Animales: cómo actuar ante una mordedura o arañazo

En su mayoría, las mordeduras y los arañazos más frecuentes suelen ser de perros y gatos aunque lo mismo puede ocurrir si nuestra mascota es un conejo, un ratón o, para los más exóticos, un mono. No deberíamos subestimar la importancia de las heridas producidas por animales ya que pueden provocar infecciones, secuelas estéticas (especialmente en la cara) o traumas (sobre todo si el animal es nuestro).

Las infecciones más comunes

Las mordeduras y arañazos acaban ocasionando infecciones en uno de cada tres casos.
La mayoría de las veces, se trata de una infección local causada por bacterias comunes (por ejemplo los estafilococos).
Sin embargo, existe el riesgo de contraer otras enfermedades, de ahí la importancia de acudir al médico de cabecera o al servicio de urgencias:

  • El tétanos: aunque el riesgo es casi inexistente no deberíamos descartarlo. Después de una mordedura o arañazo de un animal, es conveniente comprobar si nuestra cartilla de vacunación está al día. Si llegas a urgencias sin tu cartilla y no tienes ni idea de cuándo se te aplicó la última dosis de recuerdo, el médico te pondrá una inyección de gammaglobulinas antitetánicas para prevenir cualquier riesgo. Esta es la prueba de la importancia que los médicos conceden a la prevención ante una herida de este tipo. No la pases por alto.
  • La rabia: aunque es muy poco frecuente en nuestro país, es importante tomar las medidas necesarias para prevenirla después de cualquier mordedura provocada por un animal salvaje, o por tu animal de compañía si se comporta de manera extraña. No es normal que tu perro te muerda y es posible que él mismo haya podido contraer esta enfermedad a través de la mordedura de otro animal. Lo ideal sería saber si tu “agresor” está o no vacunado. Si no puedes tener acceso a esta información y si crees que has podido contraer esta enfermedad, acude al centro de salud más cercano para vacunarte. La rabia, al igual que el tétanos, puede ser mortal.
  • La pasteurelosis: la forma aguda de esta enfermedad, con diferencia la más frecuente tras una mordedura o arañazo de perro o de gato, se manifiesta unas horas después de que se produzca herida con la aparición de un edema y dolor muy intenso, por eso es necesario la consulta médica y la prescripción inmediata de antibióticos (por ejemplo tetraciclinas). De hecho, si no se trata, esta enfermedad puede tener consecuencias graves: artritis inflamatorias, tenosinovitis, algodistrofia (adormecimiento y rigidez de una articulación). Si la herida se hincha de inmediato y se vuelve muy dolorosa, deberías acudir rápidamente a un médico.
  • La enfermedad por arañazo de gato: esta enfermedad, muy frecuente, se transmite principalmente por arañazos o mordeduras de gatos pero también de perros, de monos o de conejos. Los niños, que representan el 80% de los casos, son los más expuestos. Suele ser difícil de diagnosticar ya que sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades mucho más graves. Por lo general, varios días después de que se produzca la herida (de 3 a 10 días), aparece una pápula (chancro de inoculación) con uno o varios ganglios linfáticos inflamados próximos a la zona de color rojo que cursan con dolor, fiebre moderada, dolores de cabeza y náuseas. La aparición de este ganglio es un signo claro de la enfermedad, confirmada por el contexto (arañazo), la ausencia de otra causa aparente durante el examen médico y por una serología. En general, su evolución es favorable y el ganglio suele desaparecer o formar una fístula a las tres semanas más o menos, y no requiere tratamiento sintomático (analgésicos, antipiréticos, desinfección local). Sin embargo, pueden darse reacciones más complicadas que hacen necesario el tratamiento antibiótico: conjuntivitis, púrpura, neumonía, encefalitis… Si la inflamación en los ganglios no desaparece, se puede practicar una intervención quirúrgica para vaciar el pus. Como medida preventiva, córtale las uñas a tu gato con frecuencia y, si tienes hijos, ¡enséñales a no jugar con fuego!

Cómo actuar después de una mordedura

Primeros auxilios
Lava la herida con abundante agua, desinféctala con un antiséptico incoloro, cúbrela con una gasa si es posible esterilizada. Comprueba con el dueño del animal si sus vacunas están al día. Si se trata de un perro abandonado, llama a la policía para que lo averigüen. Coge tu cartilla de vacunación y contacta con tu médico (o llama al Samur si la herida es grave o si no deja de sangrar).
El mejor consejo: consulta siempre con un médico
Para curar adecuadamente la herida y evaluar el riesgo de infección, es necesario que pidas cita con el médico y poder así:

  • Evaluar la gravedad de la herida: localización, extensión y profundidad de la misma; pérdida de sustancia; daño en tendones, nervios u otros órganos; presencia de cuerpos extraños; repercusión funcional y estética; terreno patológico que pueda afectar al tratamiento (enfermedad crónica, inmunidad débil, alcoholismo...), etc.
  • Evaluar el riesgo de rabia: si el animal que te ha mordido es tuyo, intenta llevar contigo su cartilla de vacunación. De todos modos, tendrás que llevarlo al veterinario para que decidida cómo actuar (observación y emisión de certificados). Si el animal es desconocido, se llevará a cabo una investigación.
  • Prevenir el riesgo de infección: además de ponerte al día con la vacuna antitetánica, y si fuera necesario la antirrábica, esta prevención consiste en cuidados “quirúrgicos”. Se debe desinfectar bien la herida y, si fuera necesario, suturarla. No te sorprendas si no te cierran totalmente la herida con puntos de sutura: si no hay riesgo estético (sobre todo en la cara), algunos médicos preferirán no cerrar de inmediato la herida para minimizar el riesgo de retención de bacterias. Por otra parte, se administrará un tratamiento antibiótico preventivo, dada la frecuencia de las infecciones después de una mordedura.
  • Decidir si es necesaria la hospitalización: cuando se trate de una herida profunda que requiere curas en bloque operatorio, tratamientos estéticos importantes (cirugía plástica), si se sospecha que puede haber afectación nerviosa, vascular, ósea, etc.

Cómo actuar después de un arañazo

Al igual que con las mordeduras, se debe lavar bien la herida, desinfectarla con un antiséptico incoloro y cubrir con gasas esterilizadas. Un simple arañazo de nuestro animal de compañía no tiene porque llevarnos directamente a la consulta del médico, pero es bueno ver si tienes tus vacunas antitetánicas al día en tu cartilla de vacunación.
En cambio, es necesario consultar a un médico si:

  • No conoces al animal
  • Los arañazos son profundos o pueden dejar cicatriz;
  • Los arañazos empiezan a desprender calor, se vuelven cada vez más dolorosos y con pus;
  • Aparece en seguida un edema acompañado de dolor intenso;
  • Aparece una pápula con un ganglio inflamado alrededor.

El tratamiento será, al igual que para las mordeduras, preventivo, curativo y, si fuera necesario, reparador.
Una mordedura o arañazo, incluso si provienen de tu animal favorito, no se deben tomar nunca a la ligera. Más vale prevenir que curar, dice el refrán, que se adapta a la perfección a esta contexto.
La consulta médica sigue siendo la mejor solución para curarte, pero también para salir de dudas. No te lo pienses.
Dr. J.-P. Rivière

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