Caso DSK: la teoría del acto fallido o la autodestrucción inconsciente

¿Qué relación hay entre el poder y el sexo?

El poder y el sexo… Es difícil no relacionarlos. El poder, sobre todo cuando es importante, se acerca a la omnipotencia, es decir, al sentimiento de sentirse por encima de los demás y, por ende, con derecho a todo. Hay una frontera entre una cosa y otra, pero puede traspasarse alegremente. Muchas personas se creen con privilegios y sacan partido de distintas situaciones, también en lo sexual.

Un hombre poderoso atrae a las mujeres, las cuales pueden sentirse halagadas de haber sido elegidas por alguien con visibilidad y con una posición social, económica o política importante.

Además, el ejercicio del poder es muy excitante, y provoca muchas secreciones: de  dopamina, de serotonina y también de testosterona. Es decir, hay un aumento de la sexualidad. Todas las mujeres que se acercan a hombres políticos con posiciones de poder sienten esta energía de la libido.

Los hombres políticos, al sentirse superhombres, ¿están más inclinados a traspasar los límites y cometer, por ejemplo, una violación sexual?

Que un hombre político se sienta un superhombre es algo evidente. Esto se ve reforzado por el hecho de tener muchas mujeres que, no sólo responden a sus avances, sino que los preceden. Hasta ahora, no había habido muchos casos de violación por parte de estos llamados “superhombres”; primero, porque no lo necesitaban y, segundo, porque el ejercicio de sus funciones les obligaba a controlarse constantemente. Sin embargo, que estos hombres pierdan completamente el control en presencia de una mujer desentona con el personaje que representan. Por eso, pienso que en el caso DSK se han activado mecanismos que trascienden el deseo y la pérdida de control.

¿Qué tipo de mecanismos?

Mi posición en relación a esto –repito, sólo si se confirma que se trató de un intento de violación–  es que estamos frente a lo que en psicoanálisis se conoce como “pasaje al acto”; dicho comúnmente, “un cruce de cables”. Esto significa que estamos cargados de contradicciones, de ambivalencias muy fuertes, lo cual hace que existan algo así como dos corrientes opuestas susceptibles de crear un cortocircuito.

De manera que un hombre con ansias de poder puede, al mismo tiempo, tener deseos de proyectarse en un futuro sin obligaciones. Entonces puede ser presa de una contradicción muy fuerte, que decide resolver mediante el autoboicot, es decir, destruyéndose a sí mismo.

K. Lubasch y F. Lemaire

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