Propóleo

Nombre científico: propóleos
Nombre común: propóleos
Nombre inglés:propóleos, bee glue
Clasificación botánica: no, resina vegetal
Formas y preparaciones: tinturas madre, infusiones, geles, siropes, aceites, espráis, polvos, cápsulas, pomadas, gomas, pastillas

Propiedades medicinales del propóleos

Uso interno

Mejora las defensas del organismo contra las infecciones bacterianas, fúngicas y virales, gracias a una estimulación del sistema inmunitario y a sus propiedades antibióticas. Trata las afecciones del aparato respiratorio y de la zona otorrinolaringológica por sus efectos antinflamatorio, antitusivo y anestésico.
Uso externo

Antiséptico y desinfectante. En llagas y heridas: acción limpiadora y reparadora, efecto estimulante de la regeneración y crecimiento del tejido. Contra las afecciones cutáneas: verrugas, micosis y pie de atleta.
Indicaciones terapéuticas habituales

Enfermedades de las vías respiratorias o de la zona otorrinolaringológica de origen bacteriano, viral o inflamatorio (dolor de garganta, resfriados, tos, faringitis, sinusitis, laringitis, anginas, otitis, rinitis), pérdida de voz, cicatrización de heridas.
Otras indicaciones terapéuticas demostradas

Mejora la higiene bucodental (prevención de caries y aftas) y reduce los dolores relacionados con las parodontitis y gingivitis. Reduce el riesgo de repetición del herpes labial y genital. Antiespasmódico, eficaz contra la acidez gástrica y las inflamaciones del intestino o del colon; regenera la flora. Previene y cura las micosis vaginales. Alivia los dolores musculares y reumáticos. Calma y cicatriza las quemaduras y las quemaduras solares.

Historia del uso del propóleo en fitoterapia

Conocido desde hace más de 3000 años, los egipcios utilizaban habitualmente el propóleo para preparar ungüentos y embalsamar a los muertos. Según Aristóteles y Plinio el Viejo, también las civilizaciones griega y romana lo apreciaban por sus propiedades antisépticas y cicatrizantes. El propóleo puro formaba parte de la botica de los legionarios cuando estaban en campaña. En la Edad Media, se utilizaba para curar las heridas producidas por las flechas. A lo largo de los dos últimos siglos, se ha ido sustituyendo paulatinamente por medicamentos tradicionales, pese a usos aislados como en la guerra de los Boers en 1902. Sin embargo, el propóleo conserva todas sus propiedades para aliviar las afecciones respiratorias y estimular el sistema inmunitario.

Descripción botánica del propóleo

Las abejas producen el propóleo a partir de sus secreciones y sustancias, de origen resinoso balsámico y gomoso, que toman de los árboles y plantas. Las principales esencias que producen esta materia viscosa son las coníferas (pino, abeto y picea), las yemas de los alnos,  abedules, álamos, sauces, encinas y castaños. La presencia de cada esencia depende de la temporada, la geografía, el clima y la especie de abejas.

Composición del propóleo

Partes utilizadas del propóleo

Toda la materia se utiliza en fitoterapia, después de lavar o eliminar la cera.

Principios activos del propóleo

Flavonoides (crisina, pinocembrina, galangina, quercetina); ácidos cafeicos, ferúlicos y benzoicos; vainillina; aceites esenciales (pineno, eugenol); vitaminas; oligoelementos (sobre todo sílice, zinc y hierro). La materia cuenta más de 400 componentes, cuyo reparto varía significativamente según las colmenas y los períodos del año. El propóleo bio resulta más eficaz, ya que se fabrica en un marco natural preservado. La calidad del propóleo parece estar relacionada a los niveles de contaminación y, sobre todo, a la presencia de metales pesados.

Uso y posología del propóleo

Dosificación

Existen preparados estándar para utilizar el propóleos tras la cosecha sin necesidad de tratarlo. Los productos más conocidos y prácticos son las cápsulas, los preparados en polvo y las soluciones, que mezclan aceites y propóleo líquido. También se utiliza propóleo puro, que se mastica, o tintura madre aunque su uso es marginal. Por último, también es posible realizar en casa las preparaciones:

  • Pasta para masticar: cortar el propóleo bio en placas de 10 g. Consumir de 2 a 3 placas al día.
  • Sirope antitusivo: mezclar 5 gotas de propóleo puro en 150 ml de tisana de tomillo. Añadir miel y zumo de limón para darle sabor. Beber una cucharada sopera, tres veces al día.
  • Miel: desmigar 10 g de propóleo puro y mezclarlo cuidadosamente con 500 g de miel. Sin límite de consumo.
  • Tintura madre: diluir la tintura madre de propóleo bio y aplicar localmente en las heridas.

Precauciones de uso del propóleo

Similar a un complemento alimentario, el propóleos presenta la ventaja de no tener ninguna toxicidad.

Contraindicaciones

Evitar el consumo en caso de alergia reconocida a los diferentes productos procedentes de la colmena.

Efectos indeseables

Los efectos secundarios, pocos, sin gravedad y reversibles, están relacionados en general con reacciones alérgicas a los productos apícolas. Urticaria, asma, así como una ligera insuficiencia renal y respiratoria son los principales trastornos descritos.

Interacciones con plantas medicinales o complementos

Existe un riesgo de alergia cruzada con el bálsamo de tigre y el bálsamo de Perú así como con los preparados a base de álamo.

Interacciones con medicamentos

No se conocen.

Opinión médica

Virtudes reconocidas

A lo largo de los siglos, las virtudes de la acción desinfectante del propóleo han sido muy apreciadas. Propiedades antibióticas, eficaces contra los microbios y las enfermedades víricas, como el resfriado, la gripe, el dolor de garganta, la bronquitis o las anginas. Poderes antiflamatorios y analgésicos alivian a los pacientes que padecen tos crónica, laringitis, rinitis u otitis. Acción antifúngica favorece la eliminación de gérmenes y hongos.

Advertencias

No se recomienda el consumo de propóleo de manera habitual si no existe una necesidad real, debido al riesgo de desarrollar una alergia a los productos apícolas. Es mejor realizar curas puntuales de tres semanas (mínimo) a tres meses (máximo). Utilizar preparados estandarizados permite evaluar el consumo personal, si bien la ingesta de altas dosis no presenta ninguna toxicidad. Para tomar ciertas precauciones, es conveniente evitar en consumo en caso de embarazo y en niños menores de 3 años.

Investigación científica sobre el propóleo

Según un estudio de la universidad de Chicago de 2012, el propóleo contiene un compuesto de fenetilester del ácido cafeico (CAPE), cuyas propiedades antimitóginos podrían ralentizar el crecimiento de las células cancerígenas, sobre todo las del cáncer de próstata. Otras investigaciones describen su uso en tratamientos de quimioterapia para reducir los efectos secundarios. Los resultados obtenidos en Japón por el doctor Mizukami (cancerólogo), muestran una clara disminución de la destrucción de los glóbulos blancos y las plaquetas así como una estimulación del sistema inmunitario, que permite una curación más rápida.

Fuentes:

Yves DONADIEU. La propolis, thérapeutique naturelle. Éditions Maloine. 1986.
Gérard DUCERF. Guide ethnobotanique de phytothérapie. Éditions Promonature. 2006.
Ouvrage collectif. Le précis de phytothérapie: la nature au service de votre santé. Éditions Alpen. 2012.
Eric MELIN. Cours de botanique apicole. École d'Apiculture de la région wallonne.
Mark L. WINSTON. La biologie de l'abeille. Éditions Frison-Roche. 1993.

Otros contenidos del dosier: Guía de plantas medicinales

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