Estrés y psoriasis, un círculo vicioso

Hace mucho tiempo que se sospecha la existencia de un vínculo entre el estrés y la psoriasis, sin saber cuál provoca cuál. Hoy, sin embargo, es sabido que luchar contra la ansiedad es indispensable a la hora de tratar esta alteración de la piel.

El estrés favorece los brotes de psoriasis

La mayoría de las personas que padecen psoriasis han comprobado en carne propia el rol que juega el estrés en su enfermedad: una ruptura sentimental, la muerte de un familiar, un accidente o un problema laboral bastan para desencadenar un nuevo brote. Y al revés, cuando la ansiedad baja, la enfermedad mejora. El fenómeno estaría relacionado con la liberación, en el caso del estrés, de neurotransmisores por parte del sistema nervioso. Estas sustancias favorecen la inflamación de la piel, porque las células reaccionan como lo harían ante una agresión. La liberación de neurotransmisores estaría propiciada por factores hereditarios: los miembros de una misma familia tendrían tendencia a somatizar mediante la psoriasis, mientras que los de otra estarían sujetos a padecer, por ejemplo, problemas digestivos.

El estrés, ¿culpable de la psoriasis?

No, el estrés solo no explica la aparición de esta alteración de la piel, que está determinada por factores genéticos (hereditarios), ambientales e inmunitarios. Sin embargo, un brote de estrés sí puede desencadenar el primer brote de psoriasis, al igual que pueden hacerlo una infección, un accidente o una alteración hormonal. Pero en ningún caso esos factores provocan la enfermedad, tan sólo la propician.

La psoriasis, fuente de problemas psicológicos

La piel es objeto de atención, y no solamente en las mujeres. Cuando las placas de psoriasis afectan al rostro, la enfermedad se convierte en un verdadero problema que afecta a la propia imagen.

El miedo a sufrir recaídas y a sentirse observado por los demás fragiliza a los enfermos de psoriasis, que pueden sentir estrés y ansiedad y padecer insomnio, dificultades sexuales e incluso depresión más o menos grave.

Un estudio(1) de largo alcance, realizado en 1998 por la Fundación Nacional de Psoriasis de Francia, recogió, a través de un cuestionario telefónico, las impresiones de 6194 pacientes con psoriasis grave.

  • Un 79% declaró que la psoriasis tiene un efecto muy negativo en sus vidas.
  • Un 40% sentía frustración por la ineficacia del tratamiento habitual.

Otro estudio hecho en Turquía en julio de 2002(2) mostró que 50 pacientes de una clínica dermatológica afectados con psoriasis común presentaban síntomas de depresión mayores que los del resto del grupo de control: su marca en la escala de Beck, que mide el grado de ansiedad y depresión, era del 58%, contra el 20% de las 40 personas “sanas”.

Por otra parte, este estudio subraya también la tendencia de los pacientes de psoriasis a consumir alcohol y tabaco.

De manera que el estrés no debe considerase solamente como un factor desencadenante de la enfermedad, sino también como una consecuencia capaz de desembocar en depresión.

Ponerle fin al círculo vicioso

“Sentimos vergüenza de la psoriasis y la escondemos, pero al esconderla empeora; es un verdadero círculo vicioso”. Son las palabras de un usuario del foro de Doctissimo Francia, que esconden la carga afectiva que implica tener psoriasis y la necesidad de los que la padecen de romper el círculo vicioso en el que se hallan encerrados. Aunque tratar el aspecto psicológico no cura el problema, los pacientes ven cómo la piel les mejora cuando mejora su equilibrio psíquico. Las defensas naturales se refuerzan y lo tedioso del tratamiento dermatológico se encaja mejor, facilitando su seguimiento.

De manera que se recomienda que el tratamiento sea global, es decir, que incluya el seguimiento de un médico, pero también el de un psicólogo o un psiquiatra.

El uso de antidepresivo y ansiolíticos puede ser útil durante algunos meses en caso de que la persona presente depresión importante o mucha ansiedad. Técnicas de relajación como la sofrología, la acupuntura, la reflexología, la aromaterapia o los masajes también pueden ayudar a reforzar la parte psíquica.

Dr. J. P. Rivière

Fuentes:

1 Arch Dermatol 2001 Mar;137(3):280-4

2 Journal of the European Academy of Dermatology & Venereology volume 16 - July 2002

Otros contenidos del dosier: Psoriasis

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