuerces la dosis! Un consumo repetido, o inoportuno, puede provocar el efecto contrario. Por último, el uso de triptanos se desaconseja en ciertos casos de depresión y enfermedades cardiovasculares.

Cuando una enfermedad persigue a otra

¡Pero esto no es todo! La automedicación, cuya finalidad es hacer desaparecer el dolor, es un arma de doble filo, porque al enmascarar el síntoma puede retrasar el diagnóstico de una enfermedad que no sea migraña. Por ejemplo, son muy frecuentes los falsos equivalentes a la migraña oftalmológica.
Estos, de hecho, suelen ser trastornos de la convergencia visual o una miopía severa. Una visita al oftalmólogo, que recetará un tratamiento adaptado además de unas gafas, seguramente solucionará el problema. Y más grave todavía, los “dolores de cabeza” pueden ser consecuencia de un accidente isquémico transitorio, de una enfermedad de Horton o incluso de un tumor cerebral.
Recuerda que cada migraña es distinta y lo que conviene a tu vecino no siempre te conviene a ti; no hay un tratamiento estándar para la migraña. Lo más prudente es consultar con el médico de cabecera, puesto que es la persona más capacitada para diagnosticar la patología.
En caso de duda, este recurrirá al neurólogo o a un centro especializado en migraña. Te ayudará a reconocer los factores que provocan las jaquecas o que las agravan. Y así encontrará el tratamiento mejor adaptado para tu caso… En lugar de dar palos de ciego, ajustará las posologías… ¿Pero acaso no es ese el resultado que quieres conseguir?
F. Garcia-Ficheux

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