Los límites del vínculo entre psicólogo y paciente

Las sesiones de terapia representan un espacio donde el paciente puede “desnudarse”, en el sentido metafórico del término, mostrando sus vulnerabilidades, angustias y miedos y, donde generalmente obtiene el apoyo incondicional de una persona que, lejos de juzgarla busca comprenderla. Transcurrido un tiempo y, siempre y cuando el vínculo que se haya establecido sea adecuado, el paciente se siente seguro, comprendido y cómodo, pudiendo resultar el terapeuta, la figura en quien más confía.

¿Qué es la transferencia?

El término transferencia debe su nombre al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. El fenómeno como tal, consiste en la evocación o transmisión de determinadas emociones vividas con anterioridad, que salen a flote en el transcurso de la sesión. Generalmente, se suelen revivir durante el proceso terapéutico, aquellas emociones que hemos podido experimentar durante nuestros primeros vínculos afectivos (padres o principales cuidadores) o bien, aquellas emociones que no fueron expresadas en su momento y, pueden representar un punto de conflicto en nuestra psique que, seamos o no conscientes de ello, salen a flote en forma de proyecciones dirigidas al terapeuta.

La transferencia es una herramienta indispensable, que, gestionada de forma adecuada, representa la principal herramienta de cambio terapéutico. Gracias a ella, es posible vencer resistencias y /o posibles experiencias reprimidas por el paciente.

Tipos de transferencia

Dentro de este fenómeno, encontramos distintos tipos de transferencia. En primer lugar, hablaríamos de la transferencia positiva, es decir, aquella mediante la cual, el paciente evoca emociones que puede resultar positivas experimentarlas, como: afecto, gratitud, amistad, amor. Dentro de esta, encontramos una versión más “patológica” de la misma, que tiene lugar tras un periodo de endiosamiento y /o idealización hacia la figura del terapeuta, esto se puede traducir o no, en una cierta erotización del vínculo, donde el paciente puede empezar a experimentar cierto deseo con componente sexual hacia su terapeuta. Por otro lado, encontramos la transferencia negativa, ésta está caracterizada por aquellas emociones que provocan malestar en quien las experimenta, hablamos de emociones como: ira, enfado, rencor o, hasta odio. Este caso también tendría un aspecto patológico. Veamos ahora que pasa con el terapeuta.

El fenómeno inverso: la contratransferencia

No únicamente el paciente evoca emociones, en el caso inverso, en el caso del terapeuta también se producen ciertas proyecciones que son las respuestas a las transferencias que evoca el paciente. Se trata por tanto de un sistema que puede retroalimentarse. En este caso las conocemos como contratransferencias.

¿Dónde está el límite en la relación entre terapeuta y paciente?

Tal y como hemos comentado, gestionadas ambas (transferencia y contratransferencia) de forma adecuada, pueden favorecer el proceso de cambio. Sin embargo, en algunos casos los límites se vuelven un tanto difusos y pueden aparecer ciertas complicaciones. En caso de que el estado de enamoramiento fuera recíproco, se tendría que plantear una posible derivación del paciente con el fin de no interferir en su proceso terapéutico, si éste no ha adquirido los objetivos planteados al inicio de este, o bien, la inmediata finalización del mismo, en caso de que sí lo haya hecho, ya que de lo contrario, continuar podría resultar contraproducente.

El tema de las relaciones con expacientes, resulta un tanto espinoso y existen muchas opiniones al respecto, pero en todos los casos se recomienda dejar pasar un tiempo prudencial y, sobretodo, y por parte del terapeuta, este debe analizar profundamente a que responde esta contratransferencia tan fuerte. No debemos olvidar que se trata de una relación que se asienta sobre las bases de la asimetría y que en muchos casos puede ser considerada de “abuso de poder” por parte del profesional. Se trata de un tema controvertido y delicado que debe ser tomado con absoluta delicadeza y prudencia.

¿Qué hacer si te encuentras en esa situación?

En primer lugar, no debes sentirte culpable. Es importante que analices tus emociones y que acudas a otro profesional para poder gestionarlo. Debes saber que son procesos naturales que en algunas ocasiones pueden confundirnos ya que, se trabaja desde la emoción y eso, inevitablemente, en el caso de personas, crea vínculos. La intensidad o no de estos va a depender de múltiples factores.

Otros contenidos del dosier: Salud mental

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test